Conferencia de Teherán, el principio del fin del nazismo en Europa - ABC / Vídeo: «Lo que nunca te contaron del Día D»
75 aniversario

Normandía: el largo camino hacia la liberación de Europa

Los mimbres para el Día D se pusieron desde que, en la conferencia de Arcadia, los Aliados decidieron centrar sus esfuerzos en Europa y dejar a un lado el teatro de operaciones del Pacífico

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El Día D; la Operación Overlord o, como lo definió Eisenhower en el discurso que se repartió entre las tropas: la «Gran Cruzada» contra el nazismo. El Desembarco de Normandía recibió una infinidad de nombres. Quizá, porque ha sido la mayor operación aérea, terrestre y naval organizada hasta la fecha. Los siete mil bajeles que participaron así lo atestiguan, al igual que los 160.000 hombres que, a medianoche del 6 de junio de 1944, pisaban ya el norte de la costa francesa.

Soldados de los EEUU desembarcando
Soldados de los EEUU desembarcando

Sin embargo, lo que solemos olvidar es que esta misión imposible no se fraguó en una jornada. Por el contrario, se organizó durante años y casi desde el mismo momento en el que los Estados Unidos entraron en la Segunda Guerra Mundial tras el ataque de Pearl Harbour. Todo ello con un único objetivo en la mente: «romper las fauces del Reich: Francia», como señaló el impulsivo y temerario general George Patton.

El Desembarco de Normandía parece una fecha aislada, pero la realidad es que era solo la punta del iceberg de una operación que fraguó a golpe de tratado. Quizá la primera piedra de esta gigantesca catedral se puso en la conferencia de Arcadia (celebrada a partir de diciembre de 1941). En ella, los Aliados -con el presidente de los Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, a la cabeza- determinaron dejar a un lado el teatro de operaciones del Pacífico y centrar sus esfuerzos en la reconquista de la vieja Europa. La misma que, a partir de 1939, había caído bajo la potencia del ejército teutón. Sin embargo, una duda les rondaba por la cabeza: ¿en qué lugar debía comenzar la «Gran Cruzada»?

Hacia la victoria

Por entonces, Iósif Stalin clamaba por la apertura del «segundo frente» tras el comienzo de la Operación Barbarroja (el asalto alemán de Rusia, acaecido en el verano de 1941). De hecho, el líder soviético tildó los continuos retrasos por parte de sus aliados como unas «maniobras sospechosas». No se fiaba de ellos. En todo caso, lo que es innegable es que las tropas alemanas ejercían una presión sobre su país que solo podía rebajar la llegada de un gran contingente por el oeste.

Las diferencias radicaban en que, mientras que Winston Churchill ansiaba dar un puñetazo contra el «bajo vientre» de Europa (las regiones en las que los germanos fuesen más débiles), los norteamericanos preferían asestar un golpe de dimensiones colosales al Reich en la región mejor defendida.

Ike, en una imagen de archivo
Ike, en una imagen de archivo

Tras haber llevado una gran cantidad de material y hombres desde Estados Unidos hasta Gran Bretaña mediante la Operación Bolero, los «Tres Grandes» (Stalin, Churchill y Roosevelt) llegaron a la conclusión de que debían asaltar el «Muro Atlántico» que Hitler estaba construyendo en el norte de Francia. Una línea defensiva que abarcaba unos 2.600 kilómetros y que reforzó el mariscal Erwin Rommel por orden del mismísimo Führer.

En junio de 1943 la idea del desembarco en esa misma región ya había cuajado entre los Aliados, y se materializó en un plan que propuso dos posible ubicaciones: el Pas-du-Calais (el punto más cercano entre la costa francesa y Gran Bretaña) y la bahía del Sena. La última opción fue la escogida debido a que las malas condiciones meteorológicas podían provocar mayores problemas en la primera.

Churchill ansiaba golpear el «bajo vientre» de Europa, mientras que EE.UU. prefería arremeter contra la zona mejor defendida por los alemanes

Con los mimbres puestos, y más de un millón de hombres enviados a Gran Bretaña, el COSSAC Chief of Staff to the Supreme Allied Commander» -«Jefatura del Estado Mayor del Comandante Supremo Aliado»-) decidió reservar el 1 de mayo de 1944 como jornada idónea para llevar a cabo el desembarco. Sin embargo, el plan se fue retrasando por culpa de los preparativos.

Después de que este organismo fuera reemplazado por el SHAEF (el «Supreme Headquaters Allied Expeditionary Force» o «Cuartel General de las Fuerzas Expedicionarias Aliadas») determinó que se debían dar una serie de factores para iniciar la operación. Entre ellos, que hubiera luna llena (para favorecer la orientación de los paracaidistas en territorio enemigo) o la necesidad de que el mar no estuviese embravecido. Al final, se determinó que el Día D se sucedería el 5 de junio, pero se retrasó una jornada por mal tiempo.

Cifras para la victoria

Para asaltar Normandía, los Aliados contaban con cientos de miles de hombres. Ejemplo de ello es que había más de un millón y medio de estadounidenses desplegados en Gran Bretaña antes del Día D.

Para empezar, se determinó que las primeras en atacar a los alemanes serían las unidades aerotransportadas (paracaidistas e infantería destinada en planeadores). Estas estaban representadas por la 101ª y 82ª División Aerotransportadas norteamericanas y la 6ª División Aerotransportada británica. En total, y atendiendo a las diferentes fuentes, unos 23.000 hombres con órdenes de cubrir los flancos de la operación; asegurar las salidas de las playas para que la infantería pudiese escapar de aquella trampa de arena; acabar con la artillería que podía bombardear a los buques y a la costa y, finalmente, causar el caos entre los teutones.

Miembros de la 101ª División de Infantería antes de lanzarse sobre Normandía
Miembros de la 101ª División de Infantería antes de lanzarse sobre Normandía - ABC

La infantería formaría el grueso del operativo. Esta estaba dividida en varias divisiones. La veterana 1ª División y la bisoña 29ª División, ambas estadounidenses, recibieron el encargo de tomar la playa de Omaha. La , por su parte, fue enviada a Utah (donde la primera oleada arribaría junto al Theodore Roosevelt Jr.). Por su parte, se estableció que la 3ª y la 50ª divisiones británicas se encargarían de conquistar Sword y Gold.

Para terminar, la 3ª División Canadiense tendría que hacerse con Juno, uno de los sectores más difíciles de conquistar debido a que, antes de la Segunda Guerra Mundial, se habían construido en él dos pueblos vacacionales a pie de playa desde los que era sumamente sencillo defender la zona. De todos estos hombres, en la medianoche del Día D habían pasado a través del Canal de la Mancha la friolera de casi 140.000 almas. En total, al final de las operaciones (en agosto) habían desembarco dos millones.