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«Julián Cortés-Cavanillas, corresponsal de ABC»

SANTIAGO CASTELOLo que son las cosas: después de pasarse toda una vida entregado fervorosamente al periodismo y a la política, con una decena de magníficos libros publicados y millares de crónicas

Actualizado 30/09/2006 - 02:53:34
SANTIAGO CASTELO
Lo que son las cosas: después de pasarse toda una vida entregado fervorosamente al periodismo y a la política, con una decena de magníficos libros publicados y millares de crónicas, entrevistas y reportajes periodísticos donde tocó con maestría todos los géneros, Julián Cortés-Cavanillas se salva del anonimato y se alza sobre su propia muerte con una brevísima presentación en la película «Vacaciones en Roma».
No han sido pocos los jóvenes que en los últimos años me han preguntado por él, incluso dudando de si había existido. «Vacaciones en Roma» se ha convertido en una película de culto, de esas que agradan a todos y por las que no pasa el tiempo. Y su actualidad, su frescura, su popularidad y su gracia han conseguido que ya, para los restos, el nombre de Julián Cortés-Cavanillas, corresponsal de ABC, haya quedado vivo y aleteante. Ad aeternum.
Julián fue un personaje singular. Inteligente, entrañable, divertido, vitalista. Provenía de familia extremeña y, de vivir, andaría por los noventa y ocho de su edad. Jovencísimo, colaboró en La Nación y ya en 1929 publicó su primer libro «La Dictadura y el dictador». Fue secretario de la Juventud de la Unión Monárquica Nacional. Bajito, calvo desde casi su adolescencia, nervioso e inquieto, sonriente siempre, se hizo muy popular a finales de 1931 con un libro «La caída de Alfonso XIII», en defensa del Rey. Del libro se llegaron a editar ocho ediciones con 50.000 ejemplares, cifra enorme para aquella época. Fue uno de los fundadores de «Acción Española» y su secretario de Juventud. Procesado y encarcelado por la República logró milagrosamente escapar a Francia.
Pero la fecha clave en la vida de Julián Cortés-Cavanillas fue 1945. Ese año fue nombrado corresponsal de ABC en Roma donde ejercería su labor durante veintidós. Toda una vida. Conocidísimo monárquico y corresponsal de un periódico como ABC, Julián -que adoraba el cine y el teatro- fue escogido por sus compañeros italianos para que hiciera una pregunta a la «princesa» Audrey Hepburn en su «rueda de Prensa» romana. Y ahí quedó Julián para la historia. Cosas de la vida: Ya en la Redacción de ABC nadie dice «lo cortés no quita lo Cavanillas», ni «eres más monárquico que Cortés-Cavanillas». Nada. Las nuevas generaciones no han conocido ni sus libros ni sus crónicas magistrales. Pero todo el mundo sigue viendo «Vacaciones en Roma», donde un Julián simpático, entrañable y feliz daba su carta de presentación con un sencillo timbre de gloria: «Julián Cortés-Cavanillas, corresponsal de ABC».
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