Así fue la infancia del dictador Stalin

Esta época de su vida ha influido, en parte, en su personalidad

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La personalidad de Iósif Stalin es, en parte, el resultado de una infancia terrible y una sociedad que dejaba poco espacio a la compasión.

Nació en 1878 en una pequeña localidad georginana llamada Gori. Su padre, Visarion, era un zapatero alcohólico y violento apodado «el Loco Besó». Por las noches regresaba a casa borracho y la emprendía a golpes con su esposa y su hijo. Su madre, Keke, proveniente de una humilde familia cristiana ortodoxa, comprendió que la violencia de su esposo podía costarle la vida a ella o a su hijo. Ayudada por un jefe de policía local, se fue a vivir lejos de su marido, obligado a abandonar el hogar familiar.

Además, el joven Stalin, apodado Soso por sus íntimos, gozaba de una salud frágil. Nació con sindactilia en su pie izquierdo, padeció sarampión, escarlatina y sufrió un accidente con un carro de caballos que le rompió el brazo. A los 7 años padeció la viruela, con cicatrices que quedaron grabadas en su rostro durante toda su vida. El entorno social de Gori implicó al joven en constantes peleas callejeras y su madre recurrió a los castigos físicos.

Hacia 1898, se afilió al Partido Ruso Social Demócrata de los Trabajadores en Tbilisi (capital de Georgia), una decisión que cambiaría su vida para siempre