Pila funeraria de presos en el campo de concentración

La verdadera historia de «El fotógrafo de Mauthausen»

De las barbaridades perpetradas en el campo de concentración de Maauthausen fue testigo la cámara del catalán Francisco Boix

MadridActualizado:

7.200 presos españoles tuvieron que soportar durante casi un lustro las vejaciones de las tropas de las SS en el campo de concentración de Mauthausen. Cientos de ellos murieron, otros consiguieron sobrevivir hasta el final de la II Guerra Mundial.

De lo ocurrido en esos cinco años fue testigo la cámara del catalán Francisco Boix. Exiliado en Francia tras la Guerra Civil, la invasión nazi le condujo a Mauthausen en enero de 1941. Sin embargo, pudo presumir de tener algo suerte al formar parte del «Erkennungsdienst», un grupo de prisioneros encargados de realizar «fotografías de identificación» de los reos que llegaban al lugar.

Cuando la derrota Alemana era inminente, Boix recibió la orden de destruir las fotografías pero decidió esconderlas. En total, más de 20.000 imágenes hechas por los alemanes en las que se retrataba la barbarie a la que fueron sometidas las más de 200.000 almas allí encerradas.

Con la llegada de los aliados y la liberación de Mauthausen el 5 de mayo de 1945, Boix comenzó a recopilar todos aquellos negativos. Las imágenes sirvieron como prueba en los juicios contra los jerarcas nazis realizados en Núremberg y Dachau.