Dos Papas de Roma en tierras protestantes
Juan Pablo II se dirige a una multitud de más de 250.000 fieles en Bellahouston Park, Glasgow - abc

Dos Papas de Roma en tierras protestantes

Tras 28 años desde la última visita de Juan Pablo II, el de ayer de Benedicto XVI se constituye como el viaje oficial de un Papa a Gran Bretaña tras la ruptura de Enrique VIII hace 476 años

madrid Actualizado:

Han pasado 28 años desde la última visita pastoral realizada por un Papa al Reino Unido. El 1 de junio de 1982, Juan Pablo II descendió del avión, se arrodilló y como era su costumbre, besó tierra escocesa. En el aeropuerto le esperaban cientos de polacos y más tarde fue vitoreado por una multitud de más de cuarenta y cinco mil jóvenes escoceses que llenaban el estadio de rugby de Murrayfield, que le dieron la bienvenida a base de cánticos, aplausos y gritos.

Ayer, jueves 16 de Septiembre, Benedicto XVI protagonizó el primer viaje oficial de un Papa a Reino Unido (no en simple visita pastoral como es considerada la realizada por Juan Pablo II). Tras aterrizar a las 11.20 horas en el aeropuerto de Edimburgo, el actual Papa fue recibido primero por el Duque de Edimburgo y una formación de la Real Guardia Escocesa, y más tarde por la la Reina Isabel II en el Palacio de Holyroodhouse. La imagen de ambos juntos, como cabezas de la Iglesia católica y del Estado británico, impregna de carácter trascendental el que es ya un viaje histórico.

Juan Pablo II habló del desafío de la vida, del desorden sexual y social, el alcohol y el vicio, como enemigos de la existencia, que debería ser limpia, ilusionada y vigorosa. Por su parte, Benedicto XVI, viajó con la misión de alertar al mundo occidental sobre la intolerancia del relativismo y secularismo, que deniegan un lugar a la religión en la vida pública.

Benedicto XVI, viajó con la misión de alertar a Occidente sobre la intolerancia del relativismo

Un último paralelismo se establece en torno a las situaciones «complicadas» a las que se enfrentaron ambos Papas. Juan Pablo II mantuvo un encuentro con los herederos espirituales de John Knox, quien, hacía cuatro siglos había afirmado que «una misa católica es peor que una copa de veneno». El encuentro entre el Papa y los protestantes de Escocia tuvo una inesperada carga de simpatía. El profesor John Maintyre sorprendió a Juan Pablo II al expresar su deseo de incrementar el diálogo con la jerarquía católica, a lo que el Papa respondió visiblemente emocionado.

Mientras, Benedicto XVI hizo frente al desagradable capítulo de los abusos sexuales, y dos más: el anticatolicismo y el antigermanismo. Para despejar dudas, el Papa optó por la siguiente actitud: «anglicanos y católicos caminan en la misma dirección, ser instrumentos de Jesucristo, ser amigos del Señor. La prioridad de Jesucristo les auna, y dejan de estar en competencia».

Tras elogiar el espíritu de tolerancia propio de los británicos y dando muestras de una fuerza física de extraordinaria resistencia, ambos Papas marcaron las portadas de los periódicos con un titular común: «Un encuentro histórico».