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A pedir de boca

En los valles y prados del Pas En los valles del Pas no hay que dejar de probar el queso de nata, Queso de Cantabria con denominación de origen. <Las quesadas y sobaos pasiegos proceden de esta

Actualizado 29/02/2008 - 21:25:20
En los valles y prados del Pas
En los valles del Pas no hay que dejar de probar el queso de nata, Queso de Cantabria con denominación de origen. <Las quesadas y sobaos pasiegos proceden de esta comarca. La extraordinaria calidad de la leche de esta zona ha sido la base de la elaboración de estos dos dulces.
Otros platos que hay que degustar en las tres villas pasiegas (Vega de Pas, San Roque de Riomiera y San Pedro del Romeral) y en los pueblos de la zona como Ontaneda, Selaya, Puente Viesgo, Castañeda. son el sabroso cocido montañés, el cabrito y el cordero asados, las carnes de vaca pasiega.Además, el río Pas aporta a esta gastronomía el rico salmón, las delicadas truchas y las preciadas angulas.
Por lastierras de Trasmiera
Las anchoas de Santoña son un manjar de fama internacional, y se elaboran todavía de manera artesanal. La marmita de bonito, las sardinas asadas, las paellas de Ajo en el municipio de Bareyo, son algunas de las recomendaciones para esta zona.
Valles de los ríosAsón y Agüera
as alubias rojas estofadas de Guriezo es de los guisos más reconocidos de la zona. Lo mismo que sus carnes de vaca tudanca, los postres de leche frita o las mermeladas de Ramales de la Victoria.
Por la costa occidental
Las sardinas, los bocartes, el bonito, las lubinas, los centollos, los percebes, las ostras. conforman una despensa natural que complace a todos los paladares.
San Vicente de la Barquera tiene como plato estrella de su tradición culinaria el «sorropotún», un guiso a base de bonito y patataque se elabora en los barcos cuando salen a faenar. También en esta villa se pueden degustar las ostras cultivadas en su ría y una gran variedad de pescados del Cantábrico. En Unquera es imprescindible probar las típicas «corbatas», dulces realizados con hojaldre de delicioso sabor.
Bajo los Picos de Europa
Liébana ofrece una gastronomía diferenciada. Su especial orografía, protegida de los vientos marinos, le confiere un microclima más propio de latitudes mediterráneas, por lo que en esta zona se cultivan productos distintos al resto de Cantabria. Los quesos lebaniegos gozan de gran fama, especialmente el Picón Tresviso-Bejes, con denominación de origen, y los quesucos como los ahumados de Áliva, los de cabra u oveja. También son típicos los perniles, jamones de cerdo curados al frío, el borono, una especie de morcilla, y los embutidos de cerdo, jabalí y venado.
El plato típico es el cocido lebaniego, elaborado con los pequeños garbanzos que se cultivan en las huertas de la comarca. Las carnes de vacuno, cordero y cabrito guisadas o, simplemente, asadas, son manjares de las mesas lebaniegas.
La miel y los postres caseros, y un té del puerto con orujo destilado en los valles lebaniegos completan el menú.
Hacia la meseta castellana
La cocina de la zona presume de la «olla ferroviaria», que tiene su origen en los guisos realizados por los ferroviarios que hacían la línea del tren hullero que unía Campoo con La Robla, en León. También típicas son las pantortillas, delicado dulce realizado en hojaldre. Otros alimentos de Campoo son el chuletón de «rechao», la miel de brezo y las setas. En las pequeñas aldeas campurrianas se degustan, además, ricos cabritos, carne de vacuno.
En el valle de Valderredible lo más afamado son sus patatas, de una calidad superior, que están presentes en toda la tradición culinaria del valle.
En el epicentro de Cantabria
El hojaldre es la materia prima con la que se elaboran las deliciosas «polkas» de Torrelavega. Y dentro de la comarca del Besaya, donde se encuentran los frondosos bosques del Parque Natural Saja-Besaya, abundan grandes extensiones de castaños cuyo fruto es la base de las tradicionales «magostas».
En los Valles de Saja-nansa
En estos pueblos es típico el «cocido montañés», elaborado con alubias blancas y berza, acompañadas del «compango», compuesto por chorizo, tocino y morcilla. Tienen fama los que se toman en los restaurantes de los pueblos integrados en los municipios de Cabuérniga, Ruente, Ucieda, Bárcena Mayor, Rionansa y Polaciones.
El puchero de alubias rojas estofadas es otro de los platos clásicos de la media montaña.
Los guisos y asados de la caza de la reserva, la carne de vaca tudanca, raza bovina autóctona, y las truchas conforman la cocina más tradicional de la comarca Saja-Nansa.
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