Paul Schafer es ayudado a subir a un avión de la Fuerza Aérea de Chile el 13 de marzo del 2005
Paul Schafer es ayudado a subir a un avión de la Fuerza Aérea de Chile el 13 de marzo del 2005 - AFP
Historia

Colonia Dignidad: La peligrosa secta que ayudó a implantar un régimen de terror a Augusto Pinochet

Florian Gallenberg, un cineasta alemán, retrata en su filme «Colonia Dignidad» uno de los episodios más tenebrosos de la historia chilena. Una organización desarrollada en los años 60, por un nazi llamado Paul Schäfer. El líder además fue un verdugo activo durante la dictadura militar, dentro de la organización se llevaron a cabo macabras torturas contra los presos políticos, asesinatos y tráfico de armas

MadridActualizado:

Durante la Guerra Fría, a partir de 1960, Chile vivió sumido en el terror a causa de una de las sectas más peligrosas de la historia. Al margen del gobierno de Salvador Allende, un grupo de germanos liderados por el criminal y exmilitante nazi Paul Schäfer salió de la República Federal de Alemania para asentarse al Sur de el país sudamericano. Una vez allí formaron la Colonia Dignidad, una organización que reconocieron legalmente las autoridades en el 61. Ésta funcionó como un régimen represivo donde su jerarca tuvo el control absoluto de todos aquellos que iban entrando a su sistema. En ella también se torturó a los presos políticos que no comulgaban con la dictadura de Pinochet y posteriormente se encontró un arsenal formado por armas gigantescas. A pesar de las denuncias no se comenzó a investigar, hasta la llegada de la democracia, cada una de las barbaridades que allí se cometieron durante los 50 años que estuvo operativa.

El exmilitante nazi conocido como «el Profesor»convirtió la secta en un «consuelo» terrenal, donde prometió a sus seguidores todo aquello que perdieron tras la II Guerra Mundial. El discurso y las falacias de Paul llegaron al corazón de sus devotos, muy afectados por el resultado de la invasión y la división de Alemania. Schäfer logró crear un edén imaginario que albergaba la esperanza que había destruido la contienda.

La secta en Alemania

Schäfer fue denunciado en la República Federal Alemana por abusó sexual de los menores que estaban bajo su tutela y el trabajo esclavo al que sometía a sus acólitos

El Profesor inició este culto, en un principio llamada «La Misión Privada Social», bajo la apariencia de sociedad benefactora en el país germano. Se aprovechó de la vulnerabilidad e inocencia de los huérfanos de guerra y de los civiles que habían perdido todo durante la última contienda. De esa forma logró manipular a cientos de personas así como abusar sexualmente de los menores que estaban bajo su tutela.

Sin embargo algunos denunciaron la pedofilia y el trabajo esclavo al que el exmilitante los sometió. Por ello, las autoridades que estaban alarmadas comenzaron a investigarlo a él y a su organización. Al final Schäfer se vio obligado a huir, pero no lo hizo sólo, al menos 300 miembros dejaron la nación con él. El falso profeta convenció a su séquito de su limpidez e instigó a acólitos a abandonar la República Federal, para instaurar un sistema todavía más terrorífico al otro lado del océano.

Los niños del sistema

En 1961 La Misión Privada Social se instaló lejos de las principales ciudades de Chile. A 400 km de Santiago, en la provincia de Parral, existía una mayor privacidad para efectuar su maquiavélico plan. La aldea estaba aislada de las sociedades más cívicas, las cuales podían sospechar con más facilidad de las verdaderas intenciones de la organización, pero quedaba lo suficientemente cerca de comunidades rurales. Los campesinos, por su situación económica, eran más vulnerables frente a las predicaciones de Schäfer. Con todas las facilidades y servicios gratuitos que supuestamente ofrecía la comunidad. Los padres entregaban a sus hijos a una secta creyendo que podían tener más oportunidades y libertades dentro de la Colonia.

Paul Schäfer con los niños colonos
Paul Schäfer con los niños colonos- Asociación por la Memoria y los Derechos Humanos Colonia Dignidad

Los documentos recuperados del Profesor afirman que en la villa tenían todo lo necesario: un colegio, un hospital con 60 camas, una panadería, una carnicería, y hasta un departamento jurídico. Sin contar con las grandes extensiones de terrero donde se trabajaba todos los días del año de sol a sol durante el cultivo.

