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La (dura) verdad está ahí fuera

David Duchovny tiene la enfermedad de Michael Douglas. Los mismos picores. El agente Mulder ha ingresado voluntariamente en un centro de rehabilitación para tratar su adicción al sexo. Mmm, ¿eso es lo

Actualizado 30/08/2008 - 02:53:22
David Duchovny tiene la enfermedad de Michael Douglas. Los mismos picores. El agente Mulder ha ingresado voluntariamente en un centro de rehabilitación para tratar su adicción al sexo. Mmm, ¿eso es lo que significaba la X de los expedientes? En una declaración a «People», el actor de 48 años pide respeto e intimidad para su mujer (la actriz Téa Leoni) y sus hijos mientras lidian con el problema. Que no es sólo una demostración más de que los tíos son tíos, que dice una amiga mía. Una verdad universal como cualquier otra. Pide respeto. Sí, claro, sueltas una pedrada semejante y nos vamos a quedar calladitos. ¿Lo hacemos al estilo ovni?, dijo él mientras ella ponía una cara de extrañeza que mudó en asombro cuando el agente sacó la enorme verdad afuera. Adicto al sexo, vale. Más dramático sería si, en lugar de la suya, tuviera la pinta de Danny De Vito.
La adicción al sexo puede ser todo lo enfermedad que quieran (una adicción donde el descontrol sigue al impulso) pero la parte bizarra no hay quien se la quite. Y mucho más cuando el protagonista de la historia,David Duchovny, es también elprotagonista de «Californication». En la serie de Showtime, Hank Moody es un novelista entregado a los placeres de la vida (con especial preferencia por el sexo). La adicción de Duchovny será cierta pero lo ponen a huevo para fantasear con una maniobra publicitaria. Es la única estrella que puede parecerse a su personaje sin que lo metan en chirona. Las aficiones de Hank Moody son las únicas no tipificadas como delito si echamos un vistazo a algunas otras series de Showtime. Dejando aparte la manía de cortar cabezas de Enrique VIII en «Los Tudor», vayamos a las contemporáneas. En «Weeds», Mary Louise Parker es una ama de casa viuda que vende marihuana para ganarse la vida. En «Dexter», Michael C. Hall es forense y, en sus ratos libres, psicópata bueno y asesino en serie de criminales que han burlado la acción de la Justicia. Lo del sexo no es nada.
Pero la de Duchovny no es la única aportación bizarra de las últimas horas. Hay dos más a cargo de sospechosas habituales. A Madonna la han fotografiado en el aeropuerto de Berlín pasando el control de seguridad en albornoz. Iba la tía con un albornoz blanco (detrás ponía Dancing Queen) y zapatillas negras de deporte. Terminó el concierto y salió cortando. Luego se meten con Michael Jackson por ir en pijama. Aquí su prima le gana en comodidad. Que le iba apretar a la señora el pantalón en el avión.
La otra sospechosa habitualmente escrutada en su más mínimo movimiento de cadera (y ahora en la roña) es Victoria Beckham. Ayer presentó en el Harvey Nichols de Manchester su nuevo perfume vestida de Giambattista Valli (ese vestido blanco que parece alado). La noche anterior lucía otro modelo del mismo diseñador. Negro ylargo. ¿Y en quése fijan los del «Daily Mail»? En las orejas. En que se ha olvidado de lavárselas. Primer plano de perfil para que veamos la oreja derecha, los diamantes y el lunar vecino. Y luego se descuelgan con un plano detalle de la oreja donde se observa algo oscuro. No sé, demasiado evidente para ser suciedad. A lo mejor tiene sarna o tiña.
Qué duro es ser famoso. A la Beckham le amplían las costras.A Madonna la pillan en albornoz en un sitio raro (claro, que ya que te van pidiendo que te desnudes, lo del alboroz no está mal pensado; a ver si va a ser tendencia). Y a David Duchovny le ríen las gracias de su desgracia. Creo que no es adicción. Es el Método de los... (lo que rima con cajones).
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