India, donde ser viuda supone estar muerta en vida
Más de 30.000 viudas viven en Vrindavan - sos mujeres

India, donde ser viuda supone estar muerta en vida

Las mujeres que pierden a sus maridos en este país son despojadas de todo estatus e independencia

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Cuando uno contempla el Taj Mahal es muy consciente de que está ante una de las siete maravillas del mundo, una de esas construcciones que si ya de por sí es espectacular, la historia que la acompaña la hace más impactante. En este caso se trata de una historia de amor: el edificio comenzó a levantarse en 1632, por orden del Emperador tras la muerte de la que había sido su mujer favorita, Arjumand Bann Begum, y a ella quiso dedicarle semejante monumento.

Lo paradójico es que a sólo 70 kilómetros de la ciudad en la que se encuentra esta maravilla construida por amor, Agra, exista un lugar como Vrindaban, en el que esa magia desaparece de la mano de la dura realidad en la que se ven obligadas a vivir aproximadamente entre 30.000 y 40.000 viudas indias, consideradas por la creencia hindú un mal augurio y una maldición.

«Ninguna de ellas piensa ya en su futuro una vez ha muerto su marido. Son despojadas de sus posesiones, repudiadas por sus familias y lo único que quieren es morir cuanto antes. Es como estar muerta en vida», explica a ABC.es Diana Ros, fundadora de « SOS Mujer».

Esto se debe a que, según el Código de Manu, una de las escrituras sagradas más antiguas, «una mujer no será nunca independiente, una viuda debe sufrir mucho antes de morir, debe ser pura en cuerpo, pensamiento y alma». Por ello, tal y como expone Ros, sufren en India una «doble discriminación: por ser mujeres y por ser viudas». «Una vez ha muerto su marido, pasan a vestir de blanco - el color del luto en India- y ven cómo su feminidad queda anulada ya que llevan la cabeza rapada, envuelta en una tela sin coser, la marca de la ceniza en su frente, no pueden llevar joyas, no pueden ir a fiestas... se las despoja de todo estatus social».

«Lo único que quieren es morir cuanto antes»

Diana decidió marcharse a India tras quedar impactada por lo que se narraba en la película «Agua»: «Las escrituras dicen que las viudas tienen tres opciones: casarse con el hermano más joven del marido, quemarse con el marido muerto o llevar una vida de abnegación». «El relato me impactó y decidí marcharme allí para hacer un reportaje fotográfico pero lo que me encontré al llegar fue mucho peor que lo que había visto en la película. Veías a las viudas vagando como fantasmas, rezando durante ocho años por una rupia (que equivale a 0,01457 euros)... y decidí intentar hacer algo», describe la directora de esta ONG.

La legislación en India

Lo más paradójico es que las leyes indias contemplan que cada viuda debe recibir anualmente unas 1.500 rupias, cosa que muchas de ellas no saben - de hecho el 95% no llega a cobrarlo - porque son analfabetas o no conocen sus derechos. Es más, según esta misma normativa, las viudas tienen todos los derechos sobre las posesiones de sus maridos, pero muchas no se atreven a reclamarlos. «Eso es contra lo que luchamos desde hace cuatro años, nuestro objetivo es que se sientan seres humanos», explica Diana.

El trabajo lo desarrollan en la propia Vrindaban donde, gracias a mucho esfuerzo, han sido capaces de entrar en los llamados «ashrams» o centros religiosos, donde rezan las viudas: «Eso es lo que nos ha permitido ganarnos su confianza y acercarnos más a ellas. No les gusta hablar de su pasado, se ponen a llorar cada vez que les pregunto y tampoco entienden los motivos por los que las quiero ayudar. Es más, viven en tal situación que muchas de ellas se sorprenden cuando las toco, porque se supone que da mala suerte», añade Ros.

Así, son muchos los factores que tienen en su contra, que parten de una sociedad tradicionalmente patriarcal y muy supersticiosa que hace que la situación haya cambiado muy poco para ellas en 2000 años aunque, eso sí, desde «SOS Mujeres» admiten que «Las cosas están empezando a cambiar aunque realmente hace falta mucha educación y muchas generaciones para que empiecen a verse los resultados».