Sociedad

null

Hemeroteca > 29/01/2006 > 

MAÑANA HACE OCHO AÑOS

Actualizado 29/01/2006 - 03:55:17

Desde que la banda terrorista ETA asesinó a mis amigos Ascen y Alberto, nunca he dejado de escribir sobre ellos en cada aniversario de su muerte. Pero esta es la primera vez que mi columna coincide con la edición nacional, y quiero pedirle disculpas a los lectores de otras regiones de España por esta esquela peruana a un matrimonio sevillano. En realidad, perdónenme si afirmo que todas las referencias geográficas sobraban, pues a nadie debería extrañarle que un ser humano sufra por la muerte de otras personas a quienes quería. ¿Por qué opino sobre los problemas de España si he nacido en Perú y tengo apellido japonés?, me preguntan algunos lectores por correo electrónico, o se preguntan unos lectores a otros en los foros digitales donde mis artículos se cuelgan por azar.

Podría argumentar que llegué a Sevilla hace 20 años y que toda mi familia es andaluza. También podría decir que soy un contribuyente más y que Hacienda me trata como a todo el mundo. Pero tengo que admitir que para mí nada fue igual en España después de la madrugada del 30 de enero de 1998. Yo juré la Constitución española en un juzgado sevillano, pero la verdad es que me convertí en ciudadano español aquella noche feroz. Ahí descubrí -perdónenme- que también era español. Que este también es mi país.

Desde entonces no puedo ser indiferente a la lucha contra ETA, a la suerte de las víctimas del terrorismo y a los costos de un posible proceso de paz. Desde entonces me conciernen los presuntos pactos con Herri Batasuna, la memoria de las víctimas y cualquier aproximación al entorno etarra con fines electorales. Desde entonces sé que mi causa es la misma que la del Foro de Ermua, que suscribiría todos los artículos de Edurne Uriarte, Jon Juaristi, Fernando Savater y José Ramón Recalde, y que me siento muy bien representado por políticos como María San Gil, Rosa Díez y Nicolás Redondo Terreros. Desde entonces sé que esas son las mejores cosas que puedo hacer por Ascen y Alberto.

Sin embargo, una vez al año, cuando se acerca la fecha del aniversario de su muerte, saco fuerzas de la alegría que me regalaron durante años, para recordarlos con la memoria limpia y el corazón nuevo. Se trata de un homenaje íntimo y personal, porque después de ocho años la mayoría de las víctimas del terrorismo sólo son veneradas por sus familiares y amigos. ¿Acaso la viuda de Ramón Baglietto no ha sido condenada a presenciar el segundo asesinato de su marido durante un pleno municipal?

En Palestina ha ganado las elecciones un partido nacionalista que tiene como bandera la eliminación física de sus enemigos. Pero no son nacionalistas sino violentos. Con algunos sectores nacionalistas de España sucede lo mismo: son más violentos que nacionalistas. Y a veces ni siquiera son nacionalistas, porque defienden una idea de España o de sus países, que parece extraída de un atlas lleno de erratas o de un manual de historia traducido del coreano por un búlgaro. Me permito recordar -perdónenme, por favor- que las tres flores que Ascen llevaba en la mano cuando murió, eran las flores que sus niños tenían que llevar al colegio para celebrar el Día de la Paz. Pero Ascen nunca llegó y sus hijos todavía esperan esa fiesta.

www.fernandoiwasaki.com
Búsquedas relacionadas
  • Compartir
  • mas
  • Imprimir
publicidad
PUBLICIDAD
Lo último...

Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U.