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Compromiso y Boda Real
Capitulaciones (I)

Como el matrimonio es un contrato que produce una serie de efectos de carácter personal y otros de carácter patrimonial o económico, el Príncipe de Asturias y esposa doña Letizia Ortiz Rocasolano, al igual que hacen miles de parejas que contraen matrimonio, firmaonr ante notario sus capitulaciones matrimoniales. Unos acuerdos que, razonablemente, regularán su régimen económico, así como el tratamiento de doña Letizia en el hipotético caso de que un día, por las razones que sean, se disolviese su vínculo matrimonial.
Al igual que otros contrayentes españoles, Don Felipe y doña Letizia lo han hecho, naturalmente, de mutuo acuerdo.


Un importantísimo despacho madrileño, experto en este tipo de contratos familiares, el de Uría & Menéndez, fue el encargado, al parecer, de redactar las puntualizaciones sobre tales capítulos matrimoniales.
En estas capitulaciones, el Príncipe y doña Letizia dejarían constancia de cuáles son los bienes que cada uno aporta al matrimonio y de cuáles son las condiciones económicas que regirán su vida en común.
Nuestro Código Civil establece en su artículo 1.315 que el régimen económico del matrimonio será el que los cónyuges estipulen en sus capitulaciones matrimoniales, sin otras limitaciones que las que establece el propio Código. Cuando no se hacen capitulaciones, o si éstas son ineficaces, el régimen matrimonial será el de la sociedad de gananciales, cada día menos aceptado entre la gente joven y profesional que contrae matrimonio, ya que opta por el de la participación en las ganancias o el de separación de bienes.

Registro Civil específico


Las capitulaciones, que se caracterizan por tener un carácter formal, deben otorgarse ante notario y serán mencionadas en la inscripción de matrimonio en el Registro Civil. Se da la circunstancia de que la Familia Real Española tiene un Registro Civil específico, por lo que estas capitulaciones matrimoniales del Príncipe y doña Letizia tienen que inscribirse obligatoriamente en él. Este Registro Civil de la Familia Real está en el Ministerio de Justicia y en él figuran los cambios que afectan al Rey, a la Reina y a los ascendientes y descendientes del Rey en primera línea, así como los del Príncipe de Asturias y su esposa.


Fue el 23 de enero de 1873 cuando se estableció el Registro del Estado Civil de la Familia Real de España, que perduró hasta 1931, cuando se instauró en nuestro país la República. Pero cuando Don Juan Carlos fue proclamado Rey, el 22 de noviembre de 1975, se restableció el citado Registro, que volvió a desarrollarse en 1981, llamándose Registro Civil de la Familia Real.
Da la casualidad de que hasta que no se estableció de nuevo en España este Registro Civil específico de la Familia Real, ni el Príncipe de Asturias ni las Infantas Doña Elena y Doña Cristina, ni el propio Rey, que nació en Roma el 5 de enero de 1938, pudieron inscribirse en él. Sus nacimientos figuraban en el Registro Civil normal, y cuando Don Juan Carlos lo restableció, las actas de nacimiento, matrimonio y defunciones de los miembros de nuestra Familia Real posteriores a 1931 fueron trasladadas a él.


En este Registro Civil quedó inscrito el 22 de mayode 2004 el matrimonio del Príncipe de Asturias con doña Letizia Ortiz.
A partir del enlace ella tomaba el título de Su Alteza Real la Princesa de Asturias. Este título, en caso de separación, lógicamente, no lo perdería, al no disolverse el matrimonio; más en la hipótesis de divorcio, al disolverse el vínculo, razonablemente cabe afirmar su pérdida.


En cuanto a la custodia de los hijos, al ser hijos del futuro Rey, su custodia no sería otorgada a la madre, como en la mayoría de los casos, sino al padre, por tratarse de los Infantes de España. Su educación y su formación sería decisión de la Corona.
En estas capitulaciones matrimoniales del Príncipe de Asturias figurarían una serie de disposiciones o puntualizaciones voluntarias, –normales en todos los casos y máxime en éste–, donde quedan registradas las donaciones propter nuptias, es decir los regalos de familia especialmente relacionados con las aportaciones económicas que hayan podido hacerles sus respectivos padres o cualquier otra persona, en relación con el proyectado matrimonio. Con respecto a tales donaciones puede pactarse su revocación en el supuesto de disolución del matrimonio, ya que éstas están concebidas no sólo para el caso de existir, sino también para el de subsistir el vínculo conyugal.

 

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Publicado en ABC con motivo del enlace entre SS.MM los Príncipes de Asturias





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