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Primer centenario de La Pedrera

Actualizado 29/01/2006 - 03:45:53
Vista de la fachada de la Casa Milà
Vista de la fachada de la Casa Milà

TEXTO: JUAN BASSEGODA NONELLFOT0: YOLANDA CARDO

El 9 de junio de 1905 José Antonio Ferrer-Vidal Soler vendió a Rosario Segimon Artells, casada con Pedro Milà Camps, la casa nº 92 del paseo de Gracia, esquina Provenza.

El 2 de febrero de 1906 Gaudí firmó el proyecto de un edificio en el solar procedente del derribo de la casa Ferrer-Vidal.

Se cumplen pues cien años del proyecto de Gaudí para Milà, cuya realización se prolongó hasta 1912 a pesar de que en 1911 Gaudí abandonó la dirección de los trabajos, enfadado con sus clientes. El contratista de la obra, José Bayó Font, no solo dejó perfectamente explicado el proceso de la obra sino que legó las herramientas y la maquinaria a su colega Juan Sardà Forest quien, a su vez las entregó a la Real Cátedra Gaudí y ahora se pueden ver en el jardín de los pabellones Güell de la av. de Pedralbes, en el espacio reservado a la Ruta del Modernismo propiciada por el Ayuntamiento. La grúa, expresamente construida para la obra de la Pedrera, junto a la hormigonera y diversas herramientas,dan testimonio de la manera de construir a principios del siglo XX según los originales criterios de Gaudí.

Todo empezó cuando, a finales de 1905, José Bayó Font estaba terminando para Gaudí la decoración del piso de la familia Batlló y recibió la visita de don Pedro Milà Camps, hecho un gentleman, un verdadero señor, con su bastoncito y su elegancia. Batlló le enseñó el piso y al despedirse Milà le dio una golpecito en la espalda diciéndole: «Ahora hemos de comenzar mi casa del paseo de Gracia y Provenza y la quiero de piedra pero con las juntas doradas, cosa que no se ha hecho nunca». Es verdad que Gaudí construyó con piedra la casa Milà, llamada la Pedrera, pero lo de las juntas doradas no pasó de ser una frivolidad del atildado cliente.

Segunda obra en el Paseo de Gracia

El 2 de febrero de 1906 Gaudí formó el proyecto de la casa para su nuevo cliente e inició su segunda gran obra civil en el señorial paseo barcelonés. En la casa Milà hay otro recuerdo de la casa Batlló, ya que las piezas hexagonales del pavimento hidráulico de la casa Escofet fueron inicialmente proyectadas para ser colocadas en los dormitorios de la casa Batlló. El escultor Juan Bertran, asistente de Gaudí en el Park Güell, la Sagrada Familia y Colonia Güell, preparó un molde de cera gris que Gaudí retocó con sus manos. Según José Bayó, testigo ocular, Gaudí puso los dedos en la pieza que se elaboró en la propia casa Batlló en obras. La pieza hexagonal de mosaico hidráulico en relieve y color verde pálido dibuja, cuando se unen siete piezas un triple dibujo con representación de una alga (género Sargassum), una caracola (cefalópodo de la clase Ammonites) y un pulpo (Equinodermus de la clase Ophiroideus). Esta pieza se sigue fabricando en cemento comprimido de color gris oscuro y el Ayuntamiento la ha utilizado para la pavimentación de aceras del paseo de Gracia.

Pedro Milà Camps, conocido como Perico por la familia y amigos, se casó con Rosario Segimon Artells, una dama nacida en Reus y viuda de un rico indiano de apellido Guardiola. La señora no gustaba de las ideas de Gaudí pero por complacer a su marido habitó sin rechistar el primer piso de la Pedrera pero, a la muerte de Gaudí, cambió la decoración por otra estilo Luis XVI, más de gusto.

Plano interior

La casa Milà ocupa parte del paseo de Gracia, el chaflán y un trozo mayor de la calle Provenza. Se trata de una casa de renta con un semisótano destinado a almacenes y cocheras, un entresuelo para oficinas, la planta noblededicadas íntegramente a vivienda de los Milà con escalera independiente por el patio de la calle Provenza, cuatro plantas con dos viviendas por rellano con acceso principal por un ascensor junto a la entrada del chaflán y escalera de servicio al fondo de este patio. Encima está el desván de arcos catenáricos tabicones destinado a lavaderos y trasteros debajo de la azotea con las ocho salidas de escalera, los ventiladores y las chimeneas que han hecho famosa la casa.

Las fachadas a paseo de Gracia y Provenza son de piedra de Vilafranca tallada en grandes bloques y unida a las jácenas y vigas de hierro que forman la estructura del edificio apoyadas en pilares de ladrillo, piedra o hierro colado.

Por lo que se refiere a las viviendas Gaudí las concibió como una serie de espacios unidos entre si por tabiques con amplias cristaleras que permiten contemplar todo el piso de un extremo a otro. La luz penetra libremente a través de grandes ventanas y balconeras que dan a las terrazas donde están las barandillas de hierro de retorcido diseño.

Para tener visión amplia de la calle estas terrazas están tres escalones más abajo del nivel de cada piso con lo que se tiene libre visión del paseo desde el interior de las habitaciones. Parece como si las copas de los árboles se fueran a introducir en el interior de los pisos. Los cielos rasos de pasillos y habitaciones son de yeso en relieve, todos distintos y esculpidos con formas e inscripciones que producen una agradable sensación de armonía y suave movimiento. Nadie que haya vivido o habite una de las viviendas de la Pedrera puede olvidar esta sensación.

El piso de los Milà tenía unos aparatosos muebles en el vestíbulo con bancos, armario y una capilla todo ello de roble tallado por los ebanistas Casas & Bardés. Ahora están en la Casa Museo Gaudí del Park Güell. El resto del piso se decoró con muebles de estilo y pinturas murales de Alejo Clapés, aunque todo desapareció con la reforma de la Sra. Milà en 1926.
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