La ONU pide a Irán que no ejecute a cinco miembros de una secta musulmana no chií

Los activistas pertenecientes a la comunidad árabe ahwazi, una minoría perseguida, han sido condenados a muerte por «enemistad hacia Dios»

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Un grupo de relatores expeciales y expertos independientes de Naciones Unidas reclamó ayer a las autoridades iraníes que suspendan la ejecución de cinco activistas pertenecientes a la comunidad árabe ahwazi que han sido condenados a muerte por cargos de corrupción, propaganda y "enemistad hacia Dios".

Mohamad Ali Amuri, Sayed Yaber Alboshoka, Sayed Mojtar Alboshoka, Hashem Shabain Amuri y Hadi Rashidi, todos ellos miembros fundadores del instituto científico y cultural Al Hiwar, fueron detenidos en sus domicilios en Ahwaz en 2011 cuando se aproximaba el sexto aniversario de las protestas masivas de los ahwazi, una comunidad iraní de lengua árabe concentrada sobre todo en las costas del Golfo Pérsico, en el sur.

Las sentencias contra los cinco activistas fueron confirmadas recientemente por el Tribunal Supremo. "Es absolutamente inaceptable que se encarcele y condene a muerte a individuos por ejercer pacíficamente sus derechos a la libertad de reunión, asociación, opinión y expresión y por su pertenencia a grupos minoritarios y a instituciones culturales", ha declarado el relator especial sobre Derechos Humanos en Irán, Ahmed Shaheed.

Por su parte, el relator especial sobre Libertad de Reunión y Asociación Pacíficas, Maina Kiai, ha recordado que Irán es Estado parte de la Convención Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos, "que garantiza el derecho a la libre expresión, a la libre asociación y a la libre reunión pacífica". Asimismo, la experta independiente de la ONU sobre Minorías, Rita Izsák, ha mostrado su preocupación por el número de miembros de las minorías condenados en Irán a causa de las actividades relacionadas con las defensas de sus derechos.