Sarah Forbes Bonetta
Sarah Forbes Bonetta - ABC

El regalo a la Reina Victoria de Inglaterra que cambió el destino de los esclavos

En 1851 los buques británicos hicieron el primer asalto marítimo en el puerto de Ouidah para erradicar el tráfico de personas

MadridActualizado:

Después de entrar en vigor el «Acta de Comercio de Esclavos» en 1807, mediante el cual se prohibía el tráfico de personas en el Reino Unido, los británicos destacarían por la lucha abolicionista tanto en sus colonias como en «La Costa de los Esclavos» -como así pasó a la Historia el puerto de Ouidah en el Reino de Dahomey-.

Este territorio africano - actual Nigeria, Togo y Benín- fue una de las potencias más temidas del continente, incluso desde antes de la colonización. Sus dominios crecían a causa del derramamiento de sangre que los soberanos de Dahomey perpetraban contra los pueblos vecinos en la meseta de Abomey. Y para 1820 cuando Ghezo ocupa el trono, se enriquecería con con el tráfico de esclavos que lideraba su mano derecha, el brasileño Francisco Félix Souza.

Frederick Forbes emprendió una cruzada antiesclavista hacia el puerto de Ouidah contra el Reino de Dahomey y los antagonistas de la libertad

Por casi tres décadas el reinado de Ghezo se había convertido en un legrado continental. Y un mal día para la Historia de la humanidad su ejército desoló una región en la actual Nigeria. Entre la víctimas se encontraba una familia de sangre real Yoruba. La única que sobrevivió fue una niña de cinco años, la princesa Aina -más conocida como Sarah Forbes Bonetta-. Decidieron que valía más viva que muerta, pues una criatura de esa edad no le haría daño a nadie y el día menos pensado podría funcionar como un apretón de manos con el enemigo.

Sarah permanecería cautiva durante dos años hasta 1851, cuando por fin llegan los buques de guerra dirigidos por el comandante inglés Frederick Forbes. Que con la bendición de la Reina Victoria I de Inglaterra emprendieron la cruzada antiesclavista hacia el puerto de Ouidah contra Souza y demás antagonistas de la libertad.

Después de efectuarse el primer bloqueo naval, ese mismo año, Ghezo convocó al comandante británico. Pensó que si comprometía a la Emperatriz con un valioso regalo los abolicionistas ingleses le dejarían tranquilo durante un tiempo. Por esa razón el monarca africano decidió entregar a la prisionera de siete años al capitán. Pero la pequeña princesa desconocía que después de tanto dolor e incertidumbre su destino no estaría escrito con la misma pluma. La pequeña pudo abandonar la hostilidad de sus circunstancias, y emprender así un viaje que no solo cambiaría para siempre su vida, sino también la de la Reina y el desarrollo social de Gran Bretaña.

Sarah Forbes Bonetta, 1862
Sarah Forbes Bonetta, 1862 - National Portrait Gallery

Gracias al activismo antiesclavista Inglaterra se convirtió en el cráter de aquel llamado a la justicia social. Desde la isla el abolicionismo cruzaría los océanos para convertirse años después en una realidad. Por este motivo el suelo británico se dibujaría como un templo a la esperanza para las personas de color. Y aunque hasta 1948 no se firmaría «La Declaración Universal de los Derechos Humanos» aquella minoría racial negra -descendientes de los esclavos- sentía que sus descendientes heredarían un mundo en el que el color de piel ya no condenaría a ningún ser humano más.

El desembarco de la esperanza

El capitán Forbes bautizó a la pequeña Aina como Sarah, le dio su apellido y el nombre del buque que cambiaría para siempre su destino, Bonetta. Y tras el desembarco de la esperanza en 1850 la Emperatriz abrió las puertas del Palacio de Buckingham.

Reina Victoria I de Inglaterra
Reina Victoria I de Inglaterra- ABC

Una vez que dejaron el peligro territorial, Sarah se enfrentaría a un nuevo enemigo: la moral victoriana, y el prejuicio que tenían las gentes con un color de piel diferente. Entonces, aunque se luchaba por materializar la libertad de los negros en las colonias británicas, todavía no se creía en un intercambio social y cultural entre los blancos y los hijos de la esclavitud. Sin embargo el gesto de la Reina al amadrinar a la huérfana permitió que las altas esferas dejasen de «tolerar» para comenzar a recibirlos entre ellos.

Aunque se luchaba por materializar la libertad de los negros, todavía no se creía en un intercambio social y cultural entre los blancos y los hijos de la esclavitud

De esta manera al defender la presencia de su ahijada en la Corte, como un miembro más de su familia, abrió una puerta que permitió poco a poco dejar atrás aquellos prejuicios y dar comienzo a nueva posición en la sociedad para aquella tan maltratada minoría racial. De esta manera lo que comenzó como un regalo diplomático del rey de Dahomey a la Emperatriz, se transformó en un mensaje de esperanza para el verdadero y posterior desarrollo social en el Reino Unido.

Las cruzadas antiesclavistas

Después de la gran labor de la «Society for Effecting the Abolition of Slavery» en 1807 se celebra el Acta del Comercio de Esclavos en Inglaterra, prohibiendo y penalizando su práctica en suelo británico. No obstante la libertad en las colonias del Reino Unido se retrasaría hasta el 23 de agosto de 1933 cuando se firma la «Slavery Abolition».

Una vez que la conciencia había tocado las entrañas de las potencias europeas, el mayor problema del abolicionismo no sería el Imperialismo sino los propios estados traficantes de África.

La libertad en las colonias del Reino Unido se haría realidad el 23 de agosto de 1933 con la firma de la «Slavery Abolition»

Ghezo, el rey de Dahomey, junto al brasileño Francisco Félix Souza -su «agente comercial» de esclavos- (actual, Benín, Nigeria y Togo), pasaron a los anales de la Historia por vender a su gente a los negreros. «La costa de los esclavos» se convirtió en uno de los enclaves principales de suministro para el comercio transatlántico. Y para ese momento en que Ghezo había subido al trono en 1920 los británicos ya llevaban trece años desde que se había prohibido su práctica en el Reino Unido.

Ghezo había prometido a las alianzas abolicionistas finalizar dicha actividad comercial, no obstante Souza -quien había adquirido un poder lo bastante fuerte como para desobedecer las órdenes del soberano- mantuvo el tráfico en pie, violando los diferentes acuerdos con Gran Bretaña. Ante este hecho, el Gobierno británico se vio obligado a intervenir bloqueando los principales puertos, por lo que en 1951 se efectuaría el primer asalto marítimo en Ouidah.

Elisée Soumonni, uno de los historiadores más relevantes en materia de investigación sobre el tráfico de esclavos, quien fue además miembro del Comité Científico Internacional de la Unesco, explica en su ensayo «Dahomey y el mundo Atlántico»: «Francisco Félix de Souza fue contemplado por los británicos como uno de los factores principales en el fracaso de sus presiones sobre Ghezo para suprimir el comercio y los sacrificios de seres humanos, a pesar de las numerosas misiones enviadas por ellos, con este propósito a Abomey».