«Los miembros debían trabajar de mañana a noche, sin fines de semana libres», confirmó a la BBC uno de los cinco colonos que logró escapar de este campo de concentración.

Los últimos bebés nacidos en el 61 dentro de la Colonia fueron entregados al sistema, aunque los progenitores estuvieran allí estaba prohibido ejercer la maternidad y la paternidad

El que entraba ya no podía salir, pero eso nadie lo sabía. Schäfer, tras la última generación de niños nacidos dentro de la aldea en el 61, separó a hombres y mujeres para evitar el contacto físico. No obstante, adoptó ilegalmente a cada una de las criaturas inocentes que dejaban allí los padres provenientes de comunidades de los alrededores, con la creencia de que sus pequeños tendrían una vida mejor. Los infantes crecían sin conocer a sus parientes y sin saber de qué manera habían llegado al mundo. El jerarca les decía que un ángel los había puesto ahí. En el reino de Schäfer no existía ni se ejercía la paternidad y la maternidad.

Según el reportaje «Los niños de Schäfer» emitido por el programa de investigación chileno «Informe Especial», al desintegrarse la Colonia -hoy llamada Villa Baviera- los chicos que crecieron dentro no tenían ni idea de lo que era el acto sexual, ni que gracias a él habían sido concibidos. Una pareja , ambos de 48 años, querían ser padres, no sabían ni por donde empezar.

Cómplices de Schäfer

Se prohibió el contacto físico entre hombres y mujeres, para ello se crearon dos pabellones y quien desobedecía era cruelmente torturado

El criminal recibió apoyo de altos cargos diplomáticos y nacionales para reagrupar a sus víctimas en un nuevo país mientras se burlaba de la justicia. Arturo Maschke, embajador de Chile en la República de Alemania Federal, le ayudó a legalizar en septiembre del 61 su secta. En los informes de gobierno pasó a ser la«Sociedad Benefactora y Educacional Dignidad» hasta su disolución en el 2005.

El Profesor y su cómplice Hermann Schmidt, compraron un predio con una gran extensión de terreno. Estaba pensado para recrear un campo de concentración donde el trabajo sobrehumano era parte del sistema. Los colonos servían a los intereses del nazi de lunes a lunes y desde antes de salir el sol hasta la entrada de la noche.

No había descanso ni espacio para las relaciones humanas. Los miembros habían sido manipulados hasta el grado de mantener la castidad y las labores esclavas al día sin remuneración alguna. La Colonia Dignidad fue el circo de diversión personal de Schäfer, él disfrutaba privando de la libertad sexual a sus acólitos, mientras violaba una y otra vez a los niños. A pesar de esto, para los colonos esa devoción al trabajo anestesiaba la incertidumbre que se vivía allí.

Fidelidad al líder

El trabajo esclavo sin remuneración era lo único que los purificaría y los salvaría del mal

A través de la desvinculación emocional, donde no se daban relaciones de parentesco ni sentimentales, Schäfer mantenía su posición de autoridad patriarcal. Por ese motivo, el Profesor se convirtió en una figura contra la que resultaba imposible rebelarse.

Resultaba impensable que un hombre y una mujer pudiesen sostenerse la mirada dentro de aquel recinto. Para prevenir la tentación que el líder tanto penaba crearon dos pabellones. Los hombres y las mujeres nunca coincidían salvo en eventos puntuales que organizaba el nazi con fines propagandísticos. Algunos como varias invitaciones a altos mandos políticos a los que se les hacía creer que en aquel régimen reinaban la pureza y la virtud del sacrificio. Schäfer manipuló a sus seguidores para que tuvieran la convicción de que el trabajo esclavo sin remuneración era lo único que los purificaría y salvaría del mal.

Adopciones ilegales

Schäfer adoptó a 20 niños contra los que cometió crímenes sexuales, según los archivos que se han logrado rescatar del enclave, los testimonios y los diversos medios que han estado investigando.

