Putin afianza su liderazgo promoviendo sus ciudades para eventos internacionales
Centro de Ekaterimburgo, de la avenida Lenin (Rusia) - reuters
RUSIA

Putin afianza su liderazgo promoviendo sus ciudades para eventos internacionales

Tras cosechar varios éxitos intenta lograr que la ciudad de Ekaterimburgo organice la Exposición Universal de 2020

rafael m. mañueco
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El presidente Vladímir Putin acudió personalmente a Guatemala en julio de 2007 para defender la candidatura de Sochi como sede de la Olimpiada de Invierno de 2014 y volvió a Rusia con la victoria en el bolsillo. Dos años y medio después, Putin ofrecía el mayor presupuesto para organizar el Mundial de 2018 de fútbol y garantías personales de que todo saldrá impecable. Lo consiguió también.

El Mundial de fútbol tendrá lugar en las ciudades de Ekaterimburgo, Kaliningrado, Kazán, Krasnodar, Moscú, Nizhni-Nóvgorod, Rostov del Don, San Petersburgo, Samara, Sochi, Volgogrado y Saransk. El viceprimer ministro ruso, Arkadi Dvorkóvich, señalaba en una reciente entrevista que «realizamos actividades de gran magnitud de diversos niveles, tanto deportivas como políticas, en diversas ciudades del país». Según sus palabras, «gracias a la preparación para estos eventos desarrollamos la infraestructuras de estas ciudades y las mejoramos».

Pero, promoviendo el mayor número de ciudades rusas para organizar eventos internacionales, Putin realza sobre todo su imagen y afianza un liderazgo cada vez más cuestionado. San Petersburgo y Sochi se han convertido en emplazamiento permanente de cumbres, conferencias y acontecimientos del máximo relieve.

El encuentro que los máximos dirigentes de la Unión Europea y Rusia celebran cada año en territorio ruso se ha organizado en ciudades como Janti-Mansisk, Jabárovsk, Rostov del Don, Nizhni-Nóvgorod, San Petersburgo y Sochi. El próximo mes de junio tendrá lugar en Ekaterimburgo.

La lejana Vladivostok acogió el año pasado la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) y en Kazán se podrá asistir en julio a las competiciones de la Universiada 2013. El foro económico más importante de Rusia lo organiza cada año San Petersburgo mientras Uliánovsk compite con ella para tratar de arrebatarle la capitalidad cultural. Yaroslavl recibe ya de forma permanente el Foro Político Mundial.

Eternizarse en el poder

Las cumbres del grupo BRICS y de la Organización de Cooperación de Shanghái han tenido como marco la ciudad de Ekaterimburgo, que ahora pretende hacerse con la Exposición Universal de 2020. Otra vez se trata de una apuesta personal de Putin con la intención de prolongar indefinidamente su permanencia en el poder. El máximo dirigente ruso se ha reunido ya con Vicente Gonzales Loscertales, secretario de la Oficina Internacional de Exposiciones, y le ha dado su aval. Éste organismo decidirá en noviembre cuál será la sede de la Expo 2020. Las candidatas, además de Ekaterimburgo, son Ayutthaya (Tailandia), Dubái (Emiratos Árabes Unidos), Izmir (Turquía) y Sao Paulo (Brasil).

No obstante, más allá de la firmeza, habilidad y tesón de Putin a la hora de lograr para su país la mayor cantidad posible de eventos mundiales, Ekaterimburgo tiene realmente no pocos atributos para merecer la Expo 2020. La ciudad tiene casi un millón y medio de habitantes, la cuarta más poblada de Rusia, pero en su entorno más próximo viven 22 millones.

Se trata de una de las zonas más densamente pobladas de Rusia. A eso hay que unir su posición geográfica. «Estratégica», según Dvorkóvich, que ha sido puesto al frente del comité de apoyo al proyecto Ekaterimburgo-Expo 2020. La ciudad se encuentra en la vertiente oriental de lo montes Urales. Es decir, en la frontera entre Europa y Asia, prácticamente en el centro de la unión de ambos continentes (1.667 kilómetros al este de Moscú).

El gobernador de Svérdlovsk, Evgueni Kuivashov, presenta la región, dentro de la que está encuadrada Ekaterimburgo, como la «líder en crecimiento económico de Rusia». Está repleta de fábricas metalúrgicas, de maquinaria industrial y armamento. Es también una de las más ricas del país en recursos naturales, sobre todo en minerales.

Ekaterimburgo es por añadidura un importante centro científico, educativo y cultural. Cuenta con abundantes edificios históricos, museos, teatros, institutos de investigación y centros de enseñanza media y superior. También es un relevante nudo de transportes. Constituye una de las paradas obligadas del ferrocarril Transiberiano y tiene un aeropuerto desde el que se puede volar directamente a numerosas ciudades de Rusia, Europa, Asia, América y Oriente Próximo.

Mundial 2018

De cara al Mundial 2018 de fútbol, se proyecta construir una línea férrea de alta velocidad para unir la ciudad con Moscú. En cuanto al transporte urbano, Ekaterimburgo está dotada de una extensa red que incluye el metro y el tranvía. Para la planificación de la ciudad y de la superficie en donde se ubicarían los pabellones de la Expo 2020, las autoridades municipales se están dejando asesorar por el arquitecto español, José Antonio Acebillo.

Ekaterimburgo fue fundada en 1723 por orden del zar Pedro I como enclave metalúrgico, el mayor del mundo en aquella época. El nombre le vino en honor de Ekaterina, la esposa del monarca, pero, en 1924 pasó a llamarse Svérdlovsk. Seis años antes, el 17 de julio de 1918, fue fusilado allí Nicolás II, el último zar ruso, y toda su familia.

La región fue centro de la grandiosa industrialización lanzada en 1924 por Stalin. Surgió la conocida planta de construcción de maquinaria pesada «Uralmash», la mayor de Europa. Durante la II Guerra Mundial se trasladaron allí un gran número de fábricas, laboratorios, instituciones científicas y los fondos de muchos museos, entre ellos el Hermitage. La industria militar cerró la ciudad a cualquier persona que no tuviera el correspondiente permiso y volvió a ser abierta a partir de 1989. Dos años después, recuperó su nombre histórico.