La enfermera (Maria Kowalska, izquierda) y el soldado polaco(Waclaw Domagala, derecha) se reunieron en un hogar de asistencia del Reino Unido 75 años después
La enfermera (Maria Kowalska, izquierda) y el soldado polaco(Waclaw Domagala, derecha) se reunieron en un hogar de asistencia del Reino Unido 75 años después - R. A.

El emotivo reencuentro en una residencia entre un soldado de la IIGM y la enfermera que le cuidó

El soldado polaco, que perdió una pierna en la batalla de Montecassino y la enfermera que lo cuidó vuelven a encontrarse, por casualidad, 75 años después en la msima residencia de cuidados

MadridActualizado:

La última vez que se vieron fue en 1944 en un hospital de Italia durante la Segunda Guerra Mundial. María Kowalska era una enfermera de 21 años y Waclar Domagala un soldado polaco a quien amputaron una pierna tras combatir en la batalla de Montecassino. 75 años después, el destino los ha vuelto a reunir.

Domagala se inscribió para pelear junto al bando aliado cuando era un adolescente, con 16 años. Casi 50.000 tropas de Polonia tomaron parte en el impulso aliado para llegar a Roma. Muchos de ellos murieron y los que sobrevivieron fueron a parar a Reindo Unido al término de la contienda; como le ocurrió a este soldado. La señora Kowalska, que también era polaca, participó con el ejército británico en el cuerpo de enfermeras. Coincidieron en su momento, pero cada uno tomó un rumbo distinto cuando la guerra terminó.

El soldado polaco Waclar Domagala, con 16 años
El soldado polaco Waclar Domagala, con 16 años - R. A.

Fue en 2017 cuando tuvo lugar el reencuentro, en una residencia en Devon, cerca de Newton Abbon. Esta se dedica al cuidado de ex miembros de las fuerzas polacas que sirvieron bajo el mando británico. Clare Thomas, su director, ha contado a Daily Mail lo sucedido: « Wiston Churcill se levantó en el Parlamento para decir que la nación tenía una deuda con el pueblo polaco [...] Muchos de nuestros residentes soportaron terribles tiempos en la Segunda Guerra Mundial y es correcto que estemos aquí para cuidarlos ahora». Por casualidad, ambos fueron a parar allí.

Domagala, ahora de 94 años de edad, la reconoció y la saludó: «Buenos días, hermana». «Era solo mi segundo día en la casa y no esperaba que me sucediera algo así. Al principio no lo reconocía, pero luego comenzó a hablar sobre Montecassino y su operación y me vino a la mente la triste imagen de un joven que había perdido una pierna tras la batalla en Italia», ha señalado la señora Kowalska.

El ex combatiente confiesa al periódico británico que nunca olvidó al «ángel» que lo cuidó después de haber sido herido. Supo desde el primer momento que era ella. «Fue una de las enfermeras que me ayudaron y estoy muy agradecido por ello. ¿Cómo iba a olvidarla?».

María Kowalska mantiene sus tarjetas de identidad del ejército británico y polaco
María Kowalska mantiene sus tarjetas de identidad del ejército británico y polaco - R.A.

La enfermera declara lo increíble que fue volver a verle después de tanto tiempo. También recuerda a multitud de heridos graves, muchos de ellos bastente jóvenes. «Sabía que había sobrevivido y que lo enviaron a Escocia para recuperarse. Pero eso fue todo».

La batalla de Montecassino

Domagala participó en la ofensiva sobre Montecassino. Por entonces, en 1943, el Tercer Reich comenzaba a retroceder en el frente oriental. Por su parte, los aliados habían invadido el sur de Italia y avanzaban hacia Roma. Hitler ordenó frenar a estos en la línea Gustav -una serie de posiciones defensivas al sur de la ciudad y que se extendían desde el mar Tirreno hasta el Adriático-.

Uno de los pocos caminos que los aliados podían tomar para llegar a Roma era la zona rocosa del valle de Cassino. Los alemanes, desde lo alto de la colina de Montecassino, pudieron controlar todos los movimientos enemigos en la región y bombardear sus posiciones.

Vista del valle de Cassino y un paracaidista alemán controlando las posiciones aliadas
Vista del valle de Cassino y un paracaidista alemán controlando las posiciones aliadas

Se libró así una serie de batallas más atroces de la Segunda Guerra Mundial. Una contienda que duró cuatro intensos meses y en la que los aliados intentaron romper las defensas alemanas con la intención de atravesaar la Línea Gustav. Entre sus filas había combatientes estadounidenses, británicos, franceses, polacos, neozelandeses, o canadienses.

Pese a que los alemanes consiguieron retrasar sus posiciones enemigas entre enero y mayo de 1944, no pudieron evitar que los aliados tomaran Montecassino el 18 de ese mismo mes. Las tropas vencedoras llegaron a Roma el 4 de junio y, dos días después, sus fuerzas desembarcaron en Normandía.