Mural que cuenta la leyenda de la Mano Roja
Mural que cuenta la leyenda de la Mano Roja - guided history

La bandera de la Mano Roja, el otro símbolo que divide a los norirlandeses

Irlanda del Norte es la única región o «constituent country» del Reino Unido que no tiene su propia enseña oficial. Escoceses, galeses e ingleses cuentan con su particular insignia

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La «Union Jack» ya no ondeará en el Ayuntamiento de Belfast todos los días del año, sino sólo durante 18 muy escogidas jornadas. La aprobación el pasado 3 de diciembre de una iniciativa del multiconfesional partido Alianza para reducir el número de días al año en los que ondea la bandera británica en la fachada del consistorio ha incendiado de nuevo las calles del municipio. En el conflicto que enfrenta en Irlanda del Norte a republicanos católicos y unionistas protestantes la bandera tricolor irlandesa y la británica son sin duda las protagonistas, pero hay más símbolos que ilustran la brecha existente entre ambas comunidades.

Irlanda del Norte -formada por seis de los nueve condados del Ulster, los otros tres pertenecen a la República de Éire -es la única región o «constituent country» del Reino Unido que no tiene su propia enseña oficial. Tal y como afirma Ignacio Molina, investigador del Real Instituto Elcano, «la única bandera oficial en Irlanda del Norte es la británica “Union Jack”». Escoceses, galeses e ingleses cuentan con su propia insignia, pero los norirlandeses se encuentran divididos al respecto, a pesar de que sí comparten un símbolo que les podría unir: la Mano Roja.

Se cortó una mano y la lanzó a la orilla, convirtiéndose así en rey

Según cuenta la leyenda, como el trono del Reino del Ulster quedase vacante, los habitantes del lugar acordaron elegir a su monarca por medio de una original competición acuática que se celebró en un lago local: en una carrera de embarcaciones capitaneadas por los candidatos, el primero que con su mano tocase la orilla de meta se convertiría en rey. Uno de los competidores, acaso un miembro del clan Uí Néill, tuvo la feliz idea de adelantar a sus contrincantes cortándose una mano y lanzándola a tierra. Se quedó manco, pero también se convirtió en rey del Ulster, y aquella mano ensangrentada en su símbolo.

Como explica Molina, también profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), existen dos versiones de la enseña. Los republicanos ondean una con la Mano Roja sobre una cruz del mismo color superpuesta a un fondo amarillo, que sólo es oficial en la República de Irlanda y que representa al conjunto de la provincia del Ulster. El unionismo emplea por su parte la «Ulster Banner», una bandera similar a la inglesa de la cruz de San Jorge -roja sobre fondo blanco- en la que la mano roja, aquí coronada, ocupa el centro del paño superpuesta a una estrella de seis puntas. Esta última versión fue la insignia oficial del Gobierno británico en la región entre 1953 -cuando se instauró con ocasión de la coronación de la Reina Isabel II- y 1972, año en que fue abolida.

«Si no existiese un conflicto armado allí la cuestión de las banderas no sería tan importante, pero como lo hay, todo lo que tiene que ver con este asunto lo es. Mientras un extremeño vería como algo normal que un día desapareciese sin previo aviso del balcón de un ayuntamiento la bandera de su región u otra -la estarán limpiando, pensaría-, en Irlanda del Norte la oficialización, la inclusión o la ausencia de un símbolo en una institución pública como el Ayuntamiento de Belfast u otra es algo realmente trascendental», concluye el profesor.

Buscando una enseña propia

La búsqueda de un acuerdo sobre una bandera que representase a todos los norirlandeses requeriría un esfuerzo titánico por parte de los líderes de ambas comunidades, y su costo político sería incierto. «Por ejemplo, los unionistas no querrían nunca renunciar a la estrella de seis puntas en la que está alojada la Mano Roja en su bandera, porque cada punta representa uno de los condados del Ulster que pertenecen al Reino Unido y que, evidentemente, no quieren juntar con los tres que pertenecen a la República», explica Ignacio Molina.

«En Sudáfrica se logró el consenso entre las distintas comunidades con una bandera que aunaba los colores del Congreso Nacional Africano, el partido de Mandela, con los de la bandera holandesa, que representaban el origen de la minoría afrikáner y que coincidían con los colores británicos. Pero en el caso de Irlanda del Norte quizás sea más difícil llegar a un acuerdo, porque cualquier renuncia a los símbolos que utilizan en este momento unionistas y republicanos podría ser considerada por algunos sectores de cada comunidad como una derrota», añade.

«La renuncia a cualquier símbolo podría ser considerada una derrota»

Otra de las banderas que han ondeado en la historia de Irlanda del Norte y del resto de la isla es la de San Patricio, de aspas rojas sobre fondo blanco, aunque no es probable que llegue a representar nunca de forma oficial a la región británica. Esta enseña, superpuesta a la escocesa cruz de San Andrés, forma parte de la «Union Jack», y recuerda el pasado de Irlanda como dependencia británica, lo que no gusta a los republicanos. Y por otra parte representa a toda la isla, lo que no agrada a muchos unionistas.

Símbolos y deporte

El lío de banderas que sufre este «country» británico está presente en todos los ámbitos de su vida ordinaria, también en el deportivo. La utilización que se hace de los símbolos en los dos deportes más seguidos por los norirlandeses, el fútbol y el rugby, es muy diferente. La selección de fútbol de la región, cuyos seguidores son mayoritariamente protestantes y unionistas, está representada en los campos de todo el mundo por la bandera de la Mano Roja coronada o «Ulster Banner». Sin embargo, en relación con el combinado de rugby de Irlanda, en el que juegan los deportistas de Irlanda del Norte junto con los de la República, el asunto es más complejo.

Cuando disputa un encuentro en territorio de Éire, la selección de rugby se presenta acompañada por la tricolor verde, blanca y naranja junto con la conocida como «bandera de las provincias» de este país, que recoge las enseñas de sus cuatro regiones: Munster, Leinster, Connacht y Ulster. Pero si el partido se celebra fuera de la República, se suelen mostrar esta última bandera o la de la Unión del Rugby Irlandés –IRFU, la entidad que gobierna al equipo-, que es verde y con el tradicional trébol en su centro rodeado por los escudos de las provincias republicanas.