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Los demócratas se limitan a atacar a Bush en su primer debate presidencial

PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSALWASHINGTON. La larga, costosa y reñida campaña planteada en Estados Unidos de cara a las elecciones presidenciales del 2008 ha comenzado visualmente en el campus de la

Actualizado 28/04/2007 - 09:23:29
La larga, costosa y reñida campaña planteada en Estados Unidos de cara a las elecciones presidenciales del 2008 ha comenzado visualmente en el campus de la Universidad Estatal de Carolina del Sur con el primer debate entre los ocho aspirantes del Partido Demócrata para competir con la sucesión del presidente Bush. Un «reality show» que ha servido no tanto para demostrar diferencias políticas entre los candidatos más destacados como Hillary Clinton o Barack Obama sino para reiterar su compartida hostilidad hacia la Administración Bush.
Sin entrar en las diferencias entre sus respectivos programas, ni llegar en ningún momento a atacarse entre sí, los pre-candidatos del Partido Demócrata se han centrado en exhibir su ferviente oposición al «desastre» de la guerra de Irak, Insistiendo en que el presidente Bush no debe vetar la legislación que le va a remitir la semana que viene el Congreso. Y que contiene más dinero para gastos bélicos pero también un calendario de retirada para las tropas del Pentágono destinadas en el teatro de operaciones iraquí.
Hillary no se disculpa
Al respecto, Hillary Clinton sentenciaba que «el pueblo de Estados Unidos ha hablado ya, el Congreso ha votado a favor de terminar esta guerra y ahora solo podemos esperar que el presidente escuche». Aún así, la senadora ha tenido que reconocer otra vez que votó en su momento a favor del uso de la fuerza en Irak pero insistiendo en que no lo volvería a hacer sabiendo todo lo que sabe hoy. Pero sin llegar a disculparse como han hecho otros congresistas demócratas.
Durante esta primera hora y media de debate televisivo, los aspirantes a la nominación presidencial del Partido Demócrata no han dudado en demostrar su voluntad de ordenar una respuesta contundente y rápida en caso de que Estados Unidos sufra otra ofensiva terrorista como el 11-S. Además de expresar incluso reparos ante la perspectiva de que la teocracia de Teherán se convierta en una potencia nuclear. Posturas que aspiran a conjurar el habitual reproche de los republicanos sobre la blandura de los demócratas en materia de seguridad nacional.
Esta toma de contacto inicial con el electorado, con un ritmo acelerado y preguntas de ciudadanos a través de internet, no ha servido para alterar el «status quo» del pulso presidencial en las filas demócratas. Con un triunvirato de destacados candidatos, según las encuestas y las donaciones, compuesto por la senadora Hillary Clinton, el senador Barack Obama y el ex senador John Edwards. Más un pelotón de figuras secundarias como los senadores Joseph Biden y Christopher Dodd o el gobernador hispano de Nuevo México, Bill Richardson.
El moderador Brian Williams, presentador del telediario de la NBC, llegó a preguntar a Hillary Clinton porqué los republicamos parecen encantados con la idea de que ella sea la candidata presidencial de los demócratas. Según la senadora por Nueva York, «me tomo todo eso como una perversa forma de adulación aunque realmente si no estuvieran preocupados, no serían tan vitriólicos en sus criticas contra mí».
En un destello de humor, el senador Biden fue cuestionado por su inclinación a hablar más de la cuenta: ¿Puede asegurar al pueblo estadounidense que no avergonzará al país en la escena internacional?. Pregunta a la que el hablador presidente del Comité de Exteriores de la Cámara Alta se limitó a ofrecer una inusitada respuesta monosilábica: «Sí».
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