Termina la era Klaus
El candidato presidencial checo Vladimir Franz. tercero en las encuestas, rodeado de simpatizantes - afp
república checa

Termina la era Klaus

Los checos votan hoy por primera vez al próximo presidente; la segunda vuelta se dirimirá probablemente entre dos ex primeros ministros

Actualizado:

Todo marcha sobre ruedas en la primera elección presidencial directa de la historia de la República Checa. La campaña electoral culminó ayer con una tertulia televisada en la que participaron los nueve candidatos a la presidencia y a partir de las dos de la tarde de hoy hasta la misma hora de mañana los checos votarán por primera vez a su presidente. Se espera una alta participación que podría rozar el 70%. Por la diferencia horaria, la diáspora checa –unos 7.200 ciudadanos– ya se encuentra votando a quién reemplazará al controvertido presidente conservador y euroescéptico Václav Klaus, elegido en 2003 por el Parlamento y que el miércoles visitó por última vez como presidente a su homólogo alemán en Berlín.

Salvo que haya alguna sorpresa, ningún candidato obtendrá hoy la mayoría absoluta, por lo que en la segunda vuelta prevista para los días 25 y 26 de enero se enfrentarán seguramente Miloš Zeman –economista socialdemócrata de 68 años y ex-primer ministro entre 1998 y 2002– y Jan Fischer –centrista independiente de 62 años y ex-comunista quien dirigió un gabinete provisional en 2009-2010–. Los últimos sondeos les adjudicaban del 20% al 25% de las intenciones de voto, con una ligera ventaja para Zeman.

El nuevo presidente será el tercero después de la independencia de la República Checa en 1993, después del ex-disidente y dramaturgo Václav Havel, fallecido en 2011, y Klaus cuyo mandato expira el 7 de marzo.

Aunque el presidente checo no tiene prerrogativas tan amplias como en Estados Unidos o en Francia, nombra o destituye al primer ministro y a los otros miembros del gobierno, ratifica las leyes adoptadas por el Parlamento y tiene un veto que el Parlamento puede esquivar votando nuevamente el texto.

Fin de era

Fischer o Zeman sustituirán en marzo al controvertido actual inquilino del Castillo de Praga: rabiosamente euroescéptico –ha dicho que «la UE está en un callejón sin salida. La única solución es dar marcha atrás»–, pero también machista: destituyó a la ministra de Defensa Karolina Peake, jefa del partido de centro-derecha Lidem, diciendo que «Los hombres del Ejército no aceptarán a esta "jovencita"». Contrario a legalizar las uniones homosexuales y crítico con los que advierten sobre el cambio climático, Klaus ha puesto de cabeza a sus socios al poner en jaque en 2009 a la UE al negarse a firmar el Tratado de Lisboa, pese a que el Parlamento de Praga ya lo había aprobado.

Un tatuado, número tres

Vladimir Franz es el tercer candidato por intención de voto y hace gala de una retórica que cala entre la ciudadanía culta, además de contar con mucho apoyo entre la gente joven. Franz –licenciado en Derecho, pintor, compositor, tatuado en casi todo su cuerpo–, de 53 años, dice haber orientado su vida al arte para no tener que cooperar con el totalitarismo del entonces régimen comunista, al que aborrecía.

Franz defiende «una sociedad educada, culta y tolerante, que no reivindique sólo derechos, sino que se asuma deberes», entre ellos el de la responsabilidad y critica que «Se ha producido una alienación de la política, y los ciudadanos tienen la sensación de que no pueden alterar el funcionamiento del Estado». Franz está ligeramente por encima del candidato de centro derecha y actual ministro de Asuntos Exteriores: Karel Schwarzenberg.