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CULTURA

Carta a los Reyes Magos

Recordaba Mauricio Wiesenthal en su memorable Libro de réquiems que el español es más moderno que el castellano. Sin duda, el castellano volvió de América convertido en el español. Y de ahí cabría decir, también, que la cultura en español es más rica que la cultura española y más ambiciosa y con mayor proyección. Sería un buen año 2006 si las últimas fronteras nacionales, culturalmente hablando, de ese vasto «territorio de La Mancha» (Carlos Fuentes), que es el territorio de la lengua española en todo el mundo, se volaran y se levantara así, de esas ruinas nacionalistas, una monumental cartografía de la cultura en español, sin preponderancia de ningún país. Que se trabajara en ello y que cundiera la convicción (que siempre es una voluntad) de que la cultura que se expresa en español, con más de cuatrocientos millones de hablantes, hoy se presenta sin complejos en los foros más populares y más sofisticados; ya sea en las letras, en las artes (de manera especial el cine), en la música... Si alguien quiere un programa, supongo que político, que responda a las expectativas que parece que marcarán las primeras décadas del nuevo siglo, no hay duda de que será la ruta de la universalización —antiguo cosmopolitismo— y del mestizaje la que anime y defina los hechos y las tendencias culturales, su marca indeleble. La cultura en español lleva ya buen camino recorrido en esa dirección. Lo que hace falta es que lo recordemos. Porque esa cultura en español la han solventado andariegos e inmigrantes, en una lengua que es lengua de muchas lenguas, lengua de frontera, de innovaciones y audacias, y así lleva siglos, secretamente. Todo lo demás, que si El Prado, que si el Archivo ya decía Bergamín que los españoles no son fanáticos, sino fonéticos—, que si tal, que si cual, sonará —con toda su importancia y con el más elemental de los respetos, sin duda— a política local, o, en términos futbolísticos, será achicar el campo. Que cada uno se ponga en la fila que le guste.

FERNANDO R. LAFUENTE