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Vinos de Tenerife Un tesoro encontrado

Viaje a Canarias, al corazón del vino. Viaje a Tenerife, que acoge a cinco de las diez denominaciones de origen de esta región de España. Tacoronte, nuestro destino principal, en un recorrido de tres

Actualizado 28/06/2008 - 02:45:30
Viaje a Canarias, al corazón del vino. Viaje a Tenerife, que acoge a cinco de las diez denominaciones de origen de esta región de España. Tacoronte, nuestro destino principal, en un recorrido de tres días que nos llevó desde La Laguna a El Batán, de Santa Cruz a El Sauzal. Y más. Más de dos mil hectáreas de viñedos en la zona norte y noreste de Tenerife, con una uva mayoritaria: listán negro. Su racimo es de tamaño mediano, cónico, y «la baya es negra, esférica, de jugo incoloro, piel mediana y pulpa carnosa». El vino tiene un eminente carácter frutal, que en ocasiones inunda todos los sentidos, y necesita tiempo para despertar. Muchas de las elaboraciones realizadas con esta uva salen al mercado sin un toque de madera, y del resto, una mayoría no pasan más allá de unos meses. Es una uva singular, que quizá no obtenga suficiente aprecio en primera instancia, pero se deja querer.
Viaje a Canarias, con un objetivo. Conocer la zona vinícola Tacoronte-Acentejo. Y disfrutar. Orlava, El Mocanero, La Palmera, Broca, Ruiz, El Lomo (un blanco que no tiene nada que envidiar a los de la Península), Evento, Magma... Nombres que aguardan en un cuaderno, que se repiten también en la memoria de tres intensísimas y largas jornadas a través de la cultura de los vinos de Tenerife. Objetivo cumplido.
Un paisaje distinto
Viaje a Canarias, a viñedos casi a nivel de mar y a otros que se encuentran incluso a mil metros de altura. Viaje a un paisaje distinto, lejos del turismo que inunda sus playas y desconoce sus cepas. Junto a la listán negro, es la uva negramoll la segunda en importancia, menos fruta, mayor complejidad. Puede que Cráter sea el vino que reúne lo mejor de estas dos variedades, y tras un paso por barrica de 16 meses (algo inhabitual) se convierte en un vino fino, elegante, con notas minerales, cierta fruta, muy respetable, intenso.
Si fuésemos a una negramoll, la Bodega Domínguez nos aporta todos los datos. Su selección 2006, con seis meses de barrica, es una elaboración con una notable estructura, compleja en nariz, pero bien fundidas fruta y madera. Fresco, largo, con recuerdos balsámicos, se convierte en deseo.
Y si debiéramos escoger un vino de listán negro y joven, catamos muchas posibilidades con suficiente calidad, pero encontramos el premio mayor en un pueblo de menos de cincuenta habitantes, El Batán. Un bar, una iglesia y la asociación de vecinos, unas pocas casas, algunas en el fondo de un barranco por el que bajamos entre terrazas de viñedos de la Bodega Caldos de Anaga. Una estancia de cuarenta metros cuadrados para elaborar y conservar el vino, una producción media anual de 1.500 botellas... El vino sacado al instante del depósito, servido en una jarra de cristal, sobre una mesa de piedra, bancos de piedra... El tiempo se detuvo. Javier González fue el perfecto anfitrión. Un queso blanco de la isla, un chorizo de perro (similar a la sobrasada) y una copa de vino del 2006, un listán negro sin madera: Cuevas de Lino. Esa explosión frutal, esa potencia propia de la variedad se había difuminado por el tiempo en depósito. Un vino fino, tranquilo, con equilibrio, excelente.
Y de la bodega más pequeña de España, creo, a las principales firmas de Tacoronte: Bodegas Insulares Tenerife (Viña Norte) y Bodegas Monje, una en el municipio de Tacoronte y otra en El Sauzal. Bodegas Insulares, más conocida por la principal de sus marcas, que es Viña Norte, elabora uno de los mejores tintos dulces de España, o incluso el mejor: Humboldt. En su añada 2001 (ahora en el mercado), la intensidad ha dado paso a la elegancia y la sabiduría. Bodegas Monje fue el último capítulo de este discurrir por la comarca de Tacoronte. Tiene más de diez marcas, y la elaboración a partir de la uva tintilla (agradable, diferente, con personalidad) acabó como nuestra preferida.
Esta es la crónica de un viaje a Canarias en busca de un tesoro en forma de uva. Un tesoro diseminado por nueve municipios (Santa Úrsula, La Matanza de Acentejo, La Victoria de Acentejo, El Sauzal, Tacoronte, Tegueste, El Rosario, San Cristóbal de la Laguna y Santa Cruz de Tenerife). Un tesoro encontrado.
TEXTO Y FOTOS: JUAN FERNÁNDEZ-CUESTA
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