EntrevistaJu-52: los aviones de transporte alemanes que permitieron a Franco ganar la Guerra Civil

ABC entrevista a Pierpaolo Batbieri, creador de una teoría que afirma que Alemania se apropió de las materias primas españolas antes de la Segunda Guerra Mundial, con motivo del comienzo oficial de la contienda

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Dicen que, cuando Adolf Hitler recibió a los emisarios de Francisco Franco el 25 de julio de 1936 (días después del alzamiento del 18) y escuchó de su boca que estaban desesperados por contar con algunos aviones alemanes para poder iniciar la contienda, el líder nazi respondió con una frase lapidaria: «Este no es modo de comenzar una guerra». No iba desencaminado el « Führer» pues -aunque los militares contaban con un ejército profesionalizado, carecían en ese momento de potencial económico, transporte directo a España, y capacidad económica suficiente para responder a una guerra extensa. Sin embargo, el dictador no se mostró dubitativo y envió al Marruecos hispano 20 aviones JU-52 que, durante aquel verano, transportaron a cientos de combatientes hasta la Península. Una ayuda que -junto con la italiana- fue determinante para que estuviesen en igualdad de condiciones a la hora de enfrentarse a la República.

Desde aquel 25 de julio se pueden contar por decenas los manuales que afirman que Hitler no esperaba obtener de España más que un campo de pruebas en el que probar su flamante Legión Cóndor, sus futuras tácticas de combate y las armas que usarían sus soldados durante la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, contra esta idea de que esa ayuda fue gratuita y altruista es contra la que carga el historiador y economista de la Universidad de Harvard Pierpaolo Batbieri en su ensayo. Llamado «La sombra de Hitler. El imperio económico nazi y la Guerra Civil Española» (Taurus, 2015), en este libro el argentino rompe todo tipo de estereotipos relacionados con la contienda. Entre ellos, que los nazis no buscaba un beneficio económico en la Península. «Desde el principio Hitler pensó en obtener una compensación económica. En España se crearon muy rápido varias empresas alemanas para ello, como si todo estuviese ya planeado desde el principio», explica el experto en declaraciones a ABC.

Para lograr este beneficio económico, y siempre según Barbieri, Hitler se basó en los consejos y directrices de Hjalmar Schacht -por entonces presidente del Reichsbank y Ministro de Economía-. Nacido en 1877, este germano era un licenciado en medicina, filología, ciencias políticas y económicas (todo un cerebro) y, desde 1903, había dirigido sus pasos al mundo de las finanzas tras ganarse un hueco en el Desdner Bank. Conocido como «el dictador económico» y el «mago de las finanzas» por sus políticas financieras, fue uno de los principales consejeros del «Führer» y la persona que logró meterle en la cabeza al líder nazi que la forma idónea de que Alemania se expandiese tras el precario Tratado de Versalles (en el que se había exigido a la región hasta el último billete como castigo por haber sido la causante de la Primera Guerra Mundial) era la del «imperio informal».

Esta forma de entender la economía exterior (llamada también «Weltpolitik» o «política mundial») se basaba en la idea de que había que apoyarse en los mercados internacionales de los países afines para, a través de ellos, cubrir las necesidades de Alemania. Todo ello, a cambio de armamento, cuya producción había sido muy potenciada en territorio germano. Así lo señalaba el propio Schacht en uno de sus artículos: «Es de lo más ventajoso el comercio con los países en los que uno tiene influencia política o que posee como colonias totalmente independientes». Concretamente, el «dictador económico» de Hitler buscaba, en palabras de Barbieri, «desviar el comercio alemán hacia países menos poderosos que pudieran servir de mercados para la producción industrial y de fuente permanente de materias primas».

El caso de España era idóneo para el «rey de las finanzas». Y es que, Franco necesitaba de todo tipo de armas para sus combatientes y contaba con materias primas a manos llenas con las que comprarlo. El mutuo acuerdo de ambos hizo que, a partir de julio de 1936 (pocas jornadas después de que comenzara la Guerra Civil) se creara una empresa en España -llamada «HISMA» (Compañía Hispano-Marroquí de Transportes-) con la premisa de comprar todo el material militar a su homóloga alemana, «ROWAK». Esta, por su parte, era la encargada de adquirir los diferentes elementos enviados a la Península a diferentes productores teutones. El proceso enriqueció sumamente a Hitler y debilitó a España la cual, según Barbieri, podría haberse llegado a arruinar a nivel económico de seguir esa tendencia. No obstante, finalmente el «Führer» terminó apostando por una mentalidad mucho más combativa y, cuando atravesó la frontera polaca el 1 de septiembre de 1939, lo hizo sabiendo que iba a centrar todos sus esfuerzos en derrotar a Europa militarmente, y no mediante la expansión económica controlada.

