fotos: juan pedro quiñonero
francia

Miles de personas exigen en la calle a Hollande que les dé trabajo, y no matrimonio gay

Entre 45.000 y 250.000 manifestantes protestan contra la tramitación de la ley, que el martes debe aprobar la Asamblea

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La protesta en Francia contra el proyecto de Ley que debe aprobar el matrimonio homosexual, el próximo martes, está canalizando la emergencia de una generación conservadora orgullosa de sus valores, que está encantada defendiéndolos ruidosamente, en la calle. La manifestación de este domingo, en París, reunió entre 45.000 y 250.000 manifestantes, pero el Gobierno comenzó dándole una importancia excepcional, con un despliegue policial muy fuera de lo común, presto a intervenir si se producía algún «desbordamiento» que los organizadores evitaron cuidadosamente.

A lo largo de trayecto de la manifestación, los servicios de orden de las organizaciones convocantes expulsaron a grupitos de individuos llegados con el fin de provocar disturbios, al final de la manifestación. Por su parte, los especialistas de las fuerzas del orden detuvieron a un número impreciso de militantes de grupúsculos violentos que intentaban provocar incidentes.

El grueso de la manifestación se enriqueció con la participación de organizaciones musulmanas y judías, con pancartas en árabe, algunas de ellas, integradas en un cortejo muy festivo donde abundaban los grupos de familias jóvenes, católicas en su mayoría, acompañadas de bandas de jóvenes encantados de protestar contra el presidente Hollande con todo tipo de pretextos.

Eran muy numerosas las pancartas que decían: «Queremos trabajo, no matrimonio homosexual», «Hollande, cásate y danos trabajo», «Estamos hartos de Hollande y de sus ministros inservibles».

Nueva generación conservadora

La Asamblea Nacional debe aprobar definitivamente el matrimonio homosexual. Sin embargo, las organizaciones que han canalizado la protesta anuncian nuevas manifestaciones, que van más allá de este debate de sociedad. Varios colectivos han decidido presentar sus candidatos a las próximas elecciones municipales, considerando que la UMP (Unión por un Movimiento Popular, el partido de Sarkozy) y el Frente Nacional (FN, extrema derecha) no responden a las aspiraciones de una nueva generación conservadora y orgullosa de serlo, que ha encontrado en la protesta contra el matrimonio homosexual su «bautismo político» callejero.