Del rap de Maduro al pajarito de Chávez y la maldición de Macarapana
Nicolás Maduro, con el «pajarito chiquitico» de Chávez en la cabeza - AFP
anécdotas y vídeos de la campaña en venezuela

Del rap de Maduro al pajarito de Chávez y la maldición de Macarapana

El candidato oficialista lo ha intentado todo para frenar el avance de Capriles en una campaña plagada de alusiones al fallecido presidente venezolano

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Enfundarse el chándal de la bandera venezolana que tantas veces lució Hugo Chávez no bastaba para arrastrar tras de sí a las masas de chavistas huérfanas del carismático líder bolivariano. Su directo rival Henrique Capriles se lo dijo con claridad: «Si a Batman le pones la capa, no vuela como Supermán». Empeñado en volar contra las encuestas, Nicolás Maduro lo ha intentado todo para ganar el próximo domingo.

Hasta ha augurado a quienes no le voten que les caerá la maldición de Macarapana, porque estarían votando «contra ellos mismos». Así lo predijo el presidente encargado de Venezuela en un acto electoral en el Amazonas, donde se colocó sobre la cabeza una corona indígena y se arrancó con el «baile del copión».

«Burguesito, burguesito. Copioncito, copioncito. Caprichito, caprichito. Te vamos a dar una pelita, una pelita. Ponte las pilas, las pilitas. Caprichito, caprichito. Copioncito, copioncito. Te queda muy mal creerte Chávez», cantó a Capriles el «indiecito» «madurito» en su particular rap.

Con un pájaro en la cabeza

A estas supuestas dotes de visionario, Maduro ha añadido su peculiar espiritualidad como «apóstol de Chávez», el «cristo redentor de los pobres» que se le apareció en forma de «pajarito chiquitico» y mantuvo con él un diálogo de silbidos antes de bendecirlo. Tan convencido está de su experiencia que no ha dudado en ponerse un pájaro sobre su cabeza en un sombrero de paja, pese a las críticas y las parodias que suscitó su visión. En las redes sociales circula desde entonces un reggaetón de la oposición: «Si te pintaron pajaritos en el aire, vota por Capriles».

El sombrero de paja no ha sido el único que ha combinado Maduro con su poblado bigote, su chándal y sus guayaberas. Se le ha visto con llamativas plumas de aborígenes en Amazonas y otros típicos de las regiones que ha visitado.

Capriles ha optado por su característica gorra tricolor, con camisetas de fútbol de la selección venezolana y de los equipos de las ciudades que ha recorrido, sobre las que habitualmente se rociaba de agua para sofocar el calor. Ha llevado hasta la camiseta de rayas negras y blancas del Zamora que patrocina la petrolera estatal PDVSA y preside un hermano de Chávez. A ojos de analistas consultados por Efe, el uso de una camiseta con el logo de PDVSA o la decisión de llamar Simón Bolívar a su comando de campaña encierran un llamamiento a la unidad en un país tan dividido.

La música también ha jugado un importante papel para ambos contendientes. El salsero neoyorquino de origen puertorriqueño Willie Colón irrumpió en la campaña electoral dedicando a Maduro una versión del tema «Mentira fresca» en la que decía que «Cuba está a cargo del embrollo con su lacayo, el "Toripollo"» y animaba a Capriles con un «¡ataca, flaco!».

El candidato oficialista le respondía con otra canción, «Sujétate la lengua» de Eddie Palmieri, mientras le acusaba de «besar la mano del imperio» y reclamaba «un Puerto Rico libre».

Chávez y las conspiraciones

Con sus alusiones a Estados Unidos evocaba de nuevo a su mentor, al que ha nombrado en el último mes en más de 7.000 ocasiones, según un portal digital que ofrece un premio a quien acertara con el número de menciones hasta el cierre de la campaña esta pasada noche. Solo el 5 de marzo mencionó 435 veces a Chávez. Ante las críticas, Maduro respondía: «Debí haberlo nombrado un millón de veces».

Con el cuerpo aún insepulto del expresidente venezolano, Maduro resbaló la idea de que agentes estadounidenses inocularon el cáncer que acabó con su vida el 5 de marzo. Era la primera de las teorías de la conspiración que ha hecho pulular en estos días. Después aseguró, sin prueba alguna, que la oposición había contratado mercenarios salvadoreños para asesinarle a él o que existía un complot para eliminar a Capriles.

Tampoco ha dudado el candidato oficialista en aprobar la entrega de 20.000 coches a bajo precio a oficialessi gana las elecciones, asegurando así su voto pese a la delicada situación económica del país que ha llevado al Gobierno bolivariano a promover la toalla sanitaria ecológica entre las mujeres, en lugar de compresas o tampones.

Capriles denunció el empleo de fondos públicos de Maduro en la campaña y sumó la acusación de «corrupto» a las descalificaciones de «comunista», «procubano» o «mentiroso» con las que se dirigía a su rival. En el cruce de insultos, Maduro no se ha quedado atrás. «Hijo de papá», «majunche» (poca cosa) o «marinconsote», han sido algunos de los epítetos que le ha dedicado al líder de la oposición. Su homofobia ha supuesto un tiro por la culata al empujar hacia Capriles los votos del electorado gay.