La Sexta arranca el día 27 con la incógnita de si tendrá el Mundial y el reto de mejorar su cobertura

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F. M. B.

MADRID. Bajo el lema «Salgamos del armario, yo también veo la tele», La Sexta se presentó ayer en sociedad de la mano de su presidente, Emilio Aragón, y de José Miguel Contreras, consejero delegado, quienes estuvieron arropados por sus principales estrellas. El último canal generalista de nuestra televisión analógica abrirá fuego el día 27, a las 13.00, con un programa cocinado por Eva Arguiñano.

Con el Mundial de Fútbol de Alemania -pendiente de adjudicación- como principal baza para darse a conocer, el gran reto de la cadena es la «antenización». Sus responsables tienen previsto gastar 20 millones de euros para adaptar las antenas de los hogares a la nueva señal y aumentar su cobertura. De momento, sólo llegará al 30 por ciento del territorio nacional, lejos de su techo del 70 por ciento. En el resto de España será necesario recurrir a la TDT, los operadores de cable o el ADSL (Imagenio).

La Sexta, que invertirá 491 millones hasta el año 2010, está formada por el canal mexicano Televisa y las productoras españolas Mediapro, Globomedia, El Terrat, Bainet y Drive, aunque también cuentan con programas de otras compañías. Emilio Aragón, presidente y presentador del programa de humor «Los irrepetibles», explicó que esta diversidad no impide «un propósito común, carácter que nos distinguirá de los demás». Otra peculiaridad del canal será el adelanto del «prime time» a las nueve de la noche, con vocación de cambiar los hábitos del espectador.

José Miguel Contreras afirmó que tres líneas definen su rejilla: «Ha de ser innovadora, bienhumorada y con identidad propia». El consejero delegado destacó el estreno de veinte nuevos formatos y añadió que será el canal de las series, con producciones que van desde la multipremiada «Los Soprano» a producciones estadounidenses de culto como «Curb your enthusiasm», del creador de «Seinfeld», Larry David. Los informativos y la ficción española tendrán que esperar a una segunda fase, aunque «ya están en marcha».