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Toledo propone congelar la compra de armas en su toma de posesión como presidente de Perú

De pie frente a una cruz y con la mano derecha sobre una Biblia, Alejandro Toledo juró y tomó posesión de la Presidencia de la república. Visiblemente emocionado, profirió: «Juro por Dios, por la patria y por los pobres del Perú». Desde la galería, la voz de una mujer se impuso: «Toledo, que Dios te bendiga».Será el primer presidente quechua de Perú.

Actualizado 29/07/2001 - 00:00:34
El presidente del Congreso peruano, Carlos Ferreo, impone la banda de presidente de la nación a Alejandro Toledo. Ap
El presidente del Congreso peruano, Carlos Ferreo, impone la banda de presidente de la nación a Alejandro Toledo. Ap
La toma de posesión contó con la presencia de representantes de medio centenar de países, entre ellos doce jefes de Estado y el Príncipe de Asturias.
Antes de iniciar su primer discurso, como lo manda la tradición, el nuevo mandatario bajó de la Presidencia del Congreso para estrechar la mano del ex presidente Fernando Belaúnde y besar la frente de su padre. Algunos de los anuncios de su mensaje le granjearon aplausos de los asistentes en pie. «Quiero proponer una inmediata congelación de la compra de armas ofensivas en la región», sostuvo. «Si todos los países de Suramérica tenemos vocación de paz, no tiene sentido gastar nuestros mermados recursos», añadió.
Más adelante, confirmó la reestructuración de las Fuerzas Armadas y policiales. «Este proceso se llevará a cabo con la participación de sus respectivos comandantes». Toledo dijo esto explicando que por esa razón nombró en los Ministerios de Defensa e Interior y en la dirección del Servicio de Inteligencia nacional a civiles.
COMISIÓN DE LA VERDAD
Toledo le dio, además, todo su respaldo a la Comisión de la Verdad que investigará las violaciones a los derechos humanos en el país durante las últimas dos décadas y garantizó que «sus recomendaciones tendrán carácter vinculante con el Estado».
El presidente saludó y felicitó a los jueces, fiscales y procuradores valientes y anunció el nombramiento de un Zar anticorrupción que investigará los casos de enriquecimiento ilícito, narcotráfico y lavado de dinero durante los Gobiernos anteriores.
En materia de política antidrogas, el nuevo mandatario se comprometió a propulsar los acuerdos necesarios para combatir el narcotráfico: «Ese combate, sin embargo, es una responsabilidad compartida. La lucha contra el narcotráfico no significa que los campesinos productores no merezcan un trabajo que los dignifique», sentenció.
Frente a él, en una butaca de primera fila, Anatolio Toledo, padre del presidente, escuchaba orgulloso las palabras de su hijo. En su memoria, probablemente, desfilaban los momentos de su pasado menesteroso, sus trabajos de pastor de ovejas en el pueblo de Cavana y de lustrabotas y de vendedor de tamales en el puerto de Chimbote.
RESABIOS FUJIMORISTAS
En las filas de atrás, en sólo tres escaños, el último resabio del fujimorismo: las congresistas Martha Chávez, Luz Salgado y Carmen Lozada levantaban improvisados carteles denunciando persecución política y advirtiendo que no callarán.
Toledo había entrado en el hemiciclo escoltado también por mujeres parlamentarias: Mercedes Cabanillas, del APRA, y Susana Higuchi, del FIM, ex esposa del prófugo Alberto Fujimori.
Una hora antes, Valentín Paniagua leyó su discurso de despedida. En él rindió homenaje a la sociedad civil que luchó contra la dictadura fujimorista y saludó el renacimiento de una república democrática. Paniagua devolvió la banda presidencial que fuera entregada hace ocho meses por el presidente del Congreso, Carlos Ferrero, cuando le encargaron el Gobierno de transición, una vez producida la caída del régimen más corrupto del siglo XX en Iberoamérica.
El presidente Paniagua devolvió, además, la bandera nacional que un grupo de jóvenes artistas le entregó el día de su jura. Ésa era la bandera que fue lavada una y otra vez por los peruanos en distintas ciudades del país para llamar la atención del mundo sobre la corrupción del régimen fujimorista.
Temprano por la mañana, el presidente Valentín Paniagua y su Gabinete abandonaron la Casa de Pizarro en medio de 21 salvas de cañón y con el 80 por ciento de la aprobación popular. El Gobierno de transición se dirigió a la catedral de Lima para su último acto protocolario: asistir a la celebración del tedéum al cumplirse 180 años de la independencia del Perú.
CEREMONIA EN EL MACHU PICHU
Machu Picchu, la Ciudad perdida de los Incas, será hoy escenario de una inusual ceremonia de jura en la que el ya presidente Toledo, agradecerá a los «Apus» (dioses andinos) su llegada al poder. Toledo seguirá con respeto y devoción los ritos incas, durante la asunción simbólica que se efectuará en la plaza principal de la también denominada Ciudad de las Nubes, y que rompe con el protocolo en los tradicionales actos de transmisión de mando en Perú.
Al menos cuatro o cinco jefes de Estado han confirmado su asistencia a la exótica toma de posesión de Toledo en el departamento del Cuzco. El Príncipe de Asturias será uno de los asistentes a este místico acto, en el que el mandatario peruano encabezará un ritual de agradecimiento a los «Apus» y la Pachamama (madre tierra).
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