Minutos después del atentado en el aeropuerto de Madrid-Barajas
Minutos después del atentado en el aeropuerto de Madrid-Barajas

El 11-M de la Transición: 40 años del triple atentado de ETA en Madrid

El 29 de julio de 1979, ETA escribió con sangre un episodio más de la turbulenta Transición española. El aeropuerto de Barajas y las estaciones de tren de Chamartín y Atocha se convirtieron en una auténtica carcinecía que acabó con la vida de siete personas

MadridActualizado:

Siete muertos y cientos de heridos dejó el triple atentado que ETA perpetró en Madrid hace hoy 40 años. Ocurrió el domingo 29 de julio de 1979, poco después del mediodía, en el aeropuerto de Barajas y las estaciones ferroviarias de Chamartín y Atocha al estallar unos imprevistos y potentes explosivos. ABC abrió su portada al día siguiente con el titular «ETA, CONTRA TODA ESPAÑA», donde mostraba su rabia e indignación por el crimen cometido: «Las acciones de ayer […] se han dirigido contra la población civil indiscriminadamente. […] esto demuestra que se trata de una guerra total».

ETA (p-m), una de las ramas de la banda, anunció la colocación de las bombas a las 12.00 de la mañana a la agencia «Euskadi Press». Esta llamó de inmediato al comisario de policía de San Sebastián, así como a Efe Nacional. Sin embargo, las autoridades de Madrid no recibieron el aviso hasta las 12.40 (a escasos minutos de las explosiones). Pese a que las fuerzas del orden llegaran a tiempo a los lugares amenazados, fue imposible localizar y desactivar los artefactos.

En solo catorce minutos, ETA sembró el caos, el pánico y el terror en Madrid. La primera bomba estalló en el aeropuerto de Barajas a la 13.01, en la consigna del vestíbulo de llegadas de la terminal nacional. Seguidamente, se produjo otra explosión a las 13.11 en Chamartín, donde «la onda expansiva alcanzó cincuenta metros». A las 13.15 en Atocha, cerca del punto de facturación para los coche cama, se activó la última de ellas.

«En los tres casos se habían utilizado maletines con temporizadores que activaron a la hora estabelcida por los terroristas una cantidad de seis kilos de explosivos de alta velicudad y expansión, en maletines que habían depositado en taquillas de las respectivas consignas de equipajes». Esta era la información que facilitó el Gobierno de Madrid en una nota oficial a última hora de la noche, según ABC.

El alto número de víctimas dio lugar a un auténtico dramatismo. La ciudad se pobló de ambulancias y coches policiales que trasladaron a los heridos a los distintos centros sanitarios. Se desalojaron estaciones de metro, así como de autobuses y algunos lugares públicos. Todo ello provocó un gran caos en la circulación.

«Es una pequeña guerra total»

El día anterior, ETA (p-m) ya había asesinado a dos guardias civiles y dos policías en San Sebastián y Bilbao. El «motivo» que encontró para realizar tan salvaje acción fue su oposición al Estatuto de Autonomía del País Vasco, el cual «no colmaba sus aspiraciones políticas». Esta argumentación absurda puso en marcha una terrorifica campaña: «Con el Estatuto, los presos a la calle». Su «segunda fase» fue la de las tres bombas consecutivas en Madrid.

La extensión de los atentados a la población civil provocó que se creara un ambiente de crispación en la opinión pública, la cual se sentía amenazada y cansada por la actividad de estos asesinos. Se abría la necesidad de combatir al crimen.

Adolfo Suárez y su gabinete condenaron el ataque en un comunicado público a última hora de la noche. Expresaban «su voluntad de hacer caer todo el peso de la ley sobre quienes desafían los propósitos de paz del pueblo español».

Era tan tremendo lo que había ocurrido que la gente se solidarizó con las víctimas y acudió en masa a los hospitales a donar sangre. La extraordinaria movilizaciíon hizo que las emisoras de radio comunicaran, a las pocas horas del crimen, que ya no asistiesen más personas a los centros.

Editorial ABC el día 30 de julio de 1979: «Es una pequeña guerra total».
Editorial ABC el día 30 de julio de 1979: «Es una pequeña guerra total».

Los medios de comunicación, tanto nacionales com internacionales, también se sumaron a esta indignación. El editorial de ABC respondía así a estos crímenes: «Frente a una guerra total hemos de movilizarnos todos. [...] Esperamos que el Gobierno nos convoque a todos para vencer esta lucha que nos está siendo impuesta y que nos de sus instrucciones a todos, incluso a los medios informativos, para, solidariamente, contribuir a liberar España de esta sucia e implacable guerra a la que hemos de responder limpia pero cabal e inexorablemente, ya».