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Gofio palmero, la «fuerza» de Senegal

TEXTO Y FOTO: ERENA CALVODAKAR. Babakar tiene tres años. Este pequeño es el cuarto hijo de Fatima. Viven en una humilde casa prefabricada al lado de la playa, en Dakar. Babakar llora, tiene hambre. Su

Actualizado 28/11/2007 - 02:47:35
TEXTO Y FOTO: ERENA CALVO
DAKAR. Babakar tiene tres años. Este pequeño es el cuarto hijo de Fatima. Viven en una humilde casa prefabricada al lado de la playa, en Dakar. Babakar llora, tiene hambre. Su madre se acerca a un armario y saca una bolsa de gofio. Esa la hora de comer. «Con tres paquetes de estos tengo suficiente para alimentar a mis niños durante una semana», explica la joven.
Con salarios de menos de cien euros al mes, los que los tienen, llevarse algo al estómago en Senegal es una tarea complicada. La empresa palmera Molinos El Guanche, con presencia en este país africano desde 2002, se ha ganado la confianza de muchas familias que por menos de dos euros (700 CFA) pueden alimentar durante días a sus niños.
Vamos a conocer al director de Palmasen, la filial de Molinos El Guanche en Senegal. A las afueras de la ciudad, cerca de la zona de Sandaga nos espera Mael Diok. «Por aquí, estas son nuestras instalaciones en Dakar», nos indica orgulloso. Las paredes del edificio están repletas de fotografías de Abass Wade Forza, campeón de lucha libre de Senegal.
«Es la estrella protagonista de nuestras publicidades, y gracias a él hemos llegado a la mayoría de la población» a través de una fuerte campaña en prensa, radio y televisión.
Cada vez es mayor la demanda, nos relata Diok ya sentado en su despacho. «Ahora, para los meses de noviembre y diciembre se espera un incremento y acabamos de recibir un contenedor de Canarias con 17.000 kilos de gofio». Son para Cophase. El próximo día 10 llega otro contenedor con la misma cantidad para Laborex.
Cophase y Laborex, explica Mael, son las dos principales distribuidoras farmacéuticas de Senegal, «y hace poco llegamos a un acuerdo para que fueran ellas quienes colocaran nuestro producto en el mercado». Es un gran avance, dice.
Hasta ahora, «trabajábamos directamente con las farmacias, llevábamos nosotros el gofio». En cambio, a partir de este acuerdo con Cophase y Laborex «el transporte corre a su cargo y nosotros cobramos nada más entregar el gofio, con lo que obtenemos más rápidamente mayor liquidez».
«Nuestro secreto»
Su «secreto» es «trabajar, trabajar y trabajar», y ofrecer «por un bajo precio un producto de gran calidad». Por ello, han conseguido también que el Gobierno senegalés reduzca del 20 al 10 por ciento las tasas arancelarias a sus productos, «porque además se considera de primera necesidad». Y por ello también, «hemos desbancado a otros competidores, como otra empresa canaria que también distribuía gofio aquí el año pasado» o a Nestlé, que vende por 2.500 CFA (3,80 euros) paquetes de cereales de sólo de 400 gramos.
«Ahora vamos a subir un poco nuestros precios, lo mínimo posible, por el incremento del coste del trigo en el mercado internacional. pero lo anunciaremos antes a nuestros clientes», explica Mael.
Lo que no se va a modificar es su colaboración con la organización no gubernamental Plan Internacional. «Les suministramos Forza para que puedan alimentar a los niños del campo, de zonas como Kaolack, Louga o Thies». Durante diez días los alimentan con el gofio de Palmasen, y después de ese período «se ha demostrado que los niños cogen peso y están más saludables». Con Forza, además, «hay suficiente para alimentar a un pequeño durante toda una semana».
La confianza que los senegaleses han depositado en esta compañía se ha traducido en unos beneficios en alza. Ahora están comprando el edificio donde tienen las oficinas y el almacén, «hemos invertido en esta operación 25 millones CFA». Este año se prevé que obtendrán unos 30 millones CFA de beneficios (45.734 euros), el doble del año pasado que consiguieron quince.
«Al principio nos costó mucho vender, pero cada vez tenemos más aceptación en el mercado, son los senegaleses los que nos han escogido».
Ayuda también contar con el apoyo de muchos médicos, apunta, «que recomiendan Forza para los niños». De hecho, las bolsas de gofio se venden también en hospitales como el Fann, el Alberto Royer o el Principal.
Cambio de actitud
Todo esto lo han conseguido «con seriedad, cumpliendo con nuestros compromisos». Para Mael es necesario un cambio de actitud por parte de los africanos, «porque no se pueden conseguir beneficios en un día», y de los europeos, «porque los productos que se coloquen aquí tienen que ser de primera calidad». Bajo esas premisas, «es fácil triunfar en África porque se necesitan muchas cosas».
Palmasen, ahora, piensa en nuevos productos, en diversificar, y en la fábrica que quieren abrir dentro de poco, «para producir nosotros aquí el gofio con trigo importado, así crearemos más puestos de trabajo». La empresa ahora la forman diez personas: Mael, un director comercial, un responsable de marketing, tres administrativos, dos chóferes, dos guardianes, dos comerciales en Saint Louis y Cassamance y una persona que se encarga de llevar el producto a la calle para hacer degustaciones, anota.
También están pensado en abrir nuevos mercados, o más bien consolidarlos en Bamako, capital de Mali, y en Guinea Bissau. «Queremos crear empresas allí, porque hace tiempo que mandamos partidas de gofio y está funcionando bien», explica Mael con una cara de orgullo difícil de disimular. «Nuestro modelo es un modelo de trabajo serio, y es lo que hace falta en África».
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