Imagen de una ikurriña pidiendo la «independencia» del País Vasco, en Vitoria, en 1999 - TELEPRESS | Vídeo: El origen del País Vasco

La verdad sobre el origen de la ikurriña que no gusta a los independentistas vascos

La señera fue robada por el nacionalismo a pesar de las protestas de sus creadores, los hermanos Arana, que criticaron la apropiación durante décadas sin que les hicieran caso

MADRIDActualizado:

La ikurriña lleva siendo motivo de polémica desde su nacimiento hace más de 120 años. La primera controversia fue generada por sus mismos creadores, los hermanos Luis y Sabino Arana, que no estuvieron contentos con el uso que se le dio a su enseña. Y la última, este lunes, cuando Pablo Casado aseguró en Alsasua que «la ikurriña no es la bandera de Navarra». Algo en lo que, por extraño que parezca, el candidato a la presidencia del Partido Popular y los padres del nacionalismo vasco estarían de acuerdo.

Para encontrar la explicación a esto tenemos que remontarnos a los primeros días del verano de 1894. Luis Arana Goiri se encontraba en su caserío familiar dibujando el escudo y una serie de leyendas para la fachada de la sociedad «Euskeldun Batzokija», cuya inauguración se iba a celebrar pocos días después en Bilbao. Su hermano Sabino estaba junto a él haciendo unos garabatos en una hoja de papel, hasta que se volvió y preguntó: «Mira Luis, ¿qué te parece este diseño de bandera para Vizcaya que concuerda con el escudo?». El menor de los Arana no pensó en Navarra ni mucho menos en el País Vasco.

Luis recordaba esta anécdota 40 años después, comentando que le gustó aquella idea esbozada por su hermano a la que inmediatamente después le dio la forma adecuada y los colores convenidos. El objetivo, según aseguró en varias ocasiones esta figura histórica del independentismo vasco, no era crear la que fue considerada más tarde la primera ikurriña de la historia. Ni tampoco representara oficialmente a todos los vascos, como ha ocurrido desde 1979 y durante un breve periodo de 1936.

Una vez configurada la enseña (véase el boceto original a continuación) e, incluso, hasta inventado su nombre —fusión de las palabras vascas «ikurra», que significa símbolo, y «ehuna», que significa tela—, los hermanos Arana la cedieron para que fuera izaba en el mástil principal de la sociedad «Euskeldun Batzokija», en Bilbao, el 14 de julio de 1894. Fue el primer acto colectivo del nacionalismo vasco, lo que llevó a la malinterpretación de que la bandera fuera considerada también como el primer símbolo de este. Y, por lo tanto, el primer día de la historia en que ondeó la ikurriña para representar a los vascos auténticos.

Primer boceto de la ikurriña realizado por los hermanos Luis y Sabino Arana, en 1894
Primer boceto de la ikurriña realizado por los hermanos Luis y Sabino Arana, en 1894 - ABC

Como señalaba el catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad del País Vasco, Santiago de Pablo, en su libro «La patria soñada. Historia del nacionalismo vasco desde su origen hasta la actualidad»: «Aunque la ikurriña es sin duda el más exitoso, Sabino Arana fue un maestro en la creación de símbolos que sirvieron como señas de identidad de su movimiento». A él se deben, también, el término «Euskadi», que se inventó para referirse en vasco a toda la comunidad autónoma porque «Euskal herria» no le gustaba. O la letra del himno autonómico, aunque ahora ya no se utilice. Y, más curioso aún, toda una serie de nombres propios que no sonaran a español: Kepa, Iker, Julen, Koldo, Miren, Edurne o Garbiñe.

Pero de ninguno de estos inventos renegaron tanto los hermanos Arana como de la ikurriña, en un posicionamiento que siempre ha intentado ocultar algunos sectores del nacionalismo vasco, porque deslegitima de alguna manera uno de sus símbolos más representativos. En 1932, sin embargo, Luis Arana todavía se esforzaba por explicar en la prensa que era imposible que su hermano Sabino hubiera propuesto y diseñado una bandera que representara a todo el País Vasco. La opinión estaba basaba en el movimiento que ambos habían creado, el «bizkaitarrismo», una corriente política promovida por él y Luis Arana con el objetivo de que Vizcaya volviera a la situación anterior a la abolición de sus fueros. Es lo que «El Imparcial» definió simplemente como «una nueva forma de antipático separatismo», antes incluso de que naciera el nacionalismo vasco como tal.

