La hambruna de Somalia de 2011 se cobró 260.000 víctimas, más del doble de lo proyectado

La apatía de la comunidad internacional, quien ignoró las denuncias que advertían de una acuciante escasez de alimentos en el Cuerno de África, una de las causas de la sangría humana

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Cerca de dos años después de su declaración oficial, la hambruna que asoló Somalia en la segunda parte de 2011 continúa arrojando víctimas. Según cifras de la Red de Sistemas de Alerta Temprana Contra la Hambruna (Fewsnet), al menos 260.000 personas personas perdieron la vida durante la crisis. La mitad, menores de cinco años.

Hasta el momento, la mayor parte de proyecciones en cuanto a número de víctimas tenían en cuenta los números ofrecidos por el Gobierno británico (entre 50.000 y 100.000 muertos), sin embargo, el estudio (que no será publicado hasta el próximo jueves, aunque ya ha sido filtrado a la agencia AP) vuelve a arrojar sal sobre las heridas que provocaron esta sangría humana: Por un lado, la apatía de la comunidad internacional, quien ignoró las denuncias que advertían de una acuciante escasez de alimentos en el Cuerno de África. Y por el otro, el papel jugado por la milicia islamista de Al Shabab, al impedir la entrega de ayuda humanitaria en algunas zonas de Somalia.

Declarada de forma oficial en julio de 2011 y «finiquitada» al febrero siguiente, la reacción de Naciones Unidas en esta crisis siempre pareció llegar demasiado tarde.

Como destacaba entonces el centro para el Control y Prevención de Enfermedades de EE.UU., en los primeros noventa días, fallecieron más de 29.000 niños menores de cinco años. De igual modo, al menos 300.000 personas abandonaron el país huyendo de la sequía y los enfrentamientos armados.

Y no sería por falta de previsión en las señales.

Dos meses antes, la propia Fewsnet ya había advertido de que el Cuerno de África se enfrentaba a una de las crisis alimentarias más graves de las últimas dos décadas.

Por su parte, en septiembre de 2010, el Departamento Meteorológico de Kenia aseguró que más del 80 por ciento del país se vería afectado por la sequía, y pidió soluciones urgentes para proteger a la población de los efectos resultantes.

Ahora, eso sí, la ONU parece curarse en salud. En diciembre del pasado año, la organización volvía a pedir a los donantes internacionales ayuda humanitaria por valor de 1.300 millones de dólares para atender la crisis humana que todavía continúa sufriendo el país africano. «La situación humanitaria en Somalia sigue siendo grave, pero la mejora de la seguridad alimentaria y el nuevo panorama político y de seguridad suponen una oportunidad para poner fin al ciclo de crisis recurrentes causadas por la sequía y el conflicto», asegura entonces el coordinador humanitario en el país, Stefano Porretti.

Pero, ¿qué pasó con lo anterior recaudado?

«Señores de la pobreza»

A finales de 2011, cuando Naciones Unidas aseguraba que todavía tres provincias somalíes (de seis en verano) continuaban bajo los efectos de la hambruna (alarma que se declara cuando al menos una de cada 10.000 personas muere al día y la tasa de desnutrición infantil está por encima del 30%), el por entonces primer ministro de Somalia, Abdiweli Mohammed Ali, denunciaba que la crisis era cosa del pasado. Para el mandatario, las organizaciones humanitarias tenían un especial «interés» en continuar postergando esta crisis y no perder así su posición de «señores de la pobreza».

No en vano, en 2011 y desde que fuera declarada la situación de crisis, Naciones Unidas recaudó cerca de 870 millones (de los mil requeridos para paliar el hambre en la región). Sin embargo, este ejercicio tan solo se habían cubierto el 57,2% de los 1.100 aconsejados.

Ahora, el turno del Gobierno somalí. A comienzos de 2012, un informe realizado por Abdirazak Fartaag, ex jefe de la unidad de gestión de las Finanzas Públicas (un organismo del gobierno somalí encargado de supervisar la gestión financiera del país) alertaba de que el Ejecutivo tan solo gastó un millón de dólares en servicios sociales de los 58 millones que obtuvo en ingresos directos en todo 2011.

En el documento se detallaba cómo las autoridades políticas -desde ministros a milicianos locales- retiraron hasta 41 millones del Banco Central de Somalia (a título personal) sin justificar posteriormente en qué emplearon ese dinero.