Desvelan la gran mentira histórica sobre las prostitutas que descuartizó «Jack el Destripador»

En su nuevo libro, la historiadora Hallie Rubenhold afirma que no eran meretrices, sino mujeres de clase baja que el tiempo y el sexismo han degradado

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De entre todos los misterios que atesora nuestra historia (que son muchos) hay uno que sigue levantando pasiones por su macabra mezcla de crueldad e imposibilidad de descubrir la identidad del criminal: los asesinatos que Jack el Destripador cometió en Whitechapel (Londres) en pleno siglo XIX. Una época en la que la ciencia forense (todavía en pañales) no fue capaz de atrapar al desquiciado que se llevó la vida de, al menos, cinco mujeres.

A pesar de que el asesino logró escapar sin castigo, los crímenes de Jack el Destripador siempre se han sustentado sobre una serie de premisas irrefutables. Y una de ellas, la más importante, es la que afirma que solo asesinó a prostitutas. Sobre esa base, de hecho, se llevó a cabo la investigación policial en 1888 y se han elaborado, a día de hoy, los diferentes perfiles psicológicos del criminal.

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Sin embargo, la historiadora Hallie Rubenhold ha cargado contra esta premisa en las últimas jornadas y ha señalado que, a pesar de lo que han afirmado hasta ahora sus colegas, las mujeres a las que dio muerte el Destripador (Mary Ann Nichols, Annie Chapman, Elizabeth Stride, Catherine Eddowes y Mary Jane Kelly) no eran prostitutas. A su vez, y según han explicado este lunes diarios como el « The Telegraph» o el « Daily Mail», ha incidido en que hasta ahora se había perpetuado esta mentira debido a las actitudes «sexistas» e interesadas de los investigadores y los políticos.

La historiadora, que ha desvelado sus conclusiones en un libro llamado «Las cinco», ha afirmado que, hasta ahora, los investigadores se han centrado en estudiar la figura de Jack, pero jamás se han adentrado en la identidad real de sus víctimas. «Glorificamos al Destripador, tenemos una gran fascinación por él y por un misterio que no ha podido resolverse en 130 años, pero nunca nos hemos cuestionado quiénes eran aquellas chicas», ha explica la experta en declaraciones recogidas por el « Sunday Telegraph».

Rubenhold ha insistido en que, al ser consideradas prostitutas, cuando no lo eran, han sido «desfiguradas» y tratadas como ciudadanas de segunda. En sus palabras, la misoginia y el sexismo están profundamente arraigados en el relato de Jack el Destripador. Una historia que ha «deshumanizado» durante 130 años a las mujeres involucradas en ella.

¿La verdad?

¿Quienes eran realmente las víctimas de Jack el Destripador? En palabras de la historiadora, en su libro demuestra que una de ellas se había mudado desde Suecia y regentaba una cafetería con su marido. Otra, en cambio, vivía en la residencia de un amigo del Príncipe de Gales. Al menos tres, insiste esta experta, no eran más que chicas de clase baja. Criadas, trabajadoras y lavanderas que no se habían prostituido jamás.

Dos de ellas (Mary Jane Kelly y Elizabeth Stride), al parecer, si habían ejercido la prostitución, aunque Rubenhold señala que -al menos a día de hoy- es imposible saber si aquella noche recibieron dinero a cambio de mantener relaciones sexuales o si, por el contrario, se fueron con su asesino por otras causas. Otro misterio que se añade a la interminable lista.

«Eran mujeres pobres, de clase trabajadora. Una de ellas era más de clase media. Estas mujeres se casaron y tuvieron hijos, eran madres y eran esposas. Cuando pasaban por tiempos difíciles podían trabajar en una lavandería o como sirvientas, pero la narrativa aceptada es que las cinco eran prostitutas y que él era un asesino de prostitutas», ha explicado.

Controversia

De momento, las afirmaciones de Rubenhold ya han causado la controversia en Twitter. Y es que, en esta red social han cargado contra ella investigadores como Paul Begg (autor de «Jack the Ripper: The Definitive History»). El investigador ha puesto en duda, para ser más concretos, la veracidad de las conclusiones de Rubenhold.

La experta, por su parte, ha señalado en la misma red social que es libre de publicitar sus libros y sus hallazgos. «Me estoy comportando de forma profesional, pero no importa lo que aparezca en mi libro porque Begg encontrará una forma de destruirlo y denunciarlo», ha esgrimido.

«Las historias de estas mujeres son extraordinarias y únicas, y durante casi 130 años los medios las han simplificado en exceso. Las cinco siempre han sido consideradas como el desperdicio de la sociedad: sucias, arruinadas y lamentables zorras empapadas en alcohol, pero ninguna de ellas comenzó su vida de esta manera. Sus padres y maridos eran impresores, carpinteros, ayudantes de caballeros, cocheros y soldados de la Reina. Sus hijas asistían a escuelas de pago, sus suegros eran promotores inmobiliarios. Se codeaban con la reina Victoria y con Charles Dickens. “Las cinco” busca restaurar a estas mujeres su humanidad y reclamar la narrativa de Jack the Ripper a favor de sus víctimas», ha desvelado la autora en declaraciones a «The bookseller».