El Gobierno italiano pone fin al río de dinero público destinado a los partidos políticos
Enrico Letta recibe a Herman Van Rompuy en Roma - reuters

El Gobierno italiano pone fin al río de dinero público destinado a los partidos políticos

Los tesoreros han puesto el grito en el cielo, porque los salarios de los empleados estarán en el aire

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El gobierno italiano pone fin al río de dinero público que hasta ahora se destinaba a los partidos políticos. Inmediatamente después de ser aprobado el decreto en consejo de ministros, el jefe del ejecutivo Enrico Letta ha explicado en twitter que con la nueva ley, que «el parlamento deberá aprobar de inmediato», se eliminará la financiación pública y se pasará a la «incentivación fiscal de las contribuciones voluntarias de los ciudadanos», utilizando el 2 por 1000 en la declaración del impuesto sobre la renta.

El máximo que podrán recibir los partidos será de 61 millones de euros, cifra a la que se llegaría solamente si todos los contribuyentes destinaran ese 2 por 1000. No todos podrán beneficiarse de esta forma de financiación: solo aquellos partidos que tengan un estatuto y reglas muy transparentes. El Movimiento 5 Estrellas del cómico Grillo no tiene ese estatuto y no reúne por ahora los requisitos para recibir ese dinero.

Grito en el cielo

La eliminación de la financiación pública a los partidos será gradual y en tres años quedará totalmente eliminada. Tendrán gratis las sedes y los espacios televisivos en campaña electoral. Obviamente, los tesoreros de todos los partidos han puesto el grito en el cielo, porque muchos salarios de empleados de los partidos estarán en el aire.

Era un clamor en la calle el deseo de cerrar el grifo al dinero público que ingresaban los partidos según sus resultados electorales. Recibían de las arcas públicas mucho más de lo que gastaban en la campaña electoral. Por cada euro gastado en las elecciones del 2008, llegaron a encajar cuatro y medio.

Ese exceso de dinero y la falta de transparencia han contribuido a la corrupción en la clase política, corrupción que hoy es notablemente superior incluso a la famosa época de «Tangentopoli», a inicios de los años 90, que dio origen a la operación judicial «manos limpias», eliminando a toda una clase política corrupta.

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