Nigeria recupera la pena de muerte con la ejecución de cuatro reos en la horca

Es la primera vez que se aplica la pena capital desde 2006

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Por primera vez desde 2006, el Gobierno nigeriano ha ejecutado a cuatro reos de sus cárceles, según reconocieron fuentes del Estado de Edo, al sur del país. Los cuatro prisioneros –todos ellos hombres- fueron ahorcados en la prisión de la ciudad de Benin, después que un tribunal había ordenado el cumplimiento de la condena en la tarde del lunes.

«Si se confirma, estas ejecuciones marcan un repentino retorno brutal a la utilización de la pena de muerte en Nigeria, un día verdaderamente oscuro de los derechos humanos en el país», aseguraba Lucy Freeman, directora adjunta para África de Amnistía Internacional.

En este sentido, el representante de Justicia del Estado de Edo, Henry Idahagbon, aseguró que los presos fueron declarados culpables de robo a mano armada y asesinato.

Pese a los esfuerzos en el África Subsahariana por la abolición de la pena de muerte, más de la mitad de los países cuentan con este castigo en su código penal. Por ejemplo, solo en Nigeria, se dictaron al menos 56 condenas a muerte el pasado año, mientras que un millar de personas esperan en las cárceles del país a ser ajusticiadas.

No es un caso único. En agosto, nueve personas eran ejecutadas en Gambia, la primera sentencia de este tipo país en casi tres décadas. Sin embargo, a raíz de una protesta internacional, el presidente, Yahya Jammeh, anunció una moratoria «condicional» de las ejecuciones que se «levantaría automáticamente» si las tasas de criminalidad aumentaban. Un caso similar al de Kenia, país que en 2009 conmutaba 4.000 penas de muerte en cadenas perpetuas (aunque 1.600 personas continúen en el corredor de la muerte, según un comité de Naciones Unidas).

Sin embargo, quien se lleva la palma es Sudán, donde hubo al menos 19 ejecuciones y 199 condenas a muerte en el último año (curiosamente, pese a su independencia hace dos años, la vecina Sudán del Sur mantiene en su Constitución la pena capital).

De blasfemia a apostasía

En 2012, según Amnistía Internacional, se tuvo conocimiento de al menos 682 ejecuciones en el mundo, dos más que en 2011, y se pudieron confirmar al menos otras 1.722 sentencias de muerte dictadas en 58 países, en comparación con las 1.923 dictadas en 63 países el año anterior. Estas cifras, no obstante, no incluyen las miles de ejecuciones que la organización cree que se llevaron a cabo en China, que mantiene los datos en secreto.

Las causas de estas condenas, ciertamente diversas: desde delitos económicos y relacionados con drogas, a «apostasía», «blasfemia» y «adulterio»