Las protestas en Brasil acaban enfrentando a manifestantes con la policía
Manifestantes encienden barricadas y se enfrentan a la Policía en una nueva jornada de protestas en Río de Janeiro - efe

Las protestas en Brasil acaban enfrentando a manifestantes con la policía

Las manifestaciones que se celebraron a lo largo de todo el país demandando mejoras laborales no fueron tan numerosas como las del pasado mes de junio

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Los sindicatos de Brasil salieron ayer a las calles de todo el país para demandar mejoras laborales en el llamado «Día Nacional de Lucha», que tuvo un seguimiento popular mucho menor que las protestas sociales del pasado junio.

Las manifestaciones más numerosas se dieron en Sao Paulo y su región metropolitana, donde se realizaron 35 marchas, según fuentes sindicales, además de en Curitiba (Paraná, sur), que son dos de las principales regiones manufactureras del país.

En ambos casos, las marchas más multitudinarias congregaron a cerca de 20.000 personas, en las ciudades de São Bernardo do Campo (Sao Paulo) y Curitiba, en su mayoría trabajadores de industrias pesadas, metalúrgicas y de las plantas de automóviles. Esos sectores fueron en los que hubo un mayor seguimiento de la huelga convocada por algunos sindicatos, entre ellos Força Sindical, el segundo más importante del país, que pidió que la huelga fuera general.

La movilización paralizó las obras de la refinería Abreu e Lima, que construye la petrolera estatal Petrobras en el estado de Pernambuco (noreste), y de la central hidroeléctrica Teles Pires en Mato Grosso (oeste), según un recuento de Força Sindical.

En Río de Janeiro la policía dispersó con gases lacrimógenos y bolas de goma a un pequeño grupo de encapuchados que atacó a los uniformados con piedras y objetos incendiarios, según constató Efe. Los disturbios ocurrieron cuando estaba terminando una marcha pacífica que congregó a cerca de 5.000 trabajadores en el centro de la ciudad, donde hace pocas semanas tuvieron lugar marchas multitudinarias y espontáneas con cientos de miles de participantes en demanda de mejores servicios públicos y contra la corrupción.

La principal demanda de los sindicatos es la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales, que actualmente se extiende 44 horas, además de otras reivindicaciones para reducir la precariedad laboral, aumentar las pensiones y otros subsidios a los trabajadores.

El ministro de Trabajo, Manoel Dias, dijo en un comunicado que estas reivindicaciones son «legítimas», aunque afirmó que para reducir la jornada laboral será necesario un amplio debate y un «gran acuerdo» nacional. «La negociación es fundamental. El país está viviendo un momento único. Es un país que crea puestos de trabajo, pero eso no es todo. Aún tenemos que progresar mucho», dijo Dias.