Mural del beso de Leonidas Brezhnec a Erich Honecker, en 1979
Mural del beso de Leonidas Brezhnec a Erich Honecker, en 1979

El dictador comunista al que homenajeaba la Complutense en vísperas de caer el Muro de Berlín

Erich Honecker, último jefe de Estado de la RDA, fue procesado por la muerte de 192 personas abatidas intentando cruzar el Muro de Berlín, cuya construcción él había planificado

Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

Cuando ya se empezaba a agrietar el muro de Berlín, a finales de 1988, el rector de la Complutense entonces, Gustavo Villapalos, entregó la medalla de honor de la universidad a Erich Honecker, presidente del Consejo de Estado de la República Democrática Alemana. Un homenaje que iba en contra de la corriente de los tiempos. Honecker era homenajeado en una universidad española, mientras se alzaba en su país como la roca más pesada en el camino para terminar con el régimen socialista.

Erich Honecker, en 1976
Erich Honecker, en 1976

En su último libro, «Yo siempre creí que los diplomáticos eran unos mamones» (Plaza & Janés), Inocencio F. Arias rescata del olvido la polémica decisión de Villapalos de agasajar a un hombre al que la Historia estaba a punto de condenar al olvido. «Serían las últimas boqueadas de Honecker, autor del Muro, que había autorizado que sus guardias matasen como conejos a sus compatriotas que intentaban saltarlo y, ¡oh, paradoja! al que la Universidad Complutense le había entregado su medalla de oro ya en plena Transición española. Una página bochornosa».

Un reaccionario contra Gorbachov

En su juventud, Erich Honecker había participado de la oposición anti nazi en el norte de Alemania, a consecuencia de lo cual fue detenido por la Gestapo y condenado a diez años de cárcel. Fue liberado por las tropas rusas cuando entraron en Alemania, tras lo cual ejerció distintos puestos ejecutivos en el régimena socialista auspiciada por la URSS. Así se encargó de planear y supervisar la construcción del muro de Berlín, que dividió la ciudad en dos. En 1967 fue designado sucesor del líder de la RDA, Walter Ulbricht, quien dimitió en 1971, año en que Honecker se convirtió en secretario general del SED y en jefe del Estado, con lo que controló a un tiempo el partido y el ejecutivo. Su gobierno, no obstante, elevó la represión política en la República Democrática de Alemania y dio luz verde a disparar a todos los ciudadanos que trataran de traspasar el Muro de Berlín.

Con la llegada de Mijail Gorbachov al timón de la URSS, Honecker se situó en la oposición política a su programa de reformas. Y mientras en la Alemania comunista aumentaba el descontento social contra la posición reaccionaria del líder alemán; la Universidad Complutense de Madrid decidió homenajearlo por « promover como estadista la ciencia y la investigación, el desarrollo de las Universidades de su país y las ayudas a la población estudiantil, así como por su contribución a la paz y a la cooperación internacional», en un acto que coincidió con su primera visita a España y al que asistió el entonces ministro de Educación Javier Solana.

Fidel Castro visita Berlín Este, en 1977, acompañado de Erich Honecker
Fidel Castro visita Berlín Este, en 1977, acompañado de Erich Honecker - ABC

Al respecto, el diario ABC escribió en su edición del uno de octubre de 1988 un breve haciéndose eco de una de las controversias derivadas en el seno de la complutense: «La polémica concesión de la medalla de la Universidad Complutense al presidente de la RDA obligó al profesor Salustiano del Campo a omitir, cuando pronunciaba la lectura inaugural del curso, la siguiente frase: "El contundente argumento –nada teórico, desde luego–, de tener que construir un largo muro para que la población no se escapa es capaz de desalentar incluso a los más fanáticos de este sistema"». Los cimientos de la RDA se tambaleaban y resultaba ofensivo recordárselo a Honecker, que meses después todavía presumiría de que «el Muro seguirá existiendo dentro de 100 años».

La decisión de Villapalos fue cuestionada por algunas voces de la comunidad universitaria, más cuando ese mismo año la Universidad Autónoma concedió el Doctor Honoris Causa precisamente a Mijail Gorbachov, el antagonista político de Honecker y quien le daría el golpe de gracia. Así, cuando Honecker decidió celebrar el 40 aniversario de su república socialista en el año 1989 invitando a los grandes jerifaltes comunistas, Gorbachov evitó a propósito mencionarle en su discurso y le lanzó una peligrosa indirecta: «A quien llega tarde, la historia le castiga».

En esa misma cena Gorbachov y su esposa se levantaron antes de los postres, junto a otros invitados, queriendo escenificar su falta de confianza en una república donde se multiplicaban las protestas sociales. La propia seguridad de los líderes rusos se vio comprometida por la proximidad de los manifestantes.

De la cima a los juzgados

Al día siguiente –como recuerda Inocencio Arias en el mencionado libro– Honecker quiso malograr una nueva manifestación pidiéndole ayuda al general soviético destinado en Alemania Oriental. La negativa rusa dejó herido de muerte al gobierno de la RDA. Honecker, medalla de honor de la Universidad Complutense, dimitió en octubre de 1989 aduciendo motivos de salud. El 9 de noviembre, el portavoz del partido, Shabowski, manifestó ante la prensa que quedaba autorizada la salida del país de los ciudadanos de la Alemania Oriental. El Muro de Berlín quedó así listo para sentencia, al igual que su artífice, Honocker, al que la prensa española definió como «el último dictador comunista de la Alemania Oriental».

Tras la caída de la RDA, Honecker permaneció unos meses en un hospital militar del Ejército Rojo, debido a su delicado estado de salud. Una vez recuperado huyó a la URSS para evitar que las autoridades de la República Federal de Alemania lo juzgasen por cargos de corrupción y asesinato. Su mujer fue también investigada por supuestas «injusticias contra menores» bajo su gestión como ministra de Educación de la RDA entre 1963 y 1989.

La caída del muro de Berlín
La caída del muro de Berlín

Ni siquiera en Rusia obtuvo la protección estatal, hospedándose de forma provisional en la embajada de Chile. Honecker fue extraditado finalmente a Alemania en 1992, tras la desintegración soviética. Entre 1992 y 1993 permaneció encarcelado y fue procesado por la muerte de 192 personas abatidas intentando cruzar el Muro de Berlín durante su mandato. No obstante, su grave estado de salud le liberó del proceso. Murió en Chile a los 81 años de edad el 29 de mayo de 1994, víctima de un cáncer de hígado.