Los padres creían que la Colonia Dignidad era la salvación a la precaria vida que les esperaba a sus pequeños. Esto se debió a la fuerte propaganda en la que el cabeza de la secta plasmó una excelente imagen exterior a través de la difusión de vídeos. En ellos se veía a los menores aparentemente felices, los chicos salían siempre sonrientes mientras estudiaban, comían o disfrutaban de su recreo. Esa publicidad engañosa tocó las fibras de los más desfavorecidos. Algunos progenitores iban allí a dejar a sus bebés con el alma en un puño, con la falsa creencia de que el Profesor podía brindarles una infancia feliz y un futuro mejor.

Tanto a los padres como a los hijos, se les hacía creer que habían muerto

Una vez dentro del sistema, si los padres iban a buscarlos o simplemente querían visitarlos, los responsables les informaban de que su hijo había fallecido, así como a los niños también se les hacía creer que habían quedado huérfanos. Cuando la verdad vio la luz en el 2005, muchas madres juraron que sus hijos estaban sepultados, como así aseguran los entrevistados en el reportaje de investigación Los niños de Schäfer.

Los menores permanecían dóciles frente a las cruentas peticiones del Profesor, quien lo lograba después de romper cualquier estructura familiar dentro del recinto. Le hacía creer a sus víctimas que estaban solos en el mundo, que solo el los quería y por lo tanto debían ofrecerle humildemente todas sus virtudes.

Sin embargo a pesar del abuso sexual, el líder les hizo creer y vivir en un puritanismo radical, el cual significaba la extinción. La Colonia Dignidad nacía y moría con Schäfer, con él no se presenció nunca más un nacimiento, los únicos bebés que entraban después del 61 fueron adoptados ilegalmente. Estaba prohibido procrear o amarse, los hombres y las mujeres fueron separados y los pocos que desafiaron a esa regla el sistema los torturó brutalmente.

Masturbarse estaba prohibido, sólo podía hacerse con el permiso del Profesor y delante de él

Los primeros colonos llegaron con Schäfer desde Alemania, una vez que ingresaron a la secta los menores fueron custodiados desde el primer momento bajo la tutetela del líder. Se les hizo creer que un ángel los había puesto allí. No se trató el tema de la educación sexual, tanto es así que la masturbación estaba prohibida, sólo podía hacerse con el permiso del Profesor y delante de él, como así aseguró una de las víctimas en el reportaje Los niños de Schäfer.

Presos políticos y tortura

Durante la dictadura militar en Chile (1973-1990), los que simpatizaban con la oposición fueron perseguidos, torturados y asesinados. La tolerancia no existió durante los 27 años que el caudillo estuvo en el poder. En esas casi tres décadas el terror marcó a varias generaciones que aún a día de hoy genera un gran dolor, los familiares de los presos políticos exigen respuestas sobre el paradero de los cuerpos.

«Pinochet ha volado en helicóptero al complejo; la Sra. Pinochet ha participado en la inauguración de la escuela», señaló uno de los pocos que logró escapar a la BBC. Esto confirmó la estrecha relación que sostenían el ex militante nazi y el dictador chileno.

Schäfer brindaba tácticas militares para los servicios de inteligencia así como conocimientos de ingeniería subterránea para la casa de Pinochet. El Profesor participó activamente como un verdugo durante la dictadura, algunos de los cadáveres de los presos políticos desaparecieron entre la Colonia.

El recinto era de máxima seguridad, nadie podía fugarse. Estaba perfectamente pensado para que todo lo que allí ocurriera no saliese ni de sus muros ni de sus salas de tortura, donde aquellos que dudaban del sistema de Schäfer y los que protestaban contra el régimen de Augusto Pinochet eran objeto de actos macabros. Las únicas cinco personas que lograron escapar en casi 50 años afirmaron que las mutilaciones eran todavía más sanguinarias que las que realizaba la DINA, La Dirección de Inteligencia Nacional, un grupo de agentes secretos que reclutó Pinochet para dar caza a aquellos que suponían una amenaza para su gobierno. Esto deja claro que el líder de Colonia Dignidad fue una de las mentes más enfermas del siglo pasado.

Algunos murieron durante estas prácticas y otros quedaron lisiados y con daños irreparables.