Una postura que también defendió el mismo Iñaki Anasagasti en su blog, en 2009. El ex diputado del PNV creía fue una usurpación en toda regla, puesto que el pequeño de los Arana fue vizcaíno antes que vasco en aquella época, a pesar de ser el impulsor del nacionalismo. Y como tal, en aquella época, solo podía pensar en una bandera para Vizcaya.

Una ikurriña anterior

Hay, además, una pequeña corriente nacionalista que considera otro diseño esbozado algunos meses antes como la primera ikurriña. En concreto, el realizado por los hermanos Arana en el Café Iruña de Pamplona, el 18 de febrero de 1894, con motivo de la asistencia de un grupo de vizcaínos a la famosa «Gamazada». Es decir, que Luis y Sabino tan solo buscaban un estandarte con el que representar a Vizcaya durante aquel movimiento popular surgido en Navarra para evitar, como lo hicieron, que el ministro de Hacienda del Gobierno de Sagasta, Germán Gamazo, suprimiera el régimen fiscal especial de Navarra. Esta primera bandera consistía en una cruz de San Andrés roja sobre un fondo blanco que fue bordada por Juana Irujo, la esposa de Estanislao Aranzadi, para ser portada en Castejón (Navarra) contra Gamazo. Una bandera que, además, contaba con una leyenda escrita en vasco que decía: «Dios y Fueros. Los vizcaínos saludan a los navarros».

Sabino Arana (1865-1903)
Sabino Arana (1865-1903)- ABC

Luis Arana, coautor de ambas versiones, la de febrero y la julio de 1894, siempre desmintió y protestó contra el hecho de que los nacionalistas insistieran en que «su ikurriña» se convirtiera en la bandera de todos los vascos. Alzó la voz contra esta apropiación tanto antes como después de que la muerte de su hermano, en 1903, a causa de la enfermedad de Addison. «Era la bandera de Vizcaya, que se la conoce con el nombre de la bicrucífera, porque lleva la cruz blanca de nuestra fe cristiana y la cruz verde de San Andrés», insistía Luis Arana en varios escritos, a principios del siglo XX, sin que los sectores nacionalistas le prestaran atención.

La propia dinámica del independentismo vasco hizo que los nacionalistas asumieran esta bandera vizcaína de los Arana como la de toda la comunidad, primero de manera natural y, a partir de 1916, de manera explícita, «por ser la primera bandera vasca y por ser la que Sabino alzó», defendían. Pero Luis Arana seguía negándose a que el boceto de febrero se considerase también la bandera de los vascos. Lo defendió en diferentes periódicos, asegurando que «es un error los que creen que esa misma bandera u otra análoga fuera enarbolada por mi hermano Sabino cuando fuimos a Navarra por la famosa Gamazada». Aquella señera no fue «la bicrucífera, que todavía no había sido ideada», sino la que «consistía en una cruz roja de San Andrés sobre fondo blanco, con una inscripción en euskera y otra en español alusivas al acto».

Luis Arana volvió a levantar una protesta formal cuando, en 1931, los nacionalistas propusieron su ikurriña como la bandera oficial de todos los vascos. Una vez más, volvió a subrayar que ellos la habían concebido únicamente como la bandera de Vizcaya y que para el País Vasco debían inventarse otra. Él jamás propuso alguna, a pesar de que su hermano y él sí que hicieron bocetos de banderas para otros territorios vascos que no tuvieron tanta difusión como la de Vizcaya.

Tal es así que, en 1936, se adoptó finalmente la ikurriña como la bandera oficial del País Vasco, permitiéndose su uso libre en toda la comunidad. Pero sólo duró unos meses. Tras el golpe de Estado de Franco, fue ilegalizada y, durante la dictadura franquista, su exhibición fue duramente perseguida. Ninguno de los Arana, obviamente, vio su reposición legal en 1979, tras la muerte de Franco y el inicio de la democracia en España.