Noruega recuerda a las víctimas asesinadas por Breivik en el segundo aniversario de la matanza
El primer ministro noruego Jens Stoltenberg saluda a los asistentes al campamento de las juventudes laboristas de 2013. A su lado, el líder de los jóvenes del partido, Eskil Pedersen - efe
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Noruega recuerda a las víctimas asesinadas por Breivik en el segundo aniversario de la matanza

El neonazi, condenado a 21 años de prisión, acabó con la vida de 77 personas en 2011, la mayoría de ellas jóvenes del partido laborista

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Noruega conmemora este lunes el segundo aniversario del doble atentado perpetrado por Anders Breivik, en los que el ultraderechista asesinó a 77 personas, en su mayoría jóvenes, en lo que es la peor tragedia vivida en el país nórdico desde la II Guerra Mundial.

La jornada, llena de actos de homenaje a las víctimas, llega en un momento en el que, si bien una inmensa mayoría del país nórdico trata de pasar página y mirar hacia el futuro, ciertos grupúsculos extremistas juegan a mantener la herida nacional abierta.

Las juventudes laboristas (AUF), que a principios de mes celebraron su campamento de verano -el mismo en el que hace dos años irrumpió Breivik para matar a tiros a 69 personas-, volvieron a congregarse 2 años después, tras ser cancelado el encuentro del pasado año. Durante cuatro días, las juventudes del partido debatieron propuestas y estrategias de cara a las elecciones legislativas del próximo mes de septiembre.

«No hay verano para un miembro de AUF sin ir al campamento, por eso estoy orgulloso de haber recuperado el nuestro», declaró Eskil Pedersen en la inauguración del encuentro, en la que fue la única referencia, indirecta, a la matanza.

Nuevo sobresalto

Sin embargo, la restituida normalidad se vio alterada horas depués cuando la policía francesa detuvo a Kristian Vikernes, un ultraderechista noruego que simpatiza con Breivik, ante la posibilidad de que estuviese preparando un nuevo acto terrorista.

El sospechoso, que fue puesto en libertad dos días después, no tenía, según fuentes policiales, objetivos o intención de atentar inminentemente, aunque tendrá que comparecer ante la justicia por incitar al odio racial a través de internet.

La sombra de un nuevo acto terrorista ligado al nombre de Breivik volvió a reabrir la herida que la sociedad noruega lucha por cerrar.

Recuerdo a las víctimas

El primer ministro noruego, Jens Stoltenberg, instó hoy a sus compatriotas a defender los valores que hace dos años quiso atacar Breivik con un doble atentado: "la humanidad, la diversidad, la solidaridad y una sociedad abierta".

El laborista Stoltenberg pronunció un breve discurso en el primero de los actos organizados hoy en Noruega para honrar la memoria de las 77 víctimas mortales de esos atentados.

A mediodía, se celebra en la catedral de la capital -junto a la que se extendió un improvisado «mar de flores» durante semanas en recuerdo de las víctimas- una misa en la que participarán, además de Stoltenberg, los príncipes herederos del país, Haakon y Mette-Marit.

Posteriormente los actos se trasladarán a la isla de Utoya, donde el fundamentalista cristiano y ultraderechista Breivik llevó a cabo el grueso de su matanza, que quería acabar con la próxima generación de políticos del partido laborista, culpable a su juicio de la progresiva diversidad racial y cultural de Noruega.

La AUF celebrará un pequeño acto de homenaje a las dos de la tarde, frente a la isla, y una hora después, en la misma Utoya, habrá un acto institucional.

Breivik continúa en prisión

Mientras tanto, el responsable de la más cruenta masacre sufrida por Noruega desde la ocupación nazi permanece entre rejas, después de que un tribunal decretase en agosto de 2012 una Breivik rechazó la herencia de su madre para evitar pagar una indemnización a sus víctimascondena de 21 años de prisión prorrogables de forma indefinida. Esta pena, la máxima posible, podría equivaler a una cadena perpetua si se dan las condicioens.

Breivik, que fue declarado responsable de sus actos, admitió durante el proceso judicial la crueldad de sus actos, pero nunca se consideró culpable.

Las últimas informaciones sobre Breivik que han trascendido -apenas se conocen detalles de su estancia en prisión, ya que permanece incomunicado gran parte del día- confirman que la ideología del odio sigue firmemente presente en él.

En junio, el asesino de 77 personas rechazó la herencia de su madre, fallecida en marzo, para evitar tener que pagar la indemnización millonaria a que fue condenado, y que iría a parar a las víctimas y al Estado, en manos del Partido Laborista.

El 22 de julio de 2011 Breivik hizo estallar a primera hora de la tarde una furgoneta bomba en el complejo gubernamental de Oslo, causando la muerte a ocho personas.

A continuación, se desplazó en coche a la isla de Utoya, al oeste de la capital, donde asesinó a tiros a 69 personas en el campamento de la AUF, en su mayoría jóvenes.