El dictador Mugabe, dispuesto a ganar las elecciones de hoy por todos los medios
Mugabe durante una rueda de prensa en Harare este martes - efe

El dictador Mugabe, dispuesto a ganar las elecciones de hoy por todos los medios

Zimbabue no reune las condiciones necesarias para unos comicios libres y justos, según las organizaciones de derechos humanos

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El presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, se prepara hoy a sus 89 años para conservar el poder tres décadas después de que alcanzara la Jefatura en 1980, en unas elecciones a su medida y con el aparato del Estado al servicio de su partido, el ZANU-PF (Unión Nacional Africana de Zimbabue – Frente Patriótico).

Pese a cinco años de un Gobierno de concentración nacional en que se debían haber aprobado reformas democráticas, el diagnóstico sigue siendo el mismo: Zimbabue no reúne las condiciones para la celebración de unos comicios libres y justos, según la gran mayoría de las organizaciones de derechos humanos.

La Policía y el Ejército, aliados de Mugabe, continúan reprimiendo e intimidando a las voces disidentes en su propia formación, a los partidos de la oposición, grupos de la sociedad civil y medios de comunicación independientes, asegura un informe de Human Rights Watch.

Cerca de 200 simpatizantes del MCD murieron en la ola de violencia postelectoral de 2008, cuando Robert Mugabe se negó a admitir su derrota frente al candidato opositor, Morgan Tsvangirai, y solo la formación de un Gobierno compartido en 2009 logró detener los ataques de las fuerzas de seguridad y los agentes del oficialista ZANU-PF.

El presidente Robert Mugabe y el primer ministro Morgan Tsvangirai han compartido un Ejecutivo que ha devuelto la estabilidad a Zimbabue y ha aprobado una nueva Constitución, pero la precipitada convocatoria de elecciones ha impedido la puesta en marcha de las reformas democráticas necesarias.

Sanciones

La crisis de las pasadas elecciones acarreó a Mugabe y sus aliados duras sanciones por parte de la Unión Europea y Estados Unidos, con el bloqueo de sus cuentas y restricciones para viajar.

Por ello, las Presidenciales de hoy son de vital importancia para el líder zimbabuense; una victoria podría devolverle la legitimidad que perdió en el anterior proceso electoral y permitir su regreso a la comunidad internacional.

Así, los comicios han sido diseñados para asegurar su reelección. Según un informe de la Unidad de Investigación y Abogacía de la ONG de Derechos Humanos Zimbabue, más 100.000 personas registradas en el censo electoral tienen más de 100 años, en un país donde la esperanza de vida no supera los 52 años.

Cerca de dos millones de jóvenes, un tercio de los votantes, han sido apartados de las listas definitivas, que solo estarán disponibles en los colegios el mismo día de la votación. El registro de votantes se ha incentivado en las zonas rurales, afines a Mugabe, y dificultado en las áreas urbanas, más proclives al cambio.

«Los requisitos para registrase no se han aplicado con igualdad; quizá por descoordinación o por motivos políticos. En algunas circunscripciones solo se registraron siete personas al día. El ZANU-PF desconfía de los jóvenes, incluso dentro su propio partido. Saben que su voto puede beneficiar a otras opciones», explica a ABC Trevor Maisiri, investigador del Grupo Internacional de Crisis, con sede en Johannesburgo.

Sin apenas observadores

La comunidad internacional, mientras tanto, ha asumido la celebración de unas elecciones empañadas por el fraude a cambio de evitar un nuevo estallido de violencia similar al de los comicios de 2008.

Sin la presencia de observadores de las principales democracias occidentales, el control de las elecciones descansa en la Comunidad para el Desarrollo del África Meridional (SADC) y la Unión Africana (UA).

La Unión Europea, que jugó un papel determinante en la formación del Gobierno de unidad nacional auspiciado por la SADC tras los comicios de 2008, ha delegado la responsabilidad en los organismos regionales, que parecen contentarse con evitar una ola de violencia.

«Existe la percepción de que la UE quiere dejar atrás la crisis de Zimbabue y volver a la normalidad. Está cansada de todo esto, y si la SADC da las elecciones por válidas es posible que la UE retire las sanciones. Además, tras la guerra de Libia, la política es que los africanos resuelvan sus problemas a través de sus instituciones; otra cosa sería vista como una injerencia», sugiere Trevor Maisiri.

«La principal preocupación es que hemos decidido que el mejor escenario es que estas elecciones sean pacíficas, pero eso no las convierte en válidas».

Robert Mugabe y su partido, el ZANU-PF, acuden a las elecciones en mejores condiciones que en 2008, gracias a la mejoría económica registrada desde 2010, con la introducción del dólar y la recuperación de la producción agraria tras la expropiación forzosa de las explotaciones a los granjeros blancos en el año 2000.

La formación de Morgan Tsvangirai no ha sabido rentabilizar su presencia en el Gobierno de unidad, y ha pagado entre sus seguidores su incapacidad para acometer las reformas necesarias durante los cinco años de mandato.

Aún así, no existe ningún dato que demuestre a priori una victoria de Robert Mugabe, asegura Maisiri. «Incluso en el caso de unas elecciones justas, el resultado sería de un 51 – 49% o de un 55 – 45%, por lo que es muy probable que lleguemos a una segunda vuelta».

Sea como fuere, parece que ninguno de los dos candidatos está dispuesto a aceptar la derrota. Tsvangirai ha denunciado la irregularidad del proceso y ha puesto en entredicho la independencia de la comisión electoral, mientras que Robert Mugabe ha acusado a sus contrincantes del MCD de «llorones».

«Si llegamos a una segunda vuelta, esto nos llevará sin duda a la misma tensión que vivimos en 2008», alerta Maisiri.

En una rueda de prensa celebrada ayer en la Casa Presidencial, Robert Mugabe aseguró que aceptará su derrota y se retirará en caso de perder los comicios, y que no descarta un nuevo Gobierno de concentración si el resultado no se inclina abrumadoramente hacia ninguna de las partes.

La posibilidad de un cambio en Zimbabue tras 30 años de dominio del ZANU-PF «dependerá de lo que ofrezca el MCD, si asegura a los aliados de Mugabe que no habrá persecuciones y garantiza su supervivencia económica».

«Dependerá también de la SADC y la UA su capacidad de pactar una transferencia de poder», concluye Trevor Maisiri.