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Anorexia y bulimia, en letras de mujer: Espido Freire: «Ser bulímica es serprofundamente infeliz»

Actualizado 29/03/2002 - 00:33:39
Espido Freire. ABC
Espido Freire. ABC
MADRID. La escritora Espido Freire (Bilbao, 1974) reconoce que fue bulímica. Lo reconoce y lo escribe en el libro «Cuando comer es un infierno» (Aguilar) en el que denuncia, a base de testimonios, las causas por las que miles de jovenes sucumben ante este mal.
-¿Por qué lo ha escrito?
-«Cuando comer es un infierno» es un libro de testimonios. Las mujeres que me han confiado sus casos no han cometido ningún pecado, ninguna falta de la que deban confesarse, ni por la que deban pedir la absolución. Reconocer que se ha padecido una enfermedad que tiene que ver con el comportamiento y con los afectos y que no posee un origen físico resulta aún muy complicado en la sociedad actual: tiende a asociarse con el descontrol, con la locura, con las manías. Por otro lado, al haberse clasificado como una enfermedad de adolescentes, se ha considerado hasta hace muy poco como poco más que una tontería. Por supuesto que es aún difícil admitir una bulimia, una anorexia, no tanto por las/los enfermos, que están deseando hablar de ello sin que suponga algo vergonzoso, sino porque por lo general se encuentran en un entorno que juzga y encorseta sus sentimientos, que tiende al ocultamiento. Pero mi deber ético como escritora, como una voz lo suficientemente afortunada como para ser escuchada, es la de prestarla a los que no pueden hablar; y creo que el tema es serio, muy serio, tan serio que no me bastaba con escribir artículos sobre ello.
-¿Cómo se ha quedado después?
-Agotada. La promoción ha sido intensa, el impacto del libro muy grande, he recibido llamadas y cartas y contactos de personas enfermas o de sus familiares, unas con peticiones de ayuda, otras con agradecimientos: da igual, cada uno de esos casos humanos me afecta muchísimo.
-¿Sigue siendo la bulimia una enfermedad desconocida?
-Sí. La inmensa mayoría de la gente la confunde con la anorexia, otros creen que es glotonería, otros piensan que ser bulímica es ser obesa, y en general se le resta importancia a sus efectos. Como se lleva en secreto y está cargada de vergüenza, casi nadie tiene una idea realista de lo extendida que está, y de que existen distintos grados con consecuencias y diagnósticos distintos. Otro de los problemas es que muchas de las enfermas o sus familias no saben a quién acudir en busca de ayuda.
-¿Continúan siendo las mujeres instrumentos faciles de modelar?
-Sí..., estamos demasiado acostumbradas a que nos digan lo que hemos de hacer, cómo vestir, cocinar, limpiar, hacer ejercicio, seducir, cómo comportarnos... para colmo existe un chantaje brutal para ser «femenina», es decir, para renunciar a un carácter propio y explotar características como la dulzura, el sacrificio y la abnegación. Y, sobre todo, se nos imbuye a todas horas la necesidad de resultar sexys y atractivas, de objetualizarnos. Y las mujeres no sólo nos sometemos, sino que criticamos brutalmente a quien no lo hace.
-Buscar culpables no es fácil aunque haberlos haylos. ¿Dónde están?
-En todos los sectores que favorecen una imagen femenina pasiva, débil (física y socialmente), las desigualdades, el machismo, la supresión de sentimientos... es decir, prácticamente en cualquier parte. En el sector de la moda, en la publicidad, la televisión, las revistas femeninas y las revistas masculinas, la educación, la estructura familiar, el ambiente de trabajo...
-Ser bulímica es ser...
-Profunda y desesperadamente infeliz.
-La tiranía de las modas siempre es el punto de mira. ¿Qué opina?
-La moda ejerce una presión inmensa en las mujeres: no es la única responsable, pero no deberían negar su responsabilidad, sobre todo cuando se asocia a la publicidad. Hoy por hoy, los únicos cuerpos que tienen cabida en los medios públicos son jóvenes, delgados y prácticamente inalcanzables... obviamente, eso ayuda a sobrentender que eso es lo normal. Pero la influencia de la moda va más allá de las tallas pequeñas o las modelos delgadas. Las mujeres elegantes, las que se asocian a la moda, son por lo general admiradas y copiadas, porque se las considera exitosas y ricas. Casi todas ellas pertenecen a clases sociales ociosas, o a trabajos en los que prima el aspecto físico. Eso supone que las niñas y los jóvenes carecen de modelos de mujer trabajadoras, intelectuales, de edad mediana y carreras coherentes.
-Las grandes diferencias entre la bulimia y la anorexia son...
-Numerosas: la bulímica no posee la capacidad de control de la anoréxica. Suelen ser más impulsivas, más espontáneas, mujeres extrovertidas y brillantes en las que nadie sospecharía un problema. Comen hasta atracarse porque la comida les sirve de sedante y como modo de llenar su vacío interno, y luego se sienten tan culpables (creen que se volverán obesas, se sienten sucias, creen que han vuelto a fracasar) que intentan librarse de esa comida mediante vómitos, o laxantes, o diuréticos.
-La información es básica y su libro también informa. ¿Qué sigue haciendo falta?
-Respeto. Comedores de día. Una educación adecuada que valore los principios femeninos tanto como los masculinos, y que favorezca la seguridad y la capacidad de las niñas. Una política eficaz que sirva para la prevención y no únicamente para la curación.
-¿Se ceba la cirujía estética, la alimentación y la tiranía de la moda con las adolescentes?
-Sí. Ningún menor de edad debería someterse a cirugía estética, a no ser que fuera correctora, y las imágenes que se dirigen directamente a los adolescentes deberían reflejar una realidad, no el ideal. Ocurre lo mismo con las dietas de adolescencia. Si una chica de 15 años con una talla 40 decide iniciar una dieta de adelgazamiento, el problema no es físico, sino mental.
-El mejor consejo es...
-Hablar, y exigir ser escuchada.
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