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Los cines huyen de la Gran Vía y el centro

CRISTINA ALONSOMADRID. El cine agoniza en la Gran Vía y calles adyacentes. En sólo tres años, 11 cines del centro de la capital han desaparecido y la mayoría de los que aún perviven lo hacen a duras

Actualizado 29/10/2006 - 02:55:58
CRISTINA ALONSO
MADRID. El cine agoniza en la Gran Vía y calles adyacentes. En sólo tres años, 11 cines del centro de la capital han desaparecido y la mayoría de los que aún perviven lo hacen a duras penas. Sus locales son un «caramelo» para supermercados, hoteles, discotecas o grandes cadenas de ropa. En el mejor de los casos, no renuncian a las butacas y se reciclan como teatros de musicales, como es el caso del Lope de Vega o el Coliseum, en Gran Vía. Ésta es la lista de «difuntos»: Azul, Bilbao, Fuencarral, Alcalá Multicines, Aragón, Tívoli, Cristal, Cinestudio Bogart, Cinema España, Novedades y Luna.
El cierre también amenaza a tres de los cines más emblemáticos de la capital: Capitol, Avenida y Palacio de la Música. Los dos últimos, propiedad de la familia Soler, están estudiando ofertas de empresas de textil, informática o librerías. La desaparición de tantos cines se debe, se asegura desde el sector, a una reforma que llevó a cabo el Ayuntamiento en el Plan General de Ordenación Urbana. Hasta el año 2004, los edificios singulares protegidos, como es el caso de los cines de Gran Vía, sólo podían servir como salas de proyección. Sin embargo, en enero de 2005 se autorizó a cambiar la gran pantalla por cualquier tipo de actividad con la única condición de que se respetara la estructura del edificio.
Así, cines como el Palacio de la Música o el Avenida se convertirán en breve, y si nada lo evita, en dos tiendas más de la Gran Vía madrileña. «Pensamos que en el área de la Gran Vía existe ahora mismo una saturación de grandes centros comerciales, y no tiene sentido crear más a costa de espacios culturales», afirman las asociaciones de vecinos.
Se mueren por sí mismos
Los propietarios de varios cines del centro como el Palacio de la Música y el Avenida, en Gran Vía, están asustados. «Se mueren por sí mismos, ya no son rentables», afirman. A todo aquel que «se echa las manos a la cabeza» y se indigna cuando ve que un cine tradicional se cierra, estos dueños querrían hacerle una pregunta: «¿Cuánto hace que no vienes a nuestro cine?».
Y es que la sala 1 del Palacio de la Música ha registrado en los primeros nueve meses de este año sólo un 7 por ciento de ocupación. El cartel de «no quedan localidades», tan frecuente hace unos años, espera hoy guardado en un cajón alguna «ocasión especial», reconoce un acomodador.
Una de las causas de este descenso de público en los cines tradicionales es la proliferación de multicines en los centros comerciales. Así, los propietarios del Palacio de la Música confiesan que les es muy difícil competir, por ejemplo, con las nueve salas que hay en el centro comercial Príncipe Pío, a sólo dos paradas de Metro.
Fuera de la lista
La sala 25 del Kinépolis -Pozuelo de Alarcón- es, según datos del Ministerio de Cultura, el cine con más recaudación de toda España. La segunda es la sala 6 de este mismo espacio de proyección. Entre las 25 primeras sólo un cine de la Gran Vía: la sala 1 del Callao, en el puesto 22. Cinco años antes, en el mismo ranking, aparecía la 1 del Palacio de la Música en el quinto puesto nacional, seguido de la 1 del Capitol, en el puesto 9. Hoy no entran en la lista.
El número de copias por película también es uno de los verdugos de los cines del centro. Dos de los grandes estrenos del Palacio de la Música este año han sido «Piratas del Caribe 2» y «El Código Da Vinci». En total, en todo el país se distribuyeron 780 copias del film protagonizado por Johnny Deep. De «El Código Da Vinci» circularon 30 menos, 750 copias. «Es una barbaridad. Hace no muchos años las películas de esta envergadura andaban en torno a las 150 o 200 copias», explican propietarios de cines del centro. Este aumento provoca que el público pueda ver una película en 10 o 15 salas diferentes cuando antes sólo se podía elegir entre 2 o 3. «La recaudación se dispersa y la película se quema en tres semanas o en un mes, cuando antes podíamos tirar con un gran estreno seis o siete meses», explican los dueños de las salas. A todo esto, añaden el «top manta», las descargas por internet y los estrenos en televisión.
Esta situación no es desconocida para las grandes empresas hambrientas de enormes locales en las calles más céntricas, que tientan con cifras millonarias a los dueños de los cines «hasta que se peca», confiesan desde el sector. «Con melancolías no se da de comer a la gente», afirman los propietarios.
Operación quirúrgica
«Todo obedece a una fiebre inmobiliaria con la que se está atacando a los edificios que tienen alma. Se trata de una operación quirúrgica que afecta de lleno a la cultura», explica el secretario general de la Unión de Actores, Jorge Bosso.
Los vecinos del centro de Madrid lamentan, entre otros, la pérdida del Cinestudio Bogart, teatro histórico de gran belleza, localizado en la calle de Cedaceros. En su entrada, rejas y una pared de ladrillos. César Sánchez es actor: «No será lo mismo la Gran Vía sin cines, se perderá mucho. Pretenden que nos vayamos a las afueras, pero los que están abriendo no tienen la magia de los de antes». Este actor recuerda con cariño el cine Infantas, en la calle del mismo nombre, que hoy, afirma tristemente, es un supermercado Día.
Los rumores también se ciernen sobre los cines Acteon, en la calle de la Montera, donde, aunque todavía sigue abierto, los vecinos ya esperan, impacientes, la apertura de un centro comercial. El Novedades se convertirá en una discoteca.
Ensoñaciones en Gran Vía
En la cartelera del periódico aún aparecen cinco cines en el «Broadway madrileño»: Palacio de la Música, Avenida, Capitol, Callao y el Palacio de la Prensa. Todos registran pérdidas. «Hay veces que vemos a todo ese montón de gente subiendo y bajando Gran Vía y nos decimos entre nosotros `¿te imaginas que entre Zara y Zara se acercaran a la taquilla y sacaran una entrada?´», asegura la portavoz de los propietarios de cines como el Palacio de la Música y Avenida.
Sin embargo, de nada sirve soñar. «Si nada lo remedia, nuestros cines cerrarán en pocos meses», sentencia.
El cine Bogart, en la calle de Cedaceros, cerrado
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