Un radical lanza un objeto incendiario a la Policía anoche en París
Un radical lanza un objeto incendiario a la Policía anoche en París - EFE
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Disturbios en París al término de la manifestación contra el matrimonio gay

Medio millar de radicales de extrema derecha se enfrentaron a la Policia al no querer desalojar la explanada de Los Inválidos

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Numerosas patrullas de la Policía francesa patrullan esta noche las calles de París en previsión de nuevos enfrentamientos con radicales de extrema derecha. Al término de la manifestación contra la ley que permite el matrimonio homosexual, medio millar de individuos se enfrentaron a la Policía, al no querer desalojar la explanada de Los Inválidos, donde había acabado la multitudinaria manifestación que según el Gobierno sacó a las calles a 150.000 personas y según los organizadores a más de un millón. Veinte radicales están detenidos por el lanzamiento de botellas, petardos y otros objetos.

El ministro del Interior, Manuel Valls, responsabilizó de los actos a la extrema derecha. En la víspera, Valls había recomendado a los detractores de la ley -promulgada hace ocho días por el presidente de Francia, François Hollande- que no acudieran con niños a la manifestación, ante el creciente clima de tensión. Para contener posibles incidentes se había habilitado un dispositivo de 4.500 policías. Durante la jornada, el único incidente se registró en la sede del Partido Socialista (PS) en París, donde una veintena de militantes de extrema derecha entraron sin permiso y desplegaron una banderola en el tejado en la que podía leerse: «Hollande dimisión».

Los detractores del matrimonio homosexual volvieron a tomar ayer las calles de París en la primera manifestación multitudinaria convocada después de que el presidente de Francia, el socialista François Hollande, promulgara la ley que autoriza a personas del mismo sexo a casarse y a adoptar niños.

La jornada, a excepción de los últimos incidentes, que coincidía con el Día de la Madre en Francia, se desarrolló en un ambiente que el diputado Henri Guaino, de la opositora Unión por un Movimiento Popular (UMP) y próximo al expresidente Nicolas Sarkozy, describió in situ como «familiar, pacífica y paternal». También salió a la calle el líder de la oposición conservadora, Jean-François Copé, que criticó las «inaceptables tentativas de presión y de intimidación» del primer ministro, Jean-Marc Ayrault, quien en la víspera había acusado a la UMP de contribuir a la «crispación y a la radicalización» al prestar su apoyo a los manifestantes. Copé, presidente de la UMP, ha prometido que, en caso de que su partido gane las elecciones presidenciales de 2017, celebrará un referéndum sobre esa ley, aprobada por la mayoría de izquierdas de la Asamblea Nacional y el Senado.

Pancartas, música y banderas marcaron el tono general de la protesta parisina, que en Francia se conoce como «manifestación para todos», eslogan que se asemeja a quienes reivindicaban el «matrimonio para todos». Para organizar esta movilización han trabajado con éxito las asociaciones de padres y familias católicos, varias asociaciones musulmanas y el sindicato de trabajadores católicos (CFTC), entre otros.

En el escenario, varios intervinientes subrayaron que no son ni homófobos ni de extrema derecha y, entre cánticos contra el Gobierno y contra Hollande, insistieron sobre el problema de filiación entre un menor adoptado y dos mujeres o dos hombres. «Queremos defender absolutamente la ley de la familia y la filiación, porque un niño es el resultado único de la unión entre un hombre y una mujer», explicó a Efe Laure de Cotte, una manifestante que aseguró que la protesta no es homófoba pero que «hay que defender las cosas normales y no normalizar las que están fuera del circuito y son un poco contra natura». La adopción de menores por matrimonios homosexuales, extremo que contempla la ley y avaló el Consejo Constitucional, es uno de los puntos que más inquietan a sus detractores.

La gran ausente este domingo fue la humorista Frigide Barjot, emblema de la protesta, que no acudió porque dice que teme por su seguridad, aunque pasó la jornada atendiendo a varios medios de comunicación. Y es que en las últimas semanas la protesta se ha radicalizado, en parte a causa de grupos cercanos a la extrema derecha como «Primavera Francesa», plataforma que el Ministerio del Interior estudia disolver.

Queda por determinar si los detractores seguirán insistiendo y, en caso de hacerlo, si será a través de manifestaciones o si intentarán constituirse como partido político. Aunque los manifestantes insisten en que ejercen un derecho constitucional y que pretenden seguir haciéndolo, un sondeo publicado hoy muestra que el 78 por ciento de los franceses creen que las manifestaciones deberían terminar, una vez promulgada la ley.