¿Sin el envío de aviones por parte de Alemania podría Franco haber comenzado la Guerra Civil?

No. Hugh Thomas siempre decía que España era muy pobre para una guerra, y más especialmente para una guerra contra ella misma. El 18 de julio el bando franquista estaba principalmente ubicado en Marruecos, económicamente carecía del poder del estado, y no tenía ni el control de centros industriales de importancia ni de grandes ciudades como Madrid o Barcelona. Por ello, los diplomáticos republicanos pensaron desde el principio que el levantamiento estaba condenado y que sus enemigos no tenían posibilidades. Pero ya no solo de ganar una guerra, sino ni tan siquiera de afrontarla. Es por ello que la intervención fascista fue determinante.

¿Franco hubiera perdido la guerra sin los aviones y el apoyo de Hitler?

Creo que si. Sin Hitler los militares españoles no hubiesen podido sostener el esfuerzo de la guerra durante los primeros días. No solo les salvaron de la encrucijada en esas primeras jornadas de la guerra, sino que les auparon a la victoria.

¿Por qué Alemania colaboró con Franco?

Los emisarios de Franco contactaron con la persona indicada en el momento indicado. Si hubiera sido por el ministerio de asuntos exteriores alemán, a los franquistas les hubieran dicho que no colaborarían. Al fin y al cabo eso ya había sucedido con el general Mola, cuyos emisarios ya habían tratado de contactar con los alemanes sin conseguir nada. Hitler, de hecho, decidió ir en contra de las recomendaciones de la mayoría de sus consejeros, y especialmente del ministerio de relaciones exteriores alemán (muy conservador para la época), y enviar ayuda. Creo que lo hizo por un tema estratégico. Quería sacar algo.

¿Hitler tomó la decisión en persona?

Sí. La gran transformación que se vivió en Alemania fue que Hitler tomó a título personal siempre las grandes decisiones de política exterior. Gracias a ello Franco consiguió su ayuda. Además, el mensaje llegó, curiosamente, en el mejor momento del día para que aceptase: por la noche y tras ver una ópera, cuando a él le gustaba hablar de estrategia. En ese momento estaba receptivo. Por otro lado, la operación realizada en España tuvo un nombre wagneriano, “fuego mágico”, porque Hitler acababa de salir precisamente de ver un espectáculo de este autor.

¿Cómo adquirió Schacht ascender como economista en Alemania?

Él logró ser el presidente del Banco Central gracias a Hitler. El líder nazi fue su camino hacia el poder monetario. A partir del 34, después de la crisis económica alemana, obtuvo también el control del ministerio de economía. Todo ello le llevó a contar con un poder sin precedentes en Alemania. Y es que no tenía solo el poder fiscal, sino a su vez el monetario. Para la vida actual eso es algo inaudito, pues intentamos separar ambas. Él las unió para centralizar el poder. En el decreto que declaraba que Hitler abolía la oficina del presidente y la fusionaba con la oficina del canciller también se explicaba que toda la política económica iba a estar basada en Schacht. Por eso la prensa extranjera le llamó el dictador económico de Alemania.

¿Cómo logró Schacht convertirse en el principal consejero económico de Hitler?

En los primeros años en los que subió al poder, Hitler no era el dictador que llegó a ser posteriormente. No era la figura central que se vio después. Gracias a Schacht, Hitler logró hacer resurgir a Alemania. Logró llevar a cabo una recuperación económica y del empleo y enfocar la industria Alemana hacia los armamentos, algo que le importaba mucho a Hitler. Era una relación de simbiosis. Schacht veía a Hitler como un vehículo para acceder al poder, y Hitler le veía a él como alguien que le podía ayudar a conseguir sus objetivos de rearmar el país. Un factor que estuvo en el centro de la ideología nazi desde el principio.

¿Cuál era la situación económica de Alemania en los años 20 y 30?

La crisis del 29 golpeó de forma especialmente dura a Alemania porque tenía una gran deuda externa impuesta desde el Tratado de Versalles. Eso provocó que la élite intelectual alemana se radicalizase. Schacht, en los años 20, era el presidente del Banco Central de la República de Weimar y empezó a virar hacia el nacionalismo económico en un período en el cual Keynes y otros grandes economistas ya lo estaban haciendo. Luego, durante la crisis de Wall Street y la Gran Depresión, todo el mundo empezó a pensar que la globalización había llegado a su fin. Todo el mundo erigió barreras entonces al comercio, barreras que destruyeron la arquitectura del comercio libre. Fue en ese contexto, en ese momento, cuando Schacht se casó con Hitler para crear una estrategia económica con la que sacar partido de esta situación. Schacht nunca hubiese conseguido lo que consiguió si Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña no hubieran estado peleados en una guerra de monedas y una guerra económica para ver quién se recuperaba más rápido. Como se priorizaban a ellos mismos por encima de la arquitectura financiera internacional, Schacht logró -por medios bastante oscuros- un beneficio económico bastante importante para Alemania. Eso les llevó a la recuperación económica, a la creación de empleo, a la creación de armamento y, finalmente, a la consolidación del régimen.

