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Los héroes de 1977 piden serenidad ante la dureza y la provocación

Actualizado 29/03/2005 - 11:47:59
MADRID. «Fueron a por Pirri y se lo cargaron nada más comenzar el partido. Era su manera de decir que a partir de ahora vendría más». Miguel Ángel, portero de aquella España que venció en Belgrado, nunca olvidará ese encuentro, disputado el 30 de noviembre de 1977. La victoria se fraguó gracias a un gol de Rubén Cano con la espinilla derecha. «Fue un tanto afortunado, disparó sin ángulo», ensalza el guardameta. Una espinilla que clasificó al equipo de Kubala para el Mundial de Argentina 78.
«Era la Yugoslavia de Tito e invitaron a los soldados para que chillasen desde las gradas -indica el ex portero madridista-. Crearon un ambiente muy fuerte, quisieron asustarnos, amagaban con pegarte en el área y no lo hacían... pero nosotros jugamos con mucha tranquilidad. Es lo que debe hacen ahora los jugadores españoles. También han vivido esas situaciones de máxima tensión y saben que el gol no lo marca el público. Además, nosotros nos jugábamos estar o no en el Mundial, mientras que en esta ocasión no es la última oportunidad. Incluso, un empate puede valer. Y siempre quedaría la opción de la repesca».
Para Marcelino sirve como lección
Los aficionados españoles tienen en su retina mental tres momentos de aquel encuentro: la lesión de Pirri, el botellazo a Juanito y el gol de Rubén Cano. Estos fueron los protagonistas: Miguel Ángel; Marcelino, Migueli, Pirri (Olmo), Camacho; San José, Leal, Asensi, Cardeñosa; Juanito (Dani) y Rubén Cano.
«Es un partido inolvidable, lo recuerdo casi todos los días, lo tengo grabado en la cabeza», subraya Marcelino, el lateral derecho del Atlético que anuló al sensacional Dragan Dzajic, el mejor extremo izquierda de la historia de la antigua Yugoslavia.
«Es un enfrentamiento que los chicos jóvenes deberían ver por vídeo para observar lo que es una presión dentro y fuera del campo -destaca Marcelino-. El que ganara se clasificaba para el Mundial 78 y toda Yugoslavia se lo tomó como una lucha a vida o muerte. En el campo nos dieron puñetazos, nos provocaban... Nosotros también les dimos lo suyo como respuesta. En los días previos, cuando paseábamos por Belgrado, la gente nos decía que nos iban a ganar por cuatro o cinco. Planificaron todo un trabajo psicológico. Les salió mal».
El ex jugador rojiblanco, hoy entrenador de sus categorías inferiores, aconseja cómo afrontar a los serbios: «Como lo hicimos nosotros. No es un partido de tácticas, sino de decir, convencidos, que aquí estamos nosotros y hay que ganar pase lo que pase».
Pirri era el líder de aquella selección de Kubala y el yugoslavo Kustodic, entonces delantero del Hércules, le lesionó nada más comenzar: «Fue un partido muy duro, desagradable -señala el ex madridista-. Luego dialogamos con ellos y reconocieron que fueron muy agresivos».
Pirri, tres meses lesionado
«Hubo entradas malintencionadas», sentencia. «No con la intención de lesionarte, pero sí de hacerte daño. Me rompieron la vaina de los peronéos del tobillo derecho y estuve tres meses de baja. Temí no poder acudir a Argentina 78».
El ex madridista recuerda la cita, especialmente, por el fallecido Juanito: «Recibió un botellazo cuando era sustituido. Fue un acto más de un partido violento. Pero todo ello perjudicó a Yugoslavia, que tenía un equipazo y se dedicó a calentar el partido. Nosotros nos centramos en jugar, sin caer en provocaciones. Es lo que ahora debe hacer España. El ambiente será difícil, pero nuestra selección es técnicamente superior a la serbia y debe imponer su ley. Y esperemos que el árbitro no se asuste».
Argumentos hubo asustarse en 1977. Cardeñosa explica que salieron vivos de la batalla de Belgrado con inteligencia: «El partido más duro de mi vida. Kustodic eliminó a Pirri, nos dieron patadas a todos, pero respondimos bien. Crearon un aura de guerra. El campo estaba lleno dos horas antes. Ellos eran un gran equipo, con Dzajic, Kustodic, Susic... Incluso, al final me llevé el balón -lo tengo firmado por todos- y me empujaron para quitármelo. Migueli me protegió dando un meneo a uno... Fue un partido a vida o muerte. El de ahora no lo es tanto, aunque habrá un ambiente enrarecido y estará reñido. Perder complicaría la clasificación, pero un empate no sería malo y si ganamos dependeríamos de nosotros». Admite una verdad: «España debería ganar, pero no está en su mejor situación y lo que lamentas es que fallara ante equipos normalitos».
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