Los secretos de la ciudad más perfecta del mundo

Palmanova fue construida con intenciones defensivas al estilo italino del periodo; no así por motivos estéticos como se podría suponer por su perfecta forma geométrica

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El municipio de Palmanova, en Italia, está considerado uno de los máximos exponentes hoy de lo que se llamó fortificaciones de traza italiana. Un tipo de fortalezas surgidas al calor de la Edad Moderna que anuló, al menos momentáneamente, la ventaja adquirida por la irrupción de las armas pólvora. El resultado es una población de formas perfectas que, vista desde el aire, presenta una estrella flotando en un mar de terreno verde.

Ante el empuje austriaco y la constante amenaza otomana, la República de Venecia puso sobre el tablero de juego una serie de construcciones defensivas en la región de Friuli a finales del siglo XVI. La Serenísima encomendó a un equipo formado por ingenieros y arquitectos que construyera una ciudadela en las llanuras de la región: Palmanova, hoy un pequeño pueblo de la provincia de Udine.

El plano seguido fue el de las clásicas fortalezas de traza italiana del periodo, que buscaban contrarrestar el poder de las nuevas armas de fuego usando muros defensivos más bajos y anchos

El 7 de octubre de 1593, conmemoración de la batalla de Lepanto, fue colocada la primera piedra para la construcción de la fortaleza y Marcantonio Barbaro fue nombrado el primer superintendente General de Palmanova. La obra resultante se estructuró en torno a dos círculos de fortificaciones con cortinas, bastiones, falsebraghe, foso y revellines para proteger las tres entradas a la ciudad. El plano seguido fue el de las clásicas fortalezas de traza italiana del periodo, que buscaban contrarrestar el poder de las nuevas armas de fuego usando muros defensivos más bajos y anchos y salteados con bastiones y revellines.

La idea era que, incluso cuando se derrumbaran partes de una muralla, los defensores pudieran esconderse en los puntos fuertes que dejaban las formas geométricas y evitar el asalto. Asimismo, la artillería defensora gozaba de una situación privilegiada desde donde disparar. Como bien pudieron constatar los Tercios españoles en los Países Bajos, la superioridad numérica servía de poco frente a este tipo de construcciones de traza italiana, siendo necesario iniciar un largo cerco para rendir por hambre la plaza.

Fortificación de Bourtange, Provincias Unidas
Fortificación de Bourtange, Provincias Unidas

El diseño surgió en el norte de Italia entre los años 30 y 40 del siglo XVI. Sin embargo, pronto fue ampliamente utilizado por toda Europa, especialmente en el norte de Francia y en los Países Bajos. Pocas ciudades del centro de Europa se podían permitir no contar con una de estas redes defensivas. A finales del siglo XVII, los arquitectos Vauban y Menno van Coehoorn llevaron el diseño de este tipo de fortificaciones a otro nivel con ciudadelas pentagonales plagadas de bastiones, revellines, reductos y fosos. El caso de Breda o Bourtange son el mejor ejemplo de hasta dónde llegó el «arte» militar.

Algunas de estas antiguas fortalezas militares han quedado como monumentos e incluso están considerados Patrimonio de la Humanidad. Lo espectacular de la estructura de Palmanova hizo que, en 2017, fuera, junto a las fortificaciones de Stato da Terra y Stato da Mar Occidental (Croacia, Italia y Montenegro), declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.