«Chindia», el coloso global con dos cabezas
El primer ministro chino, Li Kequiang, a la izquierda, durante su visita a la fábrica de Tata en Bombay - reuters

«Chindia», el coloso global con dos cabezas

China e India intentan superar su rivalidad histórica para convertirse en el nuevo motor de la economía mundial

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Sumando un tercio de la población del planeta y liderando el crecimiento global, China y la India son los dos gigantes emergentes que están destinados a cambiar el mundo del siglo XXI, pero desde planteamientos políticos y sociales muy distintos. Mientras el autoritario régimen de Pekín se ha destacado por la rapidez de su modernización económica, lograda a costa de los derechos humanos y el medio ambiente, en la caótica democracia india cualquier proyecto se debate y retrasa hasta la eternidad. A pesar de sus enormes diferencias, los expertos ya han acuñado el concepto de «Chindia» para resaltar el potencial que suman las dos naciones más populosas de la Tierra.

No es de extrañar, por tanto, que el nuevo primer ministro chino, Li Keqiang, eligiera la semana pasada la India para su primer viaje al extranjero desde que fuera nombrado en marzo. En teoría porque guarda una profunda impresión de este país desde que lo visitara hace ya 27 años, pero también por su gigantesco mercado de 1.200 millones de consumidores y por la inversión de un billón de dólares (770.000 millones de euros) que su Gobierno planea destinar hasta 2017 para modernizar sus penosas infraestructuras.

«China y la India tienen la voluntad, la inteligencia y la capacidad para convertirse en el nuevo motor de la economía mundial», le dijo Li Keqiang a su homólogo indio, Manmohan Singh, durante la reunión que ambos mantuvieron en Nueva Delhi. Una visita que parecía destinada a desactivar la profunda desconfianza –casi obsesión– india hacia China. Aunque la prensa india destacó la «dura» posición de Singh en las históricas disputas territoriales con Pekín, que en 1962 les llevaron a enfrentarse en una breve guerra, el octogenario dirigente mantuvo el carácter conciliatorio que definió el viaje de Li Keqiang. «La base para un continuo crecimiento y expansión de las relaciones es la paz y tranquilidad en las fronteras», afirmó Singh.

Lista de agravios

La lista de discrepancias indias con China va desde la creciente actitud beligerante que, según Nueva Delhi, mantiene Pekín en sus 4.000 kilómetros de fronteras sin definir, hasta el déficit comercial, pasando por el apoyo chino a Pakistán, eterno enemigo de la India y siguiente destino de Li Keqiang tras su paso por Nueva Delhi y Bombay. China, por su parte, no olvida que el Dalai Lama reside desde 1959 en la India, que también acoge el Gobierno tibetano en el exilio y a una comunidad de unos 150.000 tibetanos. Pekín acusa a grupos en la India de desestabilizar el Tíbet.

Durante las últimas semanas, ambos países se han visto implicados en un delicado incidente después de que las tropas chinas montaran un campamento en el valle de Depsang, en plena región de Ladakh, al este de Cachemira. Aunque Pekín aseguraba que los soldados permanecían en su lado de la frontera, Nueva Delhi le acusó de haber traspasado los límites y movilizó a sus tropas a sólo 300 metros. Al final, ambos destacamentos se retiraron después de que el Ejército indio accediera a demoler uno de sus puestos de vigilancia. Mientras la India reclama 38.000 kilómetros cuadrados en la altiplanicie de Aksai Chin, en la parte occidental del Himalaya, China suspira por los 90.000 kilómetros cuadrados del estado nororiental de Arunachal Pradesh. Para delimitar sus fronteras, Pekín y Nueva Delhi han celebrado quince rondas de negociaciones, de momento sin éxito.

Pero estas tensiones territoriales no han impedido que China sea ya uno de los primeros socios comerciales de la India, con unos intercambios que han pasado de los 5.000 millones de dólares (3.880 millones de euros) de 2002 a los casi 75.000 millones de dólares (58.207 millones de euros) de 2011. Aunque el impacto de la crisis redujo dicha cifra a los 66.000 millones de dólares (51.222 millones de euros) del año pasado, el viceministro chino de Comercio, Jiang Yaoping, ve probable que sus relaciones económicas alcancen en 2015 el objetivo de los 100.000 millones de dólares (77.610 millones de euros). Para entonces, la India persigue reducir su gigantesco déficit comercial con China, que llegó el año pasado a los 29.000 millones de dólares (22.507 millones de euros).

La sombra de Washington

La actitud conciliadora de Li Keqiang y el hecho de que se tratase de su primera visita a un país extranjero ha creado cierto desconcierto en la India, donde los símbolos son tan importantes como en China. Con el tradicional tono enigmático chino, Li afirmó que «un pariente lejano puede ser menos útil que un vecino cercano», una cita de Confucio que los analistas creen que hace referencia la relación de EE.UU. con la India.

«Los dirigentes chinos están preocupados por la creciente relación entre la India y Estados Unidos. Li Keqiang es el primero en decirlo públicamente», explica a ABC el analista indio Nitin Pai, director del «think tank» La Institución Takshashila. Y es que la desconfianza india hacia china es antigua, profunda y difícil de eliminar. «La guerra de 1962, que los indios piensan que fue una traición, continúa viva en la memoria colectiva en la India», afirma Pai, quien añade que «además, el apoyo de China a los insurgentes del noreste indio y el apoyo nuclear a Pakistán han ayudado a aumentar ese recelo». A su juicio, «es un hecho que China va por delante de la India en muchos aspectos, desde el económico al militar. En la percepción india, China es un adversario estratégico superior con un historial de hostilidad directa e indirecta hacia la India».