Veinticuatro horas que cambian el rumbo de Egipto
Un egipcio esta mañana, con una cruz, un Corán y un tanque de juguete, en la plaza de Tahrir - afp

Veinticuatro horas que cambian el rumbo de Egipto

Una de las grandes incógnitas es si los Hermanos Musulmanes podrán participar en el proceso político o si serán excluidos

paula rosas
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Veinticuatro horas después de que venciera el ultimátum dado por el Ejército al presidente Mohamed Mursi, el panorama egipcio ha dado un vuelco de 180 grados. Un nuevo mandatario se sienta en el sillón presidencial, mientras que el primer civil elegido en las urnas de manera democrática, sigue en paradero desconocido, al menos oficialmente. El nuevo orden político estrecha, además, el cerco sobre su grupo, los Hermanos Musulmanes.

Adli Mansur ha jurado el nuevo cargo esta mañana ante la Asamblea General del Tribunal Constitucional, el órgano que presidía hasta ayer. Este juez de 68 años no había tenido tiempo de acomodarse al puesto, que ocupó el primero de julio. Mansur ha jurado defender la Constitución, aunque por el momento no está clara cuál, ya que la Carta Magna aprobada en referéndum a finales del año pasado y redactada por una mayoría islamista ha sido suspendida por las Fuerzas Armadas. El nuevo presidente ha dicho que recibe con «gran honor» la presidencia interina, que desempeñará hasta que se celebren nuevos comicios presidenciales, que él tendrá que convocar.

La hoja de ruta que el Ejército, liderado por el general Abdel Fatah el Sisi, ha consensuado con diferentes grupos de la oposición, líderes políticos y religiosos y jóvenes representados en el movimiento «Tamarrud» (rebelión), organizadores de las protestas, pasa por la creación de un gobierno de unidad nacional formado por tecnócratas. Una comisión será la encargada de revisar y enmendar la Constitución, tras lo cual se celebrarán elecciones presidenciales seguidas de legislativas.

El ya expresidente Mursi se negaba anoche a aceptar la nueva situación y defendía su legitimidad. Hoy, la Justicia ha emitido una orden para prohibir su salida del país. El islamista está siendo investigado por insultar supuestamente al poder judicial y será interrogado junto a otros miembros de la cofradía musulmana el próximo lunes. Oficialmente no se ha dado información de su paradero, aunque uno de los portavoces de la hermandad, Gihad el Hadad, ha informado a través de Facebook que Mursi ha sido trasladado al ministerio de Defensa, donde se encuentra incomunicado y separado de su equipo presidencial.

Una suerte parecida han corrido otros miembros de los Hermanos Musulmanes. La Fiscalía egipcia ha ordenado esta mañana el arresto del «murshid», el guía supremo y espiritual de la cofradía, Mohamed Badie, así como de su número dos, el empresario Jairat el Shater. Ambos han sido acusados de incitar a matar manifestantes durante el asalto el pasado domingo a la sede de la cofradía, que fue atacada e incendiada por vándalos. El presidente del Partido Libertad y Justicia (brazo político de la hermandad), Saad el Katatni, que también presidió el parlamento egipcio, ha sido detenido y trasladado a la prisión de Tora, a las afueras de El Cairo, donde será vecino del expresidente Hosni Mubarak. El viceguía, Mohamed Rachad Bayumi, se encuentra en las mismas circunstancias.

Reacción en las calles

Las calles egipcias se encuentran divididas. Desde el anuncio de El Sisi anoche, 15 personas han muerto en diferentes enfrentamientos en todo el país. Especialmente violentos fueron en la localidad mediterránea de Marsa Matruh, donde fallecieron 6 personas. Alejandría, Minia, el Fayum o Luxor también han sido escenario de disturbios entre seguidores y detractores de Mursi.

Miles de personas han celebrado durante toda la noche el golpe de los militares, que sus partidarios se niegan a denominar como tal. Consideran que con este giro de los acontecimientos, el Ejército no ha hecho sino proteger la «voluntad del pueblo», depositario, según ellos, de la auténtica legitimidad. No todo ha sido euforia. La indignación, la rabia y el sentimiento de haber sido traicionados por la democracia se han impuesto en los también millones de defensores del islamista, que ahora afrontan con incertidumbre, miedo o desafío esta nueva etapa. Una de las grandes incógnitas, 24 horas después del golpe, es si los Hermanos Musulmanes podrán seguir participando en el proceso político o si, por el contrario, serán excluidos, dejando a una parte importante del país sin una referencia en la transición.