«El Ejército Sirio Libre y los yihadistas combaten por controlar zonas liberadas»
mikel ayestaran

«El Ejército Sirio Libre y los yihadistas combaten por controlar zonas liberadas»

Hasan Abdulazim, líder de la oposición nacional siria, recibe a ABC y asegura que ha «rechazado miles de ofertas de diálogo con el régimen»

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Tras dos años de violencia uno de los mayores logros de la revuelta contra Bashar Al Assad es que los sirios han perdido el miedo a hablar. Hasan Abdulazim (Al Tal, 1933) nunca lo tuvo y por eso desde que empezara su carrera política en 1960 ha pasado «en infinidad de ocasiones» por la cárcel, la última en abril de 2011 cuando empezaron las primeras protestas en Siria como contagio de la ‘Primavera Árabe’.

Naserista convencido y opositor histórico de los Al Assad, este abogado de ochenta años lidera el Comité de Coordinación Nacional para el Cambio Democrático, integrado por 15 partidos y 6 movimientos de oposición que trabajan para lograr el cambio desde dentro. Su despacho está en la segunda planta de un edificio antiguo del centro de la capital desde el que se perciben con nitidez los bombardeos del Ejército sobre la periferia y al que llegan llamadas de todo el mundo para conocer de primera mano la situación sobre el terreno.

-¿Cómo se encuentra la revolución tras dos años de lucha?

-La violencia es cada vez más fuerte en ambos lados. Después de ocho meses de intifada pacífica, la respuesta de las autoridades fue brutal y eso llevó a la oposición a armarse y esto abrió las puertas a los grupos yihadistas. Ha habido demasiados errores por ambas partes y por eso estamos hablando de más de 70.000 muertos, 75.000 presos políticos, un millón de refugiados y más de dos millones de desplazados internos.

-¿Cuál ha sido el error de la oposición?

-El fallo más grande es el de la oposición en el exterior que desde el inicio apostó de forma ciega por las armas y su dependencia de algunos países para poder lograr derrocar a Al Assad.

-Ustedes también piden la caída del régimen

-Sí, pero a través del diálogo y con la hoja de ruta marcada por los acuerdos de Ginebra en la mano. Primero hay que detener la violencia, después liberar a los presos y dar luz verde a la llegada de ayuda humanitaria a todas las zonas del país. Solo entonces se puede plantear un diálogo, no confiamos en estas autoridades y por eso no nos sentaremos si no hay unas condiciones previas. El problema ahora es que las únicas capaces de frenar la violencia de ambos bandos son las potencias extranjeras que financian esta guerra por los dos lados.

-Moaz Al Jatib, líder de la oposición en el exilio, también parece ahora abierto al diálogo directo con el régimen, ¿está próximo el inicio de los contactos?

-Al Jatib tiene el respaldo firme de la Unión Europea y Estados Unidos y parece que la nueva administración americana y Rusia, gran aliado del presidente, han llegado a algunos puntos en común sobre el tema. Creo que en el plazo de un mes podría haber novedades. El punto de desencuentro hasta ahora era la figura de Al Assad, pero parece superado.

-¿Es la salida de Bashar una condición para iniciar el diálogo?

-Rusia y China piden que le permitan completar su mandato, que expira en 2014, y parece que Estados Unidos podría aceptarlo a cambio de que se ponga en marcha cuanto antes un gobierno de transición consensuado por representantes de la oposición nacional y extranjera, de los grupos armados y del régimen, pero para ello habría que lograr antes una resolución de alto el fuego del Consejo de Seguridad de la ONU. Si Bashar podrá presentarse o no a las próximas elecciones será uno de los puntos a discutir por ese nuevo gobierno cuya principal tarea será organizar las elecciones.

-¿No suena un poco a ciencia ficción después de tanta sangre?

-No hay otra salida que el diálogo entre las dos partes, pero no queremos sentarnos por sentarnos, hay que exigir garantías de que habrá luz al final del túnel. Yo he rechazado miles de ofertas de diálogo con el régimen porque se niegan a dar garantías.

-Washington enviará por primera vez ayuda directa al Ejército Sirio Libre (ESL) y algunos medios estadounidenses hablan de la posible llegada de armas, ¿qué opina?

-El ESL nació como una fuerza de protección de civiles, pero se nutre básicamente de las armas que roba y compra al Ejército y nosotros creemos que deben seguir armados hasta que se vea en qué queda el diálogo. La posible llegada de armamento de EE.UU es solo rumorología para intentar calmar a la oposición en el extranjero que no quiere el diálogo. Una oposición cada vez peor vista por el ESL al que prometieron la zona de exclusión aérea, la llegada de tropas extranjeras… pero no ha podido cumplir. Después de la experiencia de Irak, Washington no quiere otro cambio por la fuerza.

-¿Teme la progresiva radicalización del ESL tras compartir trinchera con grupos próximos a Al Qaeda como el Frente Al Nusra?

-Calculamos que los islamistas radicales no son más de 15.000 y cuando acabe la guerra se irán porque en Siria no hay sirio para ellos. Ahora luchan de la mano porque comparten un mismo objetivo, pero desde que empezaron a hablar de la instauración del califato estallaron los problemas internos que ya han derivado en enfrentamientos entre el ESL y los milicianos por el control de algunas zonas liberadas.