Las polémicas de la gala del cine español - ABC

ETA, Irak y otras polémicas de los Goya

El documental de Medem, la guerra contra Sadam, las infinitas peleas de Almodóvar con la Academia, la película «inglesa» de Amenábar… la historia de la gala está llena de enfrentamientos y controversias

MADRID Actualizado:

Vuelve a ocurrir. Las aguas llegan revueltas a la entrega de los Premios Goya con la anunciada dimisión de Alex de la Iglesia. Es el último escalón de la larga lista de polémicas que han rodeado, desde 1987, a la gran fiesta del cine español: de ETA a la guerra de Irak, de Almodóvar a Amenábar o de Aznar a Zapatero. Pasen y vean.

El documental de Medem entrevistaba a ex miembros ETA, como Arnaldo Otegi

Una de las galas más tensas fue la de 2004. El documental de Julio Medem, «La pelota vasca. La piel contra la piedra», donde se entrevistaba a ex miembros de Herri Batasuna y ETA, como Arnaldo Otegi, levantó ampollas entre los miembros de la Asociación de Víctimas contra el Terrorismo (AVT). Consiguieron reunir a cientos de personas («Perdí a un hermano y a una sobrina en un atentado en Zaragoza», recordaba una de ellas), a las puertas del Palacio de Congresos para increpar al director: «No al pelota vasco, la nuca contra la bala»; «queremos que digan no a ETA de forma independiente, como dijeron no a la guerra»; «nadie está en contra del cine, qué tontería. Estamos aquí contra el terrorismo»; «no hay conflicto, hay asesinos», o «si estás contra ETA ponte la etiqueta».

La polémica fuera. Durante la ceremonia, varios premiados lucieron pegatinas en las que podía leerse «Medem sí, ETA no», mientras la presidenta de la Academia, Mercedes Sampietro, se olvidaba de las víctimas de la banda terrorista en su discurso, pero no de Medem: «La Academia reitera su defensa incuestionable de la libertad de expresión y su rechazo absoluto a cualquier forma de censura de las obras de creación». El director vasco no se llevó el Goya, pero fue, sin duda, el protagonista de la noche.

La politización de los Goya

Quién no recuerda la gala de 2003. «Los Goya contra la guerra», se los llamó, un mes antes de la Cumbre de las Azores. Los premios quedaron completamente eclipsados por las protestas políticas: «¿Para cuándo una buena crisis para la industria del armamento?», dijo Fernando León de Aranoa, cuya película, «Los lunes al sol», se llevó cinco estatuillas. Y junto a él, actores, directores y presentadores (Alberto San Juan y Guillermo Toledo) aprovecharon su intervención para criticar a Aznar y la invasión de Irak: «Los políticos tienen el deber de oír al pueblo», pidió Javier Bardem. Luis Tosar le dedicó su premió a «ese señor bajito, que si quiere petróleo no hace falta ir a Irak, que se acerque a Galicia a recogerlo». Y así, uno tras otro, hasta el mismísimo Manuel Alexandre, que, a sus 85 años, se sumó a las proclamas: «¿Sabéis? Siempre he tenido un sueño, que desaparezca la palabra guerra de todos los diccionarios». Mientras, Juan Diego repartía pegatinas con el famoso logo en la entrada y otros, por si no fuera suficiente, hacían referencias a la política de inmigración, a los trabajadores de Sintel o al «Prestige». Todo menos cine.

Zapatero fue el primer presidente de la historia que acudió a la gala de los Goya

Otra gala políticamente polémica fue la de 2005. Tras la elecciones de 2004 y el precedente de los «actores de la ceja» contra Aznar, Zapatero quiso convertirse en el primer presidente del Gobierno que acudía a la ceremonia, para recibir el aplauso del cine español y reforzar su compromiso con esta industria, a través de promesas de mayor financiación y protección de los derechos de autor. Todo ello rodeado de un colectivo con el que guardaba, a priori, sintonía ideológica. Muchos fueron los que criticaron que la presencia de Zapatera en los Goya no era sino un intento del PSOE para ganar votos.

Encuentro y desencuentros de Almodóvar

Y llega Almodóvar, uno de los grandes protagonistas de la gala. Primero, en 1990, cuando sorprendió a todo el mundo reconciliándose públicamente con su actriz fetiche, Carmen Maura, con la que no se hablaba desde el rodaje de «Mujeres al borde de un ataque de nervios» (1988): «Si ha caído un muro como aquel, cualquier día puede caer el muro de nuestras diferencias», dijo de repente Almodóvar a Maura, con un pedazo del muro de Berlín en la mano.

«El tiempo ha demostrado que la Academia se equivocó», dijo Almodóvar

Y después, con las infinitas peleas mantenidas con la Academia al considerar que su trabajo estaba siendo obviado en los premios. Por fin se reconoció su trabajo con siete premios Goya a su película «Todo sobre mi madre», en 2000. Pero el idilio duro muy poco, a raíz de «Hable con ella», en la gala de 2003 (cinco nominaciones y ningún premio), que, sin embargo, recibió después dos nominaciones y un Oscar al mejor guión. «El tiempo ha demostrado que la Academia se equivocó», dijo después un Almodóvar exultante.

Su último enfrentamiento fue en 2004, con «La mala educación». Él y su hermano Agustín decidieron darse de baja de la Academia al no recibir un solo Goya de cuatro nominaciones. Alegaron estar en contra del sistema de votación empleado para conformar las candidaturas. El director, alejado muchos años de las galas, volvió a sorprender a la audiencia el año pasado. «Tenéis un director muy pesado», declaró Almodóvar, tras una aparición sorpresa largamente ovacionada, sobre el responsable, Alex de la Iglesia.

«Los otros», ¿película extranjera?

Y polémica fue también la película «Los otros» de Alejandro Amenábar. En 2002, muchos críticos alzaron la voz por las 15 nominaciones que recibió este trabajo que, aunque de director español, estaba rodado íntegramente en inglés y con actores estadounidenses. Pocos aceptaron al principio que una coproducción hispano-franco-estadounidense fuera la gran favorita. La película no era realmente española, decían. Pero, tras recibir ocho premios Goya y convertirse en una de las películas más taquilleras de la historia del cine español, unido a que Nicole Kidman no se llevó el galardón a mejor actriz, ayudó a apagar las voces en contra. «Si quieren saber si mi película es española, que se lo pregunten a Hacienda», declaró.

«La ceremonia tendrá más expectación, que es de lo que se trata, de que se hable del cine español, y se hable bien», ha dicho la ministra de cultura, Ángeles González-Sinde, con respecto a la dimisión de Alex de la Iglesia. ¡Pues qué viva el cine!