Una región al noreste de Colorado aspira a convertirse en un Estado independiente
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Una región al noreste de Colorado aspira a convertirse en un Estado independiente

Los habitantes de esta comarca rural se sienten olvidados por las autoridades de la metrópoli

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Los representantes de una decena de condados en la región noreste del Estado de Colorado acaban de anunciar su intención secesionista respecto al resto de Colorado.

La región, que de independizarse se convertiría en el Estado número 51 de Estados Unidos y llevaría el nombre de Colorado del Norte, es mayoritariamente rural. Sus industrias principales son la agricultura, el gas y la gasolina.

Colorado es un Estado al oeste de EE.UU. con poco más de 5 millones de habitantes y dividido en 64 condados.

El origen de esta campaña de independencia se encuentra en el distanciamiento ideológico y económico entre las zonas rurales y las zonas urbanas de Colorado, un Estado de mayoría demócrata.

Según los abanderados de la secesión, el territorio al que representan se siente damnificado por las decisiones legislativas referidas al control de uso de armas de fuego, la proliferación de energías renovables y la mayor regulación sobre la extracción y explotación del gas y gasolina.

«Nuestras voces están siendo ignoradas y nuestra forma de vida está siendo atacada», manifestó en un periódico local Sean Conway, representante del condado de Weld County. Además del mencionado condado, los otros 9 involucrados en la conversación secesionista son Morgan, Logan, Sedgwick, Phillips, Washington, Yuma y Kit Carson, todos ellos ubicados en una región conocida como las Llanuras Orientales de Colorado, localizada al este de las Montañas Rocosas.

Molestos con la metrópoli

«La gente del Colorado rural está enfadada y tienen todo el derecho. El gobernador y sus colegas demócratas han asaltado nuestro estilo de vida y no culpo ni un poco a la gente por sentirse atacados y no representados por los líderes de nuestro Estado», aseguró con vehemencia Cory Gardner, un congresista republicano procedente del condado de Yuma.

Sin embargo, otros tantos representantes locales han manifestado no tener intención e interés alguno de independizarse y han tachado el deseo de «locura». Uno de ellos, el republicano Lew Gaiter, representante del condado de Larimer, aseguró que si hubiera una votación para incluir esta demanda en las papeletas electorales, «sería un voto negativo».

Que la pregunta sobre la secesión de Colorado del Norte aparezca en las papeletas de las próximas elecciones de noviembre de 2013 será el primer obstáculo que salvar por esta propuesta. De conseguirlo, para que la secesión prospere, la mayoría de los votantes de Colorado deberán apoyar la independencia de la región en ese plebiscito. Si esto ocurriese, la asamblea legislativa del Estado tendrá que enviar una petición al Congreso solicitando la creación del nuevo Estado. Para completar el proceso, la secesión deberá contar con la rúbrica del gobernador de Colorado y el apoyo manifiesto de la Asamblea General del Estado.

A pesar del ímpetu de las quejas de estos 10 condados, es poco probable que obtengan su meta. El último Estado en establecerse a partir de secesión fue Virginia Occidental, separada de Virginia en 1863. En este siglo y medio otras regiones han fracasado en su intento de independencia, como Baja Arizona, la ciudad de Austin en Texas, el sur de Florida o el sur de California entre otros.