Relación con Pinochet

A lo largo de la Historia ninguna dictadura representó a la paz, a la tranquilidad o a la libertad de expresión. Salvo que los civiles se mecieran cómodamente en la opinión del régimen, todos los demás vivirían bajo el terror de decir verdades, de protestar frente a las injusticias, o de imaginar un mundo mejor.

«Es peligroso tener razón cuando el Gobierno está equivocado», Voltaire nos lo había advertido en algún momento de la Historia, como si hubiera visto toda la barbarie que se desataría en la Colonia de Schäfer.

Dentro de la Colonia se efectuaban todo tipo de torturas, como se realizaban descargas eléctricas en los genitales y en la cabeza

La injusticia que se estaba viviendo en todo el país tenía que ser silenciada, a tiros o a golpes, cualquier amigo de la izquierda corría peligro por el hecho de respirar. Quien no comulgase con las ideas del caudillo corría peligro por el hecho de respirar.

Pinochet no albergaba compasión por la oposición, ni por los simpatizantes de Salvador Allende, ni por cualquier corriente de izquierdas. Todos ellos eran vistos como una amenaza para su gobierno.

La DINA realizaba redadas en las que los prisioneros nunca más volvían a casa, desaparecían por obra y arte de un gobierno que se sentía intimidado por gente valiente que se manifestaba en contra de la dictadura. Schäfer desempeñó un papel importante durante las represiones y desapariciones de los militantes y manifestantes de la oposición. Dentro de la Colonia Dignidad se efectuaban todo tipo de torturas contra la oposición: se realizaban descargas eléctricas en los genitales y en la cabeza, se les suministraban psicotrópicos, se les propinaban palizas y se les desmembraban entre otros brutales escenarios.

Los chilenos veían a esta comunidad como «un Estado dentro de otro Estado» que funcionó durante el régimen de Pinochet (1973-1990) como una especie de agujero negro donde desaparecía cada una de las amenazas del sistema. No obstante la crueldad que profesaba la dictadura era poca para Schäfer. Por esa percepción, convirtió la Colonia en uno de los principales epicentros del terror, porque el Profesor quería asegurarse que la DINA fuera lo suficientemente cruel con los de opinión diferente.

El arsenal de la Colonia

Al terminar la dictadura se creó la Comisión de la Verdad, donde se comenzó a investigar los hechos en la, tras varias décadas de denuncias

«Tenían mejores armas que nosotros. Algunas ametralladoras gigantes. Cuando iban de civil llevaban abrigos de lana y nadie podía ver lo que había debajo», aseguró a la BBC un exmilitar que sirvió a la dictadura.

Varios exsoldados han confirmado la presencia de un arsenal en la Colonia Dignidad. Ninguno era conocedor de ello hasta que vio aquellas armas gigantescas.

La artillería casi siempre llegaba desde Alemania, algunas de ellas fueron facilitadas por varias amistades del Profesor, entre ellos el traficante de armas Gerhard Mertins: «Por orden de P. Schäfer compré armas en el mercado negro en 1970/71, especialmente pistolas, 2 MG [ametralladoras] y algunas pistolas-ametralladoras. Las canalicé bajo la cubierta de envíos caritativos a Chile», confesó posteriormente a las autoridades.

Mertins entre otros impulsaron a Paul en su carrera mercenaria así como para sus propósitos enfermizos, como su mano derecha el médico Hartmut Hopp, quien encubrió todas las atrocidades cometidas en la Colonia.

La búsqueda de la verdad

En 1990, la dictadura llegó a su fin.El primer presidente democrático de Chile, Patricio Aylwin, creó la Comisión de la Verdad, donde se comenzó a investigar los hechos en la Colonia Dignidad, tras varias décadas de denuncias olvidadas. Se acusó a Paul Schäfer de abusar de menores y atentar contra los derechos humanos, él simplemente respondió: «Es una locura, una tontera».

En 1997, después de que se le declarara culpable, huyó a Argentina. Allí fue capturado por las autoridades en el 2005. Después de su extradicción a Chile se le condenó a 33 años de cárcel por crímenes sexuales contra menores, posesión ilegal de armas, genocidio y torturas. Cinco años después murió de un infarto en prisión.