Videla siempre defendió las actuaciones y crímenes cometidos durante su dictadura
Foto de archivo de Jorge Rafael Videla junto a Emilio Eduardo Massera
biografía

Videla siempre defendió las actuaciones y crímenes cometidos durante su dictadura

Protagonizó el período más largo en que un militar ocupó el cargo de presidente de Argentina

Actualizado:

Jorge Rafael Videla Redondo nació el 2 de agosto de 1925 en la ciudad de Mercedes, Provincia de Buenos Aires. Fue el tercero de los cinco hijos del coronel Rafael Eugenio Videla Bengolea (1886-1952) y María Olga Redondo Ojea (1897-1987).

Videla era descendiente de una familia tradicional de San Luis, y muchos de sus antepasados tuvieron destacadas actuaciones políticas, como su tatarabuelo Blas Videla y su abuelo Jacinto Videla, gobernador de San Luis entre 1891 y 1893.

El 7 de abril de 1948 se casó con Alicia Raquel Hartridge Lacoste, con quien tuvo siete hijos.

Ingresó en el Colegio Militar de la Nación en 1942 y se graduó en diciembre de 1944 recibiendo el grado de Subteniente de infantería. Fue el 6º de la promoción 73ª sobre un total de 196 cadetes y en 1954 se licenció con el título de Oficial de Estado Mayor.

A fines de 1973 fue nombrado Jefe del Estado Mayor del Ejército y en 1975 Comandante en Jefe del Ejército.

Videla encabezó el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 que sustituyó a Isabel Martínez de Perón por una junta militar, en representación del Ejército, dando inicio al Proceso de Reorganización Nacional. El 29 de marzo asumió la Presidencia de la Nación, que ocuparía hasta ser reemplazado por Roberto Eduardo Viola en 1981, al cumplir el período presidencial de 5 años establecido por la Junta Militar. Este fue el período más largo que un militar ocupara el cargo de presidente de facto en el país de Argentina.

Durante el gobierno militar las diferencias respecto a los límites fronterizos entre Argentina y Chile, respecto a la soberanía sobre tres islas en el Canal de Beagle estuvo a punto de desencadenar un conflicto armado entre ambos países.

En 1977 se dictó una sentencia que entregó las tres islas a Chile, pero la junta declaró la sentencia «insanablemente nula», colocando a ambos países al borde de la guerra.

El Papa Juan Pablo II inició una mediación, pero su propuesta fue rechazada por Videla, Viola, Galtieri y Bignone. Las tensiones continuaron hasta el retorno de la democracia a Argentina, tras la Guerra de las Malvinas.

El conflicto no se resolvería hasta la firma del Tratado de Paz y Amistad de 1984, que resolvería la soberanía chilena sobre las islas.

Dos años después de restablecerse el régimen democrático en Argentina en 1983, fue juzgado y declarado culpable por el asesinato y la desaparición de miles de ciudadanos durante su gestión presidencial.

Fue sentenciado a cadena perpetua, inhabilitación absoluta y destitución del grado militar en 1985. El fallo fue confirmado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en 1986.

Videla cumplió sólo cinco años de prisión efectiva. En 1990, el entonces presidente Carlos Saúl Menem hizo uso de la facultad presidencial de indulto para dictar su excarcelación, junto con la de otros miembros de juntas militares y jefes de la policía de la Provincia de Buenos Aires y del dirigente montonero Mario Eduardo Firmenich.

En 1998 regresó a prisión, aunque brevemente, después de que un juez dictaminara que las causas por la desaparición de menores durante el Terrorismo de Estado constituían un crimen de lesa humanidad. Pasó 38 días en la cárcel de Caseros hasta que dictó su arresto domiciliario debido a su edad avanzada.

En el año 2003 el Tribunal de Núremberg solicita su extradición a Alemania, al responsabilizarle del homicidio de la ciudadana alemana Elisabeth Kaesemann, asesinada en Argentina en mayo de 1977. En 2005 el sumario fue sobreseído por no hallarse constancia de un posible delito.

En el año 2008 le fue retirado el beneficio de disfrutar del arresto domiciliario, y de nuevo es trasladado a la cárcel del Campo de Mayo, la principal base militar del país.

La fiscalía de Núremberg reabrió la causa contra Videla en diciembre de 2009 tras la aparición en Argentina del cadáver del ciudadano alemán Thomas Stawowiok.

En uno de los últimos juicios relativos a torturas y asesinatos llevado en cabo en 2010 Videla, volvió a negar que el tribunal pudiera juzgarlo negando su competencia para ello, y al mismo tiempo defendió su dictadura y se reconoció responsable por todos los crímenes cometidos diciendo que asumía todas las actuaciones del ejército durante ese período.

EL 22 de diciembre de 2010 el Tribunal Federal sentencia de nuevo prisión perpetua a los represores Jorge Rafael Videla y Luciano Benjamín Menéndez, en el marco del juicio que se desarrolló en la ciudad de Córdoba por delitos de lesa humanidad, e ingresa de nuevo en prisión.

En sus últimas palabras antes de la sentencia, el represor Jorge Rafael Videla volvió a reivindicar el terrorismo de Estado y justificó los crímenes que se le imputaban asegurando que se trataba de «una guerra justa que aún no ha terminado».

El 5 de julio de 2012, se lo sentenció a cincuenta años de prisión tras ser encontrado culpable de un delito de secuestro y sustracción de identidad a menores de edad durante su dictadura.

En febrero del año 2012, en una entrevista concedida a la revista «Cambio 16» el exgeneral se mantenía firme en sus convicciones, y no dudaba a la hora de defender su golpe de estado. Videla declaraba entonces que aquel 24 de marzo de 1976 había en Argentina «un sentir general a favor del cambio» y de la «intervención» de los militares para hacerse cargo del país, y añade sin dudas que las Fuerzas Armadas experimentaban «una unidad total» para afrontar su labor de «lucha contra la subversión».

Videla no dudaba a la hora de asegurar que la dictadura castrense, que él lideró en sus primeros dos años y que se prolongó hasta 1983, consiguió los objetivos por los que se había instituido: «poner orden frente a la anarquía y el caos» y poner fin a «la amenaza terrorista». «Éramos uno de los países más seguros del mundo, caminábamos en la mejor de las direcciones».