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Imma Monsó aborda con la misma seriedad y respeto el cuento y la novela

Partidaria de escribir por el placer de disfrutar de un ejercicio íntimo y pausado, la autora sólo admite diferencia de extensión en la novela y el cuento de su obra

Actualizado 30/03/2004 - 02:21:28
EFE  Imma Monsó
EFE Imma Monsó

BARCELONA. La literatura puede llegar a ser muy complicada y retorcida: Personajes difíciles, obsesionados, reconcomidos por envidias diversas, quedan confrontados con otros que contrapesan lo que de negativos y retorcidos tienen aquéllos; son positivos, amorales y con una despreocupada alegría de vivir; todo ello se encuentra en la recopilación de narraciones «Marxem, papà. Aquí no ens hi volen (La Magrana), de Imma Monsò. Algunos de estos cuentos le valieron un premio de narrativa a la autora, una sorprendente Imma Monsò, en 1996 y ahora, repasados y con algún nuevo aporte han sido reditados. «La gran diferencia estriba en que pasó a ser conocida, a tener lectores», señala su editor.

Lo primero es la pasión

Las pasiones humanas son siempre un buen motivo de inspiración, la protagonista de «Exactitud se obsesiona con la percepción de la propia identidad y la manera de defenderla; dos vecinas se observan, mutuamente, en «La finestra», con el resultado de conclusiones totalmente opuestas, ante unos mismos hechos. Bolo Biosca, protagonista del relato que da título a todo el volumen, vive para provocar la envidia de los demás y tocar las narices al resto del género humano; el personaje de «Viciós» es un hipocondríaco y en este caso se las tiene con una lenteja; un tímido protagoniza el siguiente relato y ve como se le escapa la oportunidad de llegar a saludar normalmente al resto de los humanos y salir de la burbuja en la que se ha autorrecluído. Con sus narraciones, cortas y largas, ha ganado numerosos premios. «No creo que sean esencialmente diferentes la novela y el cuento, pueden tener los mismos personajes y problemas, el único factor diferencial es la exten sión», afirma la autora leridana, que disfruta de una temporada de excedencia en su trabajo docente, para satisfacer su pasión de escribir, sin prisas.

Una docena de folios

Admite que alguno de los relatos lleva el germen de historias más largas pero, «me tuve que ceñir a las bases del premio», afirma Imma, que se movió en los límites de la docena de folios. Casi todos los personajes y situaciones que describe están sacados de la realidad, uno de los más aparentemente fantásticos, «me lo facilitó un pariente inmediato». La autora no es partidaria de los enormes esfuerzos creativos a lo Balzac o lo Destoiewski. «Escribir debe tener algo de lúdico, de placer personal e intransferible, debemos ir creando a medida que la inspiración brote de forma libre y sin agobios.

Sus obras se suelen traducir al castellano, al poco de su primera publicación y en su lista de galardones figuran: el Premio Tigre Juan, a la mejor primera novela publicada en España en 1997, por «Nunca se sabe» (Tusquets ), traducción castellana de «No se sap mai». La segunda, «Com unes vacances» alcanzó el Prudenci Bertrana y el Cavall Verd. La recopilación de cuentos «Millor que no m´ho expliquis» (La Magrana) obtuvo el premio Ciudad de Barcelona 2003 y su versión «Mejor que no me lo expliques» corre a cargo de Alfaguara. Imma es una trabajadora tenaz, con un profundo respeto por el oficio de escribir, que consigue inssuflar una extraña fascinación.
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