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Dr. Mario Cabanes, fútbol y tenis

Era el decano de los jugadores del Barcelona, debutó en 1933 y dejó el balón por la medicina. Miembro de Honor de la Federación Española de Medicina, fue auxiliar del Dr. Naves durante 35 años en el Espanyol y 15 médico del equipo nacional de tenis. Nacido el 6 de enero de 1914, ya vivía sus 92 años y ha dejado una ficha importante en el deporte español. Y un gratísimo recuerdo

Actualizado 31/10/2005 - 02:24:26

PORJOSÉ ANTONIO LORÉN

BARCELONA. Ventolrá, Raich, Escolá, Morera y Cabanes fue importante delantera del Barça. Era 1933 y Mario, excepcional exterior zurdo, jugó dos temporadas, 21 y 25 partidos respectivamente pero dejó el fútbol por su vocación médica. Eran otros tiempos... Recuerdo, es interesante transcribirlo, que me explicaba, «ya jugaba en la calle, a la salida del Colegio Balmes, éramos treinta contra treinta... Luego jugué en la Peña Sagi Barba, me vió un directivo y jugué tres meses en el amateur del Barça siendo entrenador Ramón Llorens». Ascendió rápidamente, «me convocaron en el campo de Las Corts, fue la primera vez que me puse las botas de tacos y me marcó un defensa famoso, Zabalo, un artista... Creí que no tocaría pelota pero todo me salió bien, la pierna izquierda era mi mejor arma, tenía un dominio extraordinario y mis centros eran la dicha de Escolá y Ventolrá».

El debut

Fue en Santander, a sus 18 años. Miranda se fracturó una pierna y tuvo que viajar en solitario la noche del sábado, «nunca había ido tan lejos en tren, con un señor que llevaba una gorra que ponía "Wagons Lits", que no sabía que era... No fue viaje directo, fui a Bilbao donde un delegado del Barça me cambió de estación hacía Santander, en un tren de vía estrecha y en Torrelavega le pregunté a un señor si faltaba mucho para llegar porque el partido empezaba a las tres... Le explique mi periplo, se sorprendió por mi juventud y me dijo «no se preocupe, soy el árbitro...» Vino a buscarme Modesto, ya en el hotel Greenwell, el entrenador, me hizo comer una sopa y dos huevos y al campo; perdimos por 2-1 pero di el pase del gol».

Mario «había practicado atletismo y me sirvió mucho; Gento corría como una máquina pero yo lo hacía como un atleta, tenía despegue». Su recuerdo mas impactante era «que mi padre me dejara jugar... Era partidario de una carrera que ya había iniciado y compaginaba con autorización del Barcelona; "el fútbol está bien para la salud pero el estudio para el trabajo", me decía». Vivió diversas vicisitudes y después de la Guerra Civil, «fui a Salamanca, tres años, acabé la carrera y volví al fútbol con los doctores Navés, Cabot, Altisench, Moragas, éramos muy amigos... Hice cirugía, recuperación y ya formé equipo con Navés quien me llevó al Espanyol en el que estuve treinta y cuatro años, como auxiliar y médico de grada».

Copa Davis

Fue médico del equipo nacional durante quince años, 1960-75, y vivió unas cincuenta eliminatorias de aquella excepcional etapa en la que, por primera vez, el tenis español disputó dos veces la «ensaladera». El capitán era Emilio Martínez y luego lo fue, durante muchos años, Jaime Bartrolí. «A la primera final, Sidney´65, fuimos Santana, Gisbert, Couder, Arilla, Bartroli y yo y, a la segunda, Brisbane´67, Orantes en lugar de Couder». En las dos se repitió resultado, 4-1, con victoria de Santana, primero ante Emerson y luego sobre Newcombe». Recordaba con mucho cariño la primera, «fuimos con mucha ilusión porque era el primer equipo que viajó a Australia porque entonces, como campeones, solo jugaban la final y en su país, era la «Challenge Round», y fue un estallido porque solo se conocía a Masip, a Alonso y a Gimeno aunque solo jugaban torneos... Era un gran equipo. Pero delante tuvimos un gran equipazo...»

Para el Dr. Mario Cabanes la gran figura, en técnica y entrega, fue Manolo Santana, «de familia modesta, fue recoge-pelotas... nació con la clase tenística que luego mejoró, tenía una muñeca privilegiada, inolvidable...» Y una gran capacidad de lucha. Jaime Bartrolí me explicó que en una eliminatoria de Copa Davis perdía por 4-1 en el quinto «set» y era muy superado en la pista pero al sentarse por el cambio le dijo que ganaría y lo consiguió...

Al explicárselo a Mario me dijo que «era un jugador completo, de gran categoría, no daba ninguna bola por perdida... Tenía fuerza física pero, sobre todo, mental; sus condiciones eran normalísimas, no destacaba por una capacidad pulmonar o por un desarrollo muscular, tenía las ideas tan claras que se convirtió en un fenómeno».

También era empecinado Juan Gisbert. Le costaba entrar en juego, solía dar dos «sets» de ventaja y luego remontaba... «Era un fondista, venció a Ralston cuando perdía y el público, dándolo por hecho ante la talla del adversario ya se había ido... Luego, al saber la reacción por la tele, muchos volvieron... Era resistente,atleta completo, pero a veces tenía alteraciones anímicas...» Orantes «también era un fuera de serie pero tuvo mucha adversidad con las lesiones» y José Luis Arilla «fue un gran doblista, muy listillo, de gran reflejo pero sufrió rotura de ligamentos cruzados y menisco...»

Su labor como médico en Copa Davis mereció la Medalla al Mérito Deportivo. Ya no está con nosotros, pero estas personas no se olvidan.
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