¿Medios oscuros...?

Estrategias en las que el rol del Estado cobra mucha importancia. En la economía de Weimar el Banco Central era muy independiente. Había comercio, había capitalismo de estilo occidental... En el régimen nazi, Schacht, con la excusa de que no había reservas, aumentó el control sobre qué se importa y qué no, o a qué industria se ayudaba y a cuál no. Por puedo prorizar, como le gustaba a Hitler, la industria armamentística. Era una economía que no podía ser considerada como libre porque estaba controlada y dirigida por el Estado. Esa es la esencia del proyecto nazi. En el contexto de la depresión, esta fue la respuesta que mejor consideraron ante el proteccionismo de todos los estados. Schacht decía que no podían hacer otra cosa cuando Francia e Inglaterra no querían comerciar y Estados Unidos priorizaba su propia recuperación.

¿Schacht era nazi?

No era un miembro formal del partido, pero trabajó para él muchos años. Era más un conservador ultranacionalista alemán que un nazi tradicional. Pero sí fue parte del proyecto nazi.

¿Cómo definiría el imperio formal de Schacht?

Bueno, el imperio informal no fue realmente una idea creada por Schacht. Él se inspiró en el mercantilismo inglés y en las experiencias del tardío siglo XIX británico para pensar una estrategia de control de otras naciones que no fuera formal (colonial). Es decir, no buscaba llegar y poner un virrey en el país, sino que quería controlar a otras regiones mediante la economía. Buscaba la expansión del poderío alemán por medio de la proyección del poder económico. Esto llevó a que las relaciones económicas estuviesen determinadas por las finanzas. Él quería desacoplar a Alemania a nivel económico de países como Estados Unidos o Inglaterra -su competencia en el gran juego de poder- y comerciar con regiones menos desarrollados donde pudiera lograr un poder asimétrico. La idea era que, al ser zonas menos desarrolladas, Alemania pudiese tener más poder que ellas como nación más potente.

¿Cómo se ejerció este poder asimétrico en Españá?

Había dos empresas. Una que monopolizaba las exportaciones de España hacia Alemania y otra alemana que monopolizaba las exportaciones hacia España. Lo que buscaban era intentar compensar las áreas de la economía que en las que más adolecía Alemania como la producción de recursos naturales, de minería y de alimentos. En un mundo en el que la globalización estaba muerta, Alemania podía encontrar en España recursos que no podía hallar en su país. Lo que Schacht buscaba, en definitiva, era conseguir materias primas para la industria Alemania y así no tener que valerse de sus propias reservas, las cuales tampoco tenía. Ese era el centro de su plan de desarrollo económico, el poder desarrollar el comercio sin tener que depender del dólar, la libra o el oro. Y todo ello, mediante intercambios con sus armas.

¿Con que armamento se ayudó a España (ya fuera a coste o no)?

La ayuda fue variada. En primer lugar la Legión Cóndor dio a los nacionalistas la supremacía en el aire. La República solo pudo contestar mediante la ayuda soviética, un país que no quería el bien de la República, sino su propio bien. A nivel armamentístico enviaron tanques, aviones, bombarderos, defensas antiaéreas, artillería... Este armamento fue básico para ganar la Guerra Civil. Italia envió principalmente hombres, hasta 85.000. Con todo, los 15.000 alemanes vinieron tan bien preparados y con un equipo tan bueno que, de alguna manera, Franco les prefería a los italianos. Los alemanes venían, en definitiva, con recursos caros que los españoles no tenían. Aunque el ejército español era bastante grande debido a su historia y al proyecto imperial en Marruecos, no estaba bien provisto debido a la crisis económica que por entonces atravesaba la República. Además de estar desfavorecido por la idea del gobierno de que los militares eran peligrosos.

¿Cómo quería Alemania que España pagase ese armamento?

Alemania dio a crédito ese armamento porque Franco no tenía dinero para pagarlo. Era sencillo. Alemania le daba las armas, pero no de forma gratuita. Eso creaba una deuda. Como los alemanes sabían que los españoles no podían pagar todo aquello, tomaban posesión de lo que de verdad les interesaba: el hierro, la pirita, las minas... Luego, eventualmente, quisieron crear un conglomerado de empresas para manejar todas las inversiones alemanas en tierra española. Pero porque no les convenía hacerse solo con las materias primas, sino también tener el control de las empresas para después, cuando terminasen la guerra, evitar que aquellos recursos fueran vendidos al resto del mundo. Querían que fueran exclusivamente a Alemania.

Entonces, a efectos prácticos... ¿España fue una colonia de Alemania?

Más o menos. Yo hablo de una colonia informal, un imperio informal. España no era parte del imperio por ley, pero sí de facto. Los alemanes podían controlar los aspectos comerciales de España, pero sin que fuera oficial la ocupación.

¿Qué ventajas obtenían los nazis de este imperio informal creado en España?

La principal era que el imperio informal era mucho más sencillo y más rápido de establecer. Además no necesitaba una presencia militar alemana. Uno de los grandes problemas del imperio formal es que debía conseguir seducir a las élites que manejaban el territorio u ocuparlo por la fuerza. Había que tener gente en la colonia que, como sucedía en la India con los ingleses, apoyara el poder imperial y el proyecto colonial. La ventaja del imperio informal era que se hacía todo por influencia y no por control absoluto y formal. Por ello era más sustentable, aunque más frágil de mantener cuando cambian las estructuras de poder. Eso es lo que le pasó al imperio informal alemán en España cuando Hitler lanzo su proyecto formal. En ese punto Franco ya no tenía una hegemonía alemana que le dirigiera, por eso no dependía de Hitler y sus empresas y pudo negociar con los ingleses, franceses y los Estados Unidos.

¿Cuándo se rompió el imperio informal español con Alemania?

El comercio siguió. Lo que sí se perdió después de que Hitler lanzase la guerra fue aquella hegemonía en la que los alemanes podían llegar a España y llevarse lo que quisiesen. Comenzada la Segunda Guerra Mundial, el bloqueo que los aliados hicieron a Alemania hizo que fuese muy difícil a nivel logístico enviar productos a Alemania. En ese momento, los españoles comenzaron a mostrar reticencias y, eventualmente, luchar contra la penetración económica alemana. Además, como estaban en guerra, los alemanes no podía exportar nuevo capital e invertir en nuevas empresas españolas para mantener esa dominación. En ese momento perdieron la iniciativa. Pero desde el 36 al 39 la estrategia fue un éxito. Se sacrificó el imperio informal por uno formal.

¿Por qué se acabó con esa idea y no se exportó a otros países?

Porque se decidió en Berlín. Los que apoyaban la idea del espacio vital le ganaron la guerra al imperio informal. Estos opinaban que la guerra era inevitable y había que seguir armando a Alemania. Schacht opinaba que, tras lograr el pleno en pleo y la consolidación de la banca, había que implementar otras áreas de la economía. Invertir en otras áreas con las que se pudiesen crear productos que se pudiesen vender. Las armas era muy difícil exportarlas. Él quería mantener el control informal sobre los países porque sabía que, si iban a la guerra, podían perderla. La otra escuela decía que no se podía esperar a aquello, que había que lograr la máxima expansión en el menor tiempo posible. En un régimen tan absolutista como el nazi, terminó decidiendo Hitler, y decidió ir en contra de la teoría del control informal.

¿Si hubiera sido por Schacht se hubiese mantenido el imperio informal?

Si hubiera sido por Schacht, sí. En el 37 la economía alemana habría virado hacia una moderación de la inversión militar que hubiera hecho que la guerra en el 39 no hubiese sido una certeza. Con todo, Schacht temía que el modelo fuese sostenible. Temía que volviese la inflación. Alemania dependía de los armamentos, y era muy difícil colocar aquellos productos en el extranjero con las desconfianzas que suscitaba Hitler.

¿Qué hubiera pasado si se hubiese seguido con la idea del imperio informal?

El potencial de influir mediante el imperio informal era mucho más sustentable que el imperio formal nazi. El imperio formal no llegó a convencer y los nazis no entendieron que, para crear un imperio formal, tenían que hacerlo. Realmente no contaban con un gran plan de imperio formal. Ellos querían eliminar Europa del Este y hacer renacer una nueva Alemania. Pero para los economistas ese proyecto era absurdo. Al final todo resultó en un proyecto extremadamente racial, basado en una pseudociencia cuestionable, inhumano y genocida. El imperio informal podría haber tenido una influencia mucho mayor. Potencialmente era mucho más sustentable. La apuesta de Hitler de desafiar a toda Europa fue algo irracional. Terminó haciéndose la guerra con todos cuando anteriormente se había evitado entrar en guerra y se había fomentado el lucrarse mediante el imperio informal.

¿Arruinó la colonia informal a España?

Tenía el potencial de dejarla destruida durante muchos años. No hubiese sido positiva. Además, le daba control a una potencia extranjera bastante celosa de sus materias primas. Además querían lograr que la Guerra Civil se extendiese lo máximo posible en el tiempo para favorecer su economía y, posteriormente, lograr crear una serie de inversiones que pudieran mantener en España más allá de la contienda. Pero para Franco era el mal menor. Él tenía que ganar la guerra y necesitaba de esa